Importar cigarros en México, un negocio de alto riesgo

Importar puros de manera legal a México es catalogado por Bernardo Andrés como “un negocio de alto riesgo y extrema complejidad”, lo que ha generado una barrera de entrada tan alta que actualmente solo existen cuatro importadoras formales; la que él dirige se llama Vitolas del Mundo.

Además, tiene un emblemático cigar lounge que, si eres fumador y visitas o resides en la Ciudad de México, es una visita obligada: Cigar Point, ubicado en la colonia Roma y que será la sede inaugural del PCA Connect México 2026, que se celebrará distintas partes del país del 23 al 30 de agosto, una experiencia itinerante que impulsará la educación, el networking y el crecimiento de la industria del cigarro premium en el país, conjugando la experiencia de organizaciones consolidadas como la Premium Cigar Association (PCA), The Cigar Academy y Cigar Roller MX.

Así que en el marco de este evento que iniciará en el Point el próximo 24 de agosto nos juntamos con Bernardo para conversar sobre el mercado de los cigarros premium en México, los desafíos detrás de su importación y distribución, tendencias, anécdotas, perspectivas y proyecciones alrededor de la industria.

Alto riesgo y extrema complejidad

Detrás de cada cigarro encendido en un lounge mexicano, señala Bernardo, existe una compleja cadena logística y fiscal que muy pocos consumidores conocen. Por ello, el negocio de la importación y distribución de cigarros premium es muy compleja, y por lo tanto, riesgosa, “todo tiene que salir perfecto”.

Por ejemplo, los tratados arancelarios desiguales, es decir, no todos los orígenes pagan los mismos aranceles. Y en cuanto a lo que es Off Cuba, mientras que República Dominicana y Honduras pueden alcanzar aranceles de hasta 45 por ciento, los cigarros de Nicaragua están exentos debido una excepción dentro del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, lo que permite ofrecer una excelente relación costo-beneficio y explica la alta presencia de tabaco nicaragüense en el mercado nacional.

Por otro lado, los importadores se enfrentan a una carga fiscal anticipada ya que deben pagar la totalidad de los impuestos aduaneros por adelantado pues la legislación mexicana no les permite utilizar almacenes fiscales para resguardar la mercancía.

Esto, amén de los obstáculos aduanales y de conservación porque los embarques suelen ser retenidos por revisiones de las autoridades aduaneras por periodos que alcanzan los 30 días y esta retención pone en riesgo la calidad del tabaco, obligando a los importadores a fumigar y estabilizar lentamente el producto antes de su distribución.

Y si no fuera suficiente, los requisitos regulatorios son sumamente estrictos. Cada importación requiere licencias sanitarias perfectamente coordinadas entre la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y las agencias sanitarias de los países exportadores, además de la aplicación de esos horribles pictogramas obligatorios de salud en las cajas y empaques.

El mercado mexicano

México posee una de las historias más profundas y ricas en la industria mundial del tabaco, y es considerado uno de los cuatro pilares históricos del cultivo para cigarros premium junto con Cuba, República Dominicana y Estados Unidos. Sin embargo, hoy su mercado está completamente disminuido pero conserva muchas áreas de oportunidad y un enorme potencial.

Y no es para menos: México albergó en el siglo XVI a la fábrica más grande del mundo con más de nueve mil empleados, fue uno de los principales exportadores de cigarros y tabaco en rama y las anillas de las marcas que se crearon en la segunda mitad del siglo XVII son las más codiciadas por los viltólfilos. Fábricas centenarias como La Perla de los Corrales y La Prueba de los hermanos Balsa son ejemplos de compañías legendarias que llegamos a tener.

Sin embargo hoy, afirma Bernardo, el mercado de los cigarros premium en México es, ante todo, un mercado turístico. Estamos ante un sector con una rica herencia histórica pero que actualmente vive una etapa de transformación, crecimiento y significativos desafíos regulatorios.

Por otro lado, en las últimas décadas el mercado de habanos ha dominado en México debido a que, al estar prohibidos en Estados Unidos y teniendo en cuenta que el estadunidense es nuestro principal visitante, lo que compra es, esencialmente, habanos, “estamos hablando de un 70 por ciento”.

Sin embargo, en cuanto a qué fuma el mexicano, estima que se está en un 50 por ciento habanos y 50 por ciento nuevos orígenes. “Estamos hablando de aproximadamente tres millones de unidades sin que se conozca el dato real.

El mercado mexicano contemporáneo es pequeño si se le compara con gigantes como el de Estados Unidos que importa 400 millones de cigarros anuales, pero muestra una notable tendencia de crecimiento y una excelente salud comercial.

En cuanto a zonas de mercado las principales las ubica en los mayores núcleos urbanos, principalmente de la zona centro del país como Ciudad de México, Puebla o Querétaro, así como las ciudades de Saltillo, Monterrey, Guadalajara y en menor medida Mérida y Tijuana. Impulsado fuertemente por el turismo internacional, en especial el proveniente de Estados Unidos, Cancún y la Riviera Maya son el referente en cuanto a mercado turístico.

El consumidor local no es históricamente un fumador tan asiduo de tabaco si se le contrasta con mercados como el español o el estadounidense, y en cuanto a preferencias calcula que se consume 50 por ciento habanos y 50 por ciento otros orígenes como Nicaragua, Honduras o República Dominicana.

Además, la industria de los cigarros premium en México, y en general, está experimentando la llegada de una nueva generación de fumadores que impulsa el crecimiento del sector y este fenómeno, de acuerdo con Bernardo, tiene características muy particulares.

Primero, la búsqueda de comunidad y desconexión digital. Ante el auge del trabajo desde casa, la inteligencia artificial y las interacciones exclusivamente virtuales, los consumidores buscan espacios físicos donde puedan socializar y convivir cara a cara, encontrando en el ritual de fumar un puro un vehículo ideal para formar comunidades reales.

Su perfil es de principiantes aspiracionales, es decir, la masa crítica del nuevo consumidor mexicano. Se trata de personas que están ansiosas por conocer nuevos productos, tienen más información técnica a su alcance y no muestran un apego exclusivo hacia las marcas cubanas tradicionales.

La preferencia de paladar: “El consumidor mexicano promedio prefiere tabacos de fortaleza suave a media. Las notas más vendidas corresponden a perfiles tostados y amables. Existe una clara preferencia por los puros con capas claras tipo Connecticut y por los formatos de vitolas robusto y toro”.

Por último, tolerancia y madurez del mercado. A diferencia de mercados más desarrollados como el de Estados Unidos, que Bernardo estima que nos lleva unos 20 años de ventaja en cultura de consumo, el mexicano aún no tiene una alta tolerancia a la nicotina ni una gran demanda de capas maduras o puros extremadamente fuertes y complejos. “Esto resulta curioso para los fabricantes extranjeros, quienes suelen asumir que el gusto mexicano por los sabores picantes o el tequila se trasladaría a puros intensos, cuando en realidad el paladar local prefiere sensaciones mucho menos invasivas al fumar”.

La importadora

Vitolas del Mundo nació originalmente en 2016 bajo el nombre de Vitolas del Caribe; manejaba de forma exclusiva y en cantidades muy limitadas a Rocky Patel. En 2018, Bernardo Andrés (quien contaba con una experiencia previa de casi 10 años como Director Comercial de Habanos en México) se integró como socio y director general.

Poco después de su integración lograron incorporar al portafolio las marcas Alec Bradley y Óscar Valladares. Con el paso del tiempo se fusionaron con otra distribuidora que en ese momento importaba Oliva y Gurkha. Esta alianza dio origen al nombre actual, Vitolas del Mundo, y pie a un catálogo consolidado con Oliva, Gurkha, Óscar Valladares, Alec Bradley y Rocky Patel. Con los años sumaron a su portafolio a A.J. Fernández y la representación de Bóveda.

Al notar que el consumidor mexicano de cigarros de nuevos orígenes está compuesto por fumadores novatos, la empresa enfocó su catálogo inicial en tabacos de fortaleza suave a media, formatos robusto y toro en capas Connecticut. Entre sus cigarros más vendidos destacan el Vintage 99 y el Catch 22 de Rocky Patel, así como el Oliva Connecticut.

No obstante, hoy la empresa ha reestructurado su catálogo por lo que la representación de marcas quedó liderada por sus columnas comerciales que son Rocky Patel y Oliva, además de A.J. Fernández e incorporaron recientemente a la marca boutique Esteban Carreras. Y Bernardo nos adelanta en exclusiva que ya tienen todo listo para introducir a México Aging Room, de Rafael Nodal.

Su modelo de negocio es Business to Business, pues a diferencia de otras compañías que compran marcas para abastecer sus propias tiendas, Vitolas del Mundo no cuenta con sucursales de retail propias. Su modelo se centra en promocionar, distribuir y posicionar marcas en tabaquerías, cigar lounges y tiendas del país.