René Cigars… Creando una historia propia

Enamorado de la República Dominicana, desde donde hoy escribe su propia historia, Julio César Fuentes es un Tour Operador Mayorista de origen salvadoreño que al cabo de los años logró desarrollar una carrera, formar una familia y crear René Cigars, una marca que se expande y busca consolidarse en el nivel internacional.

Hijo menor entre siete hermanos de una familia compuesta, estudió Mercadeo y siempre supo –dice–, que no se quedaría en El Salvador. De hecho, conoció Dominicana antes de que una empresa le ofreciera trabajo en la isla, hace 22 años. “Siempre digo a la gente que era chistoso, porque en ese momento en Punta Cana nadamás estábamos los extranjeros y Tarzán… existían dos o tres hoteles y lo demás era selva”.

Julio César es un hombre tranquilo, sereno y buen conversador. Esta tarde tomamos café en un Cigar Lounge de Santo Domingo, mientras fumamos sus puros, que acompañamos con un exprés. Es también bromista, de risa fácil, pero se torna serio cuando refiere otros pasajes de su vida y los anhelos del empresario.

Al dejar las playas del Oriente vino a la capital, y con apoyo de su padre creó la empresa de transporte turístico Perla, ST, que dio origen al operador actual, Perla’s Destination. Se define como Tour Operador Mayorista, porque siempre y hasta la fecha ha trabajado en ese ramo. “Mayoreo los resorts del país y lo que es internacional: ir a México, a Colombia, a Dubai; cruceros, charters, todo eso…”.

Nuestro personaje es prueba de que no todas las personas que migran a otro país pasaban hambre en el suyo. Desde los tiempos de su abuelo, don Trini –que en paz descanse–, su familia ha tenido una posición muy cómoda. Su padre, don Julio Fuentes Perla, es de esos empresarios “de antes” que no hicieron carrera, pero sí negocios y dinero: fue constructor, transportista, ferretero y embotellador de agua y gaseosas en la región centroamericana.

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MOMENTO OPORTUNO

Julio César fumaba desde El Salvador, sobre todo los puros nicaragüenses, por la cercanía con ese país. Pero una vez en Dominicana, su curiosidad creció y comenzó a interesarse por los procesos de manufactura, composición y mezclas. Entre amigos que compartían cigarros visitaron la Tabacalera El Puente, en Santiago de los Caballeros, donde ahora fabrican sus productos.

“Empecé a hacer negocios y salió nuestra primer vitola: Perlas –por el apellido de la familia–, una pirámide de seis pulgadas, cepo 52, capa Habano 2000 y de fortaleza suave a media. La hice con enfoque en el turista, a través de nuestra empresa. Pero en el camino me di cuenta de que en realidad había que darle promoción en el país”.

Así que comenzó a llevar su puro a cada Cigar Lounge. “Al principio era difícil, la verdad, porque aunque tenga muchos años viviendo aquí, no soy dominicano. Entonces se preguntaban ‘¿quién es éste?’. Pero poco a poco, a través de amigos, me he ido introduciendo y sigo trabajando”.

¿Por qué poner una empresa de cigarros en el país donde hay más empresas de cigarros? Julio César dice que entonces no había muchos Cigar Lounge. Tanto en Santo Domingo como en Santiago existían algunos importantes y hasta famosos, pero pocos. Además, de las marcas que ahora se conocen como emergentes o boutique –aunque esa denominación no le agrada– sólo tres o cuatro llevaban tiempo en el mercado. Es decir, que llegó en el momento oportuno: “tuve esa ventaja, como algo nuevo”.

LA NACIENTE EMPRESA

Durante unos seis meses la empresa se llamó Perla Cigar, pero al lanzar otras vitolas quiso evitar que los nombres de una y otras se confundieran. Así que las reagrupó bajo René Cigars; denominación que también expresa admiración por su padre, quien recientemente cumplió 80 años y se enteró del negocio de los cigarros durante la pandemia, en un live. “Le gustó mucho, porque sintió que nombre y apellido se divulgan internacionalmente, y eso es bueno”.

La segunda vitola se llama Julio IV, que suma al nombre de su papá el propio y el de su hijo, así como el mes de su fecha de lanzamiento, un 4 de julio. De capa Negro San Andrés, es un Toro de 6 pulgadas, cepo 50, que desde entonces le ha abierto las puertas en el mercado dominicano.

Siguió René, un Robusto medio plus capa Habano 2000, de 5 pulgadas, cepo 52, de fortaleza media a alta, con carácter, como su padre, “que es un hombre correcto, fuerte”, y finalmente Perlitas, que es como hijo de Perlas, pero se trata de una vitola para fumadas cortas, Corona de 4 pulgadas, cepo 43 de fortaleza media, porque como es pequeña produce sabores más intensos.

Julio César anuncia el lanzamiento de un cigarro nuevo. Un Toro Edición Especial de 6 pulgadas, cepo 54, para fumadores más experimentados. Tiene capa Negro San Andrés y 3 años y medio de añejamiento. “Siempre estuvo guardado y llegó el momento de sacarlo. No es como el Julio IV, tiene cosas muy diferentes y le pusimos mucho empeño”.

LAS MEZCLAS

Satisfecho del trabajo desarrollado con la Tabacalera El Puente, dice que le han apoyado y alentado mucho, pues las mezclas se crearon junto con el señor Víctor Infante, su Master Blender. “Uno está aprendiendo, porque no es lo mismo ser consumidor que estar ahí en el juego, como dicen. Aportas ideas de lo que buscas y ellos tratan de llegar a ese punto”.

Con Perlas, por ejemplo, quería un cigarro suave, pero muy cremoso, con un sabor diferente a los puros que había fumado. Para Julio IV buscaron otros sabores más a maderas, con fortaleza pero sin dañar el paladar. René es más cítrico, un poco fuerte, y en el retronasal cambia mucho respecto del sabor en boca, y Perlitas, de sabores con mayor intensidad.

“Ahí me doy cuenta de lo que he hecho –afirma–. Mis vitolas son mezclas diferentes y hay para todo tipo de gente y momento. Eso en realidad sucede con todas las marcas, no sólo la mía. Hay que llegar al cliente y buscar que se sienta satisfecho con tu cigarro”.

A sus 48 años, Julio César reconoce que en el Mundo del Tabaco hay mucho por descubrir. No es un medio fácil, porque despiertas simpatías y antipatías, enfrentas egos. “Pero aprendí a ser sordo y escuchar sólo lo que me interesa. Como extranjero, para triunfar debes adaptarte a la cultura local y no imponer la tuya. Hay que ser un poco político, aceptar las críticas constructivas y las que no, dejarlas pasar. Al final, un buen trabajo siempre genera respeto”.

INTERNACIONALIZACIÓN

El primer destino de sus cigarros en el extranjero fue la isla de Aruba. Hizo negocios con un comprador que llegó a la fábrica y los ha mantenido, a pesar de que esa persona dejó el mercado por asuntos personales. Cuando un segundo comprador le propuso adquirir sus puros, Julio César se negó, porque consideró vigente su compromiso con el primero. “Todo mundo tenemos defectos, pero en el negocio soy muy leal”.

Y aunque en alguna ocasión le hayan engañado, esa ideología le ha permitido llegar a África, Venezuela, la isla Mauricio, Colombia y Estados Unidos, a través de páginas como Privada Cigar Club, “herramientas con las que alcanzo más”. Ahora finalmente llegó a su país, a través de un brocker que además de El Salvador abarca Honduras y Guatemala.

Lo que más le pide el mercado internacional es René y el Julio IV, pero ahora recibió un pedido de Perlas desde Pensilvania, EE.UU. “Me asombra, porque es un cigarro suave y bueno para empezar el día, pero no es lo que uno piensa que está buscando el mercado estadounidense”, explica.

“Como local tienes que pensar en internacionalmente –continúa–, porque es donde está el dinero. Te van a pedir 10 mil, 20 mil cigarros, y no un mazo o dos, como empecé. Gracias a Dios ahora vemos resultados, pero llevo años en esto. Debes tener paciencia, amor, hacer buenos negocios y suerte para aparecer después en Cigar Aficionado. La meta es que un día mis cigarros tengan un puntaje internacional en una revista importante y la marca se expanda más”.

HOMBRE CON SUERTE

Julio César ama a este país: “me encanta. Tiene de todo, las personas pueden salir adelante, independientemente de la situación en el nivel mundial. Cada país tiene su forma, claro, pero esta isla tiene todo para usted seguir y hacer lo que sea. Me gustan las playas, que son hermosas, pero también la gente… Claro que la cultura va cambiando y ahora los millenials son diferentes, la Generación Cristal. Uno tiene hijos… Cosas malas hay en cualquier lugar, pero en lo general el dominicano es bueno, alegre, divertido”.

Y de pronto bromea: “Yo soy Fuentes, con ‘s’. Arturo Fuente es otro. No sé si somos parientes, pero si no, es nomás por una ‘s’ –ríe–. Evidentemente no vengo de una dinastía tabaquera, pero estoy creando mi propia historia… callado, callado, lo estoy haciendo. Todo lo que pasa en mis proyectos es familia y tal vez mis hijos Julio y Ana van a querer continuarlos.

“Vine aquí a demostrar quién soy. Llegué a este país con 5 mil dólares y he crecido, tengo una familia que me ha apoyado en altas y bajas, porque santos no somos, problemas tenemos y aún así hemos salido adelante. Y estar vivos… para mí, eso es tener la mayor suerte, porque con vida todo es posible”.

HISTORIA PROPIA

Julio César afirma que día con día busca crear algo que le lleve adelante. Muchos no saben su nombre, creen que se llama René, pero eso es positivo porque indica que la marca se esta posicionando. Lo mismo sucede cuando lanza una oferta online o aparece en una revista, cuando se promueve a través de Instagram o Facebook para que los consumidores vean sus productos.

Sabe que una marca no necesariamente gusta a todos, y lo respeta. Pero hay otros a los que sí, y también hay más que todavía no la han probado, o lo hicieron y se les olvidó. “Mi meta, ahora mismo, es que René Cigars sea totalmente de exportación”. Por eso cree que una historia se escribe con trabajo, calidad y aprendiendo siempre, para ponerte a la par de quienes compiten en el mercado internacional.