1800 y el Milenio

DE ESPÍRITUS Y HUMOS

Manolo Santiago

Quienes conocen mis orígenes saben que tengo una relación muy estrecha con el Tequila, ya que en Jalisco, México, es muy común ser educado con una botella de esta bebida sobre la mesa. No digo que nos vuelvan alcohólicos o así nos induzcan desde niños –risas nerviosas–; pero uno se acostumbra a encontrar en cada casa, por lo menos, una botella de Tequila.

A esto, sume que personalmente lo considero un destilado muy especial, por lo que en esta ocasión hablaré de uno de los extra añejos más complejos y deliciosos para acompañar sus fumadas. Se trata del Tequila 1800 Milenio, representante de una de las marcas más antiguas en el mercado.

Sabemos que el tequila es uno de los destilados más populares del mundo y en la actualidad ha ganado un gran terreno en Estados Unidos, desplazando a otros destilados como el vodka o el mismo bourbon.

Lee en la revista (gira tu celular para una mejor experiencia de lectura):

 

En 1785, Tequilera Cuervo inició su historia y para el año 1800 creó Cuervo 1800, que con el tiempo cambió su nombre a sólo 1800 Tequila. Esto coincide con la fundación de la hacienda San José en la Región Valles, en Jalisco, donde este tequila se elabora hasta nuestros días.

El Tequila 1800 es emblemático para el consumidor en Jalisco, debido a que siempre se le ha visto como un tequila premium y de alta categoría; percepción que se mantiene vigente, y dentro de su catálogo existen: tequila blanco, reposado, añejo y cristalino; algunas versiones intervenidas con artistas y los saborizados, como pepino y coco, incluso.

En el año 2000 –inicio del Milenio– llegó al mercado el Tequila 1800 Milenio, que como se observa en las fotografías se presenta en una botella preciosa, respetando la pirámide tradicional de la marca, aunque un poco más alargada. Posee un tapón increíble que permite la oxigenación del destilado, antes de servirlo; una especie de decantador, por decirlo así.

Se elabora con piñas de agave de por lo menos ocho o nueve años de maduración; cocción lenta en hornos de mampostería; fermentación de 70 horas, y doble destilación en alambiques de cobre tradicionales. Pero sin duda, el añejamiento es lo que lo hace especial. En su primer paso, reposa durante 40 meses en barricas de roble blanco americano y francés, para continuar por cuatro o seis meses en barricas ex coñac, de acuerdo con la decisión del Maestro Tequilero.

El proceso otorga a este extra añejo un gran impacto en el paladar, con aromas indiscutiblemente complejos y brinda una experiencia exquisita, desde la apertura de la caja hasta terminar de saborearlo.

Carácter:

Es un tequila complejo por naturaleza y gran rey de la sobremesa, pues estará por encima de cualquier postre, acompañando una fumada increíble.

Color:

Al servirlo en una copa deslumbra su profundidad ambarina y sus luces cobrizas y doradas.

Nariz:

No es agresivo en forma alguna con la nariz, a pesar de sus 40° de alcohol (USA) ó 38° (México). De inmediato se encuentra el aroma indiscutible del agave, aunque esta sensación sirve de fondo a las maderas que recuerdan las cajas de puros y los toques de roble, por supuesto, así como frutas deshidratadas, caramelo, cacao, almendras, vainilla, canela y un recuerdo de tierra.

Paladar:

Es muy similar, muy franco –por decirlo así– al paladar, con la alta presencia del roble, caramelo, tabaco, cacao, un toque ligero de ciruela, pimienta y, al final, una dulce sensación que recuerda las cerezas para cóctel.

Final:

Por su complejidad, sin duda necesita un maridaje de nivel y no sólo hablo de postres y tabaco, sino de la compañía y charla. Así que siéntese, sirva una copa tequilera o champagne y disfrútelo con alguien que lo merezca.

Maridaje:

Como lo comenté, es un tequila que gana la presencia de la mesa, nariz y paladar, por lo que se requiere fortaleza y mucho sabor en la fumada . Presento como opciones el Unicornio de Nicaragua Padrón Serie 1926 40th Aniversario, cigarro de 2004 en Cigar Aficionado. La fortaleza y la complejidad de sus aromas, sabores y sensaciones –en las que prevalecen las especias– y su evolución hacen un puente magnífico entre copa y puro.

Del Maestro Jochy Blanco, de la República Dominicana, propongo La Galera 1936 Box Pressed Cortador, un buen blend en cuanto a complejidad y dulzura, que resalta la paridad entre ambos productos, o también Hiram & Salomon Anniversary LE, cuya suma de calidad, sabores y delicadeza –con fortaleza presente– permite disfrutar de una gran noche.

Finalmente, algo aun cuando diseñé para maridar con coñac, brinda una experiencia estupenda con este tequila: La Coronela, una mezcla con fortaleza de medio a fuerte, pero gran sabor, que entre el formato y complejidad de los tabacos que le conforman nos brinda una gran experiencia en el maridaje.

Pruébelo y me dice qué opina…