Pipas de tabaco, una guía breve

GOLOSARIO

Wendell Rodríguez

Una de las cosas más interesantes sobre las pipas de tabaco es la gran variedad de diseños y estilos que existen. Desde las elegantes Churchwarden hasta las rústicas de maíz, o los diseños personalizados y ediciones limitadas que muchos fabricantes ofrecen –harto valoradas por los coleccionistas–, lo importante es que siempre hay una para cada gusto y presupuesto.

Con otra perspectiva, desde la Pipa de la Paz de los nativos norteamericanos hasta las elegantes pipas de arcilla de la Europa del siglo XVIII, estos instrumentos para fumar tabaco han sido un símbolo de relajación, contemplación y camaradería que han desempeñado un papel importante en las culturas de todo el mundo.

Las primeras pipas de tabaco conocidas se remontan a civilizaciones antiguas, como la Maya y Azteca, en las que se utilizaron durante las ceremonias religiosas. En América del Norte, para las tribus nativas eran un medio que les permitía  sellar tratados y establecer relaciones pacíficas con otros grupos.

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En Europa, el consumo de tabaco se hizo popular en el siglo XVI, introducido por los exploradores que regresaban del Nuevo Mundo, y las pipas de arcilla eran el tipo más común durante ese período. Sus diseños y decoraciones intrincadas reflejaban el estatus social de sus propietarios.

Durante el siglo XIX, la madera de brezo se convirtió en un material popular para las pipas, debido a su durabilidad y resistencia al calor. La primera de su tipo se fabricó en 1856, en Francia, y pronto se convirtieron en las favoritas entre los fumadores de todo el mundo.

Hoy en día existen diversos materiales en el mercado. Veamos algunos de ellos:

  1. Brezo (Briar)

Elaboradas con la raíz del arbusto Erica Arborea, conocido como brezo arbóreo o simplemente brezo –que se encuentra en el Mediterráneo y en algunas partes de África–, que es una madera dura y resistente al fuego.

Las pipas de brezo poseen características que les hacen muy apreciadas entre los fumadores. En primer lugar, es un material poroso que absorbe la humedad del tabaco, lo que ayuda a mantener su sabor fresco y limpio, y su resistencia al calor les otorga una durabilidad alta –de muchos años–, si se cuidan adecuadamente.

También está su belleza, pues el brezo posee una textura única y un patrón natural que varía según la pieza, por lo que muchos fabricantes lo aprovechan para crear diseños atractivos. En cuanto a su forma, hay una variedad amplia de estilos y tamaños, entre los que están la clásica Billiard, la elegante Cavalier y la rústica Freehand, por referirnos a las más populares. Sin embargo, hablar sobre las características y diferencias posibles en relación con su forma, tamaño y peso, es tema de otro artículo.

  1. Espuma de Mar (Meerschaum)

Elaboradas con un mineral blanco y suave llamado sepiolita, que se encuentra en algunas partes del mundo –incluyendo Turquía–, estas pipas se conocen como Meerschaum (alemán) y son apreciadas por sus propiedades higroscópicas, ligereza y por proporcionar una fumada fresca. A menudo se tallan en diseños intrincados que reflejan la personalidad o intereses de su propietario.

Al igual que la sepiolita, de color blanco en estado natural, la artesanía fabricada con ella también lo es. Pero una de sus características es el cambio de color, ya que la nicotina y demás subproductos de la fumada se adhieren a la pipa y con el tiempo la tiñen, dándole un hermoso aspecto antiguo.

  1. Arcilla (Clay)

La arcilla o barro se obtiene de la descomposición y posterior erosión de un tipo de roca denominada feldespática, y se ha utilizado durante siglos para elaborar diversos objetos, entre ellos pipas.

Se trata de un material ligero, poroso, que absorbe la humedad del tabaco y ayuda a mantener el sabor fresco y limpio. Pero al ser un buen conductor del calor, mientras se fuma es necesario tener cuidado en su manipulación para evitar alguna quemadura accidental; desventaja que les hace incómodas para los estándares modernos.

Por otro lado, además de su fragilidad las pipas Clay originalmente carecían de boquilla, otra desventaja que ha ido desapareciendo con el tiempo, ya que los pocos fabricantes que se mantienen han buscado solucionarlo y ahora son mucho más cómodas.

  1. Mazorcas (Cob)

Hechas con las mazorcas de maíz secas –que en la República Dominicana llamamos simplemente “tusa”–, son una opción socorrida por los principiantes. Las recomiendo siempre debido a su bajo costo y facilidad de uso. Ofrecen una fumada fresca y se encuentran en variedad de formas y tamaños.

Son muy ligeras y cómodas para sostener en la boca, y más resistentes de lo que uno podría imaginar. Sin embargo, comparadas con las de otros materiales tienen un tiempo de vida útil relativamente corto. Así que muchos fumadores optan por tener varias pipas de maíz en rotación y así evitan el desgaste excesivo de una sola pieza.

Debo mencionar que existen muchos otros materiales utilizados en la elaboración de pipas, como la madera de olivo, de rosal, de peral, etcétera, cuya descripción omito deliberadamente por razones de espacio. Sin embargo, los mencionados son los más conocidos.

Por otra parte, además de su importancia cultural, las pipas de tabaco se valoran también por su artesanía. Muchos fabricantes crean diseños únicos que reflejan su visión artística, y otros más utilizan materiales inusuales, como la madera turbera o morta –roble fosilizado– y bambú, por ejemplo.

Cuando se trata de fumar en pipa, hay algunas claves para tener en cuenta. En primer lugar, es importante elegir el tabaco adecuado, pues cada uno tiene un nivel de humedad y ciertas características de combustión. Así que es recomendable experimentar con diferentes mezclas hasta encontrar una que nos vaya bien.

En segundo lugar, debe cargarse correctamente. Empacar demasiado, o muy poco, puede ocasionar una combustión desigual o una fumada áspera. El conocido método de tres pellizcos es una técnica que menciono siempre a los principiantes: simplemente se toman tres pellizcos de tabaco y se introducen en la cazoleta, presionando ligeramente después de cada uno.

También es necesario limpiar la pipa regularmente para evitar la acumulación de alquitrán y otros residuos. Un limpiapipas es una herramienta simple que se puede usar para eliminar cualquier residuo del tallo o la cazoleta.

Como hemos visto, las pipas de tabaco son más que simples instrumentos para fumar: una tradición atemporal que se ha transmitido de generación en generación. Ya sea que uno prefiera una de arcilla clásica o un diseño moderno de brezo, hay algo especial en tomarse un momento para sentarse y disfrutar de un humo, solo o con amigos.

Con tantos estilos y materiales disponibles, seguramente hay una pipa que se adapta a cada gusto y personalidad. Entonces, ¿por qué no probarla? Descubrir nuevas formas de disfrutar de las variedades de buen tabaco es un pasatiempo que brinda, además de relajación, disfrute.