Tabacalera Palma se abre a la nueva generación

José Manuel Blanco Rojas fue un niño inquieto que preguntaba todo sobre su alrededor, que en aquel entonces no era más que tabaco en todas sus etapas de proceso. Así que su primer contacto con las hojas fue en la finca y en la fábrica, desde antes de poder generar recuerdos, o cercano a un cenicero lleno de cabos de cigarro.

A los 14 años probó aquel primer cabo “mal colocado por ahí”, aunque antes ya había encendido algún cigarro, a solicitud de su padre. Tiempo después, como en su día con día no paraba de escuchar que todos se referían a él como “Hijo de Jochy”, pensó en salir del país y labrar su propio camino.

No obstante, como sus hermanos eran mejores estudiantes, decidió trabajar primero a tiempo completo en la Tabacalera Palma, con su padre, y estudiar de manera local. A sus 24 años, José Manuel se encarga de las operaciones de la empresa, una fábrica que sostiene a más de 400 familias, sin contar las que trabajan en las fincas. Un hermano maneja los temas financieros.

En este momento se ve llevando a Tabacalera Palma hacia una nueva generación, posicionando a La Galera, su marca de cigarros premium. «Los nombres de sus vitolas se inspiran en personas y objetos que encuentras en una galera, como homenaje a nuestros trabajadores».

Tabacalera Palma representa a cinco generaciones de cosecheros y tres de fabricantes de puros, que a lo largo del tiempo han vivido diversos cambios en la industria. Su abuelo producía exclusivamente para el mercado local, frente a diversos factores que mermaron el mercado. En los años ochenta, Jochy Blanco apostó por el cigarro premium, y en los noventa la fábrica entró a Zona Franca, exportando durante el boom del tabaco.

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