Monyaz Dominicana. Lo mejor de dos mundos

Aurelio Contreras Moreno

Consultor de negocios internacionales, asesor y empresario dominicano, Gabriel G. Alarcón buscaba ingresar en la industria tabacalera con una marca propia; un propósito que cumplió al asociarse con Dolores Lola Campos, productora de tabaco y la única Máster Blender mexicana, con quien estableció una fábrica que hoy ofrece lo mejor de ambos mundos bajo el nombre de Monyaz Dominicana.

Apasionado por la historia de su país tanto como por el tabaco, Gabriel G. Alarcón es originario de la Ciudad Colonial en Santo Domingo, República Dominicana, de donde salió para estudiar Negocios Internacionales en el Hostos Community College de Nueva York, Estados Unidos: un cambio cultural que no resintió mucho, pues además de sus familiares en Manhattan «fue como estar en casa, en un país diferente».

Explica que en EE.UU. la diáspora dominicana es significativa, pues se escucha la música y «se siente ese toquecito de nuestra gente. No sé si recuerden El Origen de las Especies, que dice que no sobrevive el más fuerte o el más inteligente, sino quien se adapta más rápido a los cambios, y creo que me adapté bastante rápido”.

Regresó a la República Dominicana en 2013 con la intención de constituir su empresa, una firma de consultoría para dar apoyo y soporte a los inversionistas extranjeros. Luego, en 2016 participó en la Segunda Ruta Marítima de la Seda, en China, versión turismo internacional, a la que llevó tabaco y cigarro dominicanos, así como otros productos que son de marca país, entre ellos el ámbar y el café.

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“Fue una experiencia maravillosa, tanto por la cultura e historia del país –porque soy amante de la historia universal, no sólo de nuestra América–, como por los cerca de 45 días que pasé conociendo, participando en rondas de negocios y reuniones, y el pequeño tiempo que tomé para adentrarme en esa cultura. Para mí China no es un país, sino una civilización atrapada en un país: una civilización ancestral que ha hecho un gran aporte a la humanidad”, relata.

Como único dominicano en la Ruta Marítima de la Seda, le sorprendió la falta de representación formal de su país. «Pero al final fue un éxito, porque pudimos introducir el tabaco, dimos a conocer en parte el cigarro dominicano –porque hay otras empresas que también lo han hecho–, así como nuestro café, el cacao, el ámbar y El Larimar, una piedra semipreciosa oriunda de República Dominicana, apodada La Piedra de la Atlantis”.


Dolores Lola Campos también estuvo algunos años fuera de su tierra, la congregación de Sihuapan, municipio de San Andrés Tuxtla, Veracruz, México. Pero en 2001 regresó para reencontrarse con sus raíces, ya que su abuela paterna cultivó tabaco en la localidad vecina de Calería, a la que de niña –junto con sus cinco hermanos– iba durante las temporadas de siembra y corte de las hojas, «porque teníamos amigos en esas labores”.

Ella encabeza desde entonces Puros Artesanales de Sihuapan, una empresa familiar que fundaron entonces y produce en México las marcas Monyaz, Larios y Sihuapan, que en un principio se destinaron al mercado nacional pero con el tiempo alcanzaron otros destinos, como Alemania y Canadá, aunque de manera esporádica. Paradójicamente, fueron los clientes pequeños quienes permitieron la subsistencia de la empresa en tiempos difíciles, como la pandemia del Covid-19 y el endurecimiento de la llamada Ley Antitabaco.

Al hacer una retrospectiva, reconoce que “hemos tropezado con muchas piedras, pero aquí estamos”. Desde un principio establecieron y siguieron un plan de trabajo, porque los recursos económicos no eran ilimitados y hacer puros es caro.

Por otra parte, la empresa se complementó en 2013, cuando uno de sus hermanos que vive en Estados Unidos le sugirió que sembrara su propio tabaco. «De entrada eso fue muy bueno, porque ganamos independencia al obtener nuestra materia prima y garantizar la calidad de los productos, pero también porque abrió la posibilidad de vender tabaco en rama e incluso exportarlo».

Además de laboriosa, la siembra siempre implica un riesgo, pues en estas tierras volcánicas del Golfo de México las condiciones meteorológicas son muy cambiantes. A pesar de ello, el tabaco Negro San Andrés –la única variedad que cultiva– se da muy bien en dos cosechas anuales, con un rendimiento promedio de 1.2 a 1.5 toneladas por hectárea.


La experiencia de Gabriel con el tabaco está íntimamente relacionada con la historia dominicana, ya que la Independencia nacional se financió mayormente con la exportación del producto a Europa. Y desde luego, gracias a su actividad como consultor de negocios y asesor de las cámaras de comercio, al ser el tabaco dominicano una Marca País.

Sin embargo, como la mayoría de quienes integran esta industria, empezó como aficionado. «Influido tanto por el tema de la cultura como por la historia, quería entender a qué sabe un buen puro. Empecé fumando cigarros dominicanos, pero en 2005, cuando nació mi primera hija, lo dejé y volví a fumar en 2013”.

Durante la última década esa relación se acrecentó, principalmente por la promoción del tabaco dominicano en mercados como el chino, en Europa y América Latina. Eso le sirvió de base para elaborar un plan de negocios para su empresa tabacalera, con todas las proyecciones de publicidad, de producción, así como el diseño de las anillas y el empaque para lanzar una marca propia.

“Progresivamente me fui adentrando en este mundo maravilloso, en su historia y cultura», hasta que en 2022 conoció a dos mexicanos que –por separado–, son sus actuales socios: Luis Carlos Lozano, con el que recientemente lanzó la marca Corazón de Lobo, así como a Dolores Campos, con quien estableció una fábrica que produce la marca Monyaz Dominicana.

Gabriel recuerda que Lola le pidió asesoría para constituir una empresa, y aunque de principio trabajaron bajo esa premisa, con el tiempo la posibilidad de asociación se fue perfilando, hasta concretarse finalmente.


Cuenta Lola que realmente desconocía el papel fundamental de la República Dominicana en la industria, ya que en México resultan más familiares Cuba y Nicaragua. Pero un hermano suyo, ya fallecido, le habló al respecto y le pidió explorar este mercado, tarea a la que se dedicó de lleno a partir de marzo de 2022.

Junto con otros productores, inició la travesía vendiendo tabaco, «pero no nos fue muy bien. Y como luego de varios meses de esa actividad estaba medio decepcionada –agrega–, únicamente me interesaba poner una fábrica y luego regresaría a México. A Gabriel sólo conocía por teléfono, pero cuando platicamos personalmente le propuse ser mi socio y me ofreció ayuda… En dos meses lo concretamos todo».

De acuerdo con Lola, la única Master Blender mexicana y una de las pocas del mundo, la liga de sus puros estaba lista para el 3 de septiembre, cuando constituyeron la empresa. La fábrica se instaló en Tamboril, provincia de Santiago de los Caballeros, en Zona Franca, y «Gabriel es tan enfocado en lo suyo que en sólo dos meses, para noviembre, ya estaba colocando producto en algunos Cigar Lounge».

Sobre sus puros, considera que tienen un perfil muy bueno y se presentan en capas Connecticut, Habano y Negro San Andrés, con capote Criollo 98 dominicano y tripa San Andrés, en las vitolas Torpedo, 6 pulgadas, cepo 52; Robusto, 5 pulgadas, cepo 54; Gran Corona, 6 pulgadas, cepo 50, y Corona, 6 pulgadas, cepo 42.

«Nuestro tabaco de México es una maravilla y aquí hicimos una liga muy buena que ha estado pegando, como decimos en México. Para mí es algo muy especial, un hijito muy bueno con el que ya dejamos la semilla», agrega.


Gabriel considera que, en apenas un año, la empresa ha desarrollado varias estrategias exitosas, en las que han aprovechado la vasta experiencia de Lola en el Mundo del Tabaco. Tras pruebas y degustaciones en diferentes Cigar Lounge de la República Dominicana, Estados Unidos y Europa, «la aceptación de los cigarros ha sido prácticamente inmediata y junto con los puntos de venta abrimos una tienda virtual que surte por mensajería a los clientes internacionales.

“Además de realizar varias actividades locales, estamos organizando un próximo lanzamiento formal, como celebración de nuestra liga Premium». Al respecto, se declara fanático del tabaco Negro San Andrés, “que para mí es de los mejores. Me encanta el sabor de esta capa, en su blend con Criollo 98 dominicano, que considero el producto insignia de la empresa: una mezcla de lo mejor de dos mundos”.

Dice Gabriel que “para diferentes mercados hay diferentes gustos… Entonces, tenemos la visión de complacer a esos mercados con un puro de calidad, que cumpla con la exigencia de ese cliente o consumidor local”.

Otra actividad comercial en la que Gabriel ha puesto énfasis especial es la comercialización e importación del tabaco mexicano y su introducción en nuevos mercados. “Con toda la materia prima que México produce se puede hacer un cigarro 100 por ciento puro. Me ha chocado que en España y el Reino Unido empresarios de la industria no sepan que existe tabaco mexicano, o que en Estados Unidos, específicamente en Chicago, piensen que no tiene la calidad necesaria”, enfatiza.

Porque paradójicamente –continúa–, la mayor parte de las empresas conocidas utilizan en alguno de sus blends el tabaco mexicano. “Muchas de las marcas internacionales lo usan mayormente en capa, tanto por su color como por la combustión. Es un tabaco que aunque esté húmedo tiene muy buena combustión”.


Sobre el Negro San Andrés, Lola añade: «Les voy a decir algo bien importante… Nuestro tabaco es muy noble y la gente aquí en Dominicana no lo conoce. Han tenido miedo de agarrar la tripa y hacer mezclas, porque ellos saben fumar muy fuerte, sin alguna combinación mediana. Pero esto ha resultado bien, porque nosotros le estamos metiendo ese feeling para ir de menos a más, que hasta lo último te da el buen toque.

 

«Sí la tripa les parece suave, en realidad tiene un sabor muy bueno y eso es una ventaja competitiva. Así que cuando dimos por terminada esa primera incursión para vender tabaco decidí conservar mi parte de la tripa, porque además de que venía bien procesada desde México ya tenía tres años. Con eso tienes tu tabaco seguro y aseguras, además de la materia prima, la consistencia del producto».

Al evaluar el primer año de la empresa, Lola considera que fue muy productivo y reconoce tanto la capacidad de los tabaqueros locales como el esfuerzo de todo el equipo, pero sobre todo el trabajo de su socio: «La gente que trabaja aquí es es muy dedicada y Gabriel es quisquilloso, lo que contribuye siempre a la calidad. Es como una combinación virtuosa de exigencia y muy buena mano.

«Gabriel ha hecho muchísimo por Monyaz Dominicana y nos sentimos con mucha fortaleza para seguir adelante. Es una persona que le pone muchas ganas al negocio y ahorita vamos haciendo lo necesario: está enviando puros a Estados Unidos, estamos en varios Cigar Lounge y estamos afinando algunos detallitos en cuanto a la presentación de los puros en sus anillas y cajas».

Para Lola, todo lo obtenido hasta el momento es –incluso– mucho. Primero, porque ampliar los negocios de su empresa más allá de México es como un sueño familiar cumplido finalmente, y porque el Reglamente de la Ley Antitabaco que entró en vigor en enero pasado le había complicado aún más el panorama en su propio país, «donde ya prácticamente no podíamos vender ni promocionar». Afortunadamente, la situación está comenzando a cambiar.


Sin dudarlo, Gabriel manifiesta que su plan de negocios es muy sencillo: “darnos a conocer en todo el mundo por nuestra calidad. Mantener la consistencia y el trabajo artesanal permitirán que el producto sea nuestra mejor carta de representación”. Y con esa concepción plantea su papel como competidor en el mercado internacional.

“Viéndonos desde el tema de la historia y la cultura entre los dos pueblos, México y República Dominicana, y teniendo tabacos de muy buena calidad como el Negro San Andrés y el Criollo 98 unimos lo mejor de dos mundos. Contamos con una empresa constituida en República Dominicana y confiamos en nuestros tabaqueros, así que dando lo mejor en la supervisión, la producción, el mercadeo, la publicidad y el posicionamiento de la marca, creo que no será muy difícil».

Al final, tiene claro que para que los cigarros de Monyaz Dominicana logren el éxito en el nivel internacional es indispensable mantener siempre altos estándares de calidad, y «todo lo que hagas retorna a ese punto».

Es así que en los próximos cinco años visualiza a la empresa y sus marcas conocidas en el mundo, pues sus cigarros ya han llegado a diferentes mercados y han tenido una aceptación magnífica. Se requieren estrategias de comercialización, y por ello han comenzado a organizar eventos propios, en conjunto con los Cigar Lounge, actividades que están muy de moda en la República Dominicana.

“A veces hasta semanalmente nos contactan dueños de negocios que están transformando sus restaurantes o están construyendo un Cigar Lounge, porque son lugares a donde pueden ir los empresarios o un grupo de amigos a hablar de negocios, tomarse un café, un trago, fumarse un buen puro, relajarse del estrés del trabajo, los negocios o de la vida en general», dice Gabriel.


Desde Tamboril, la Capital Mundial del Cigarro, la empresa Monyaz Dominicana está desarrollando estrategias de comercialización para suplir otros productores locales. “Hay muchos que están reacios a hacer esas negociaciones internacionales –cuenta Gabriel–; algunos porque no tienen la experiencia, y otros carecen de una buena asesoría. Ahí podemos complementarlos nosotros”.Aun cuando no tienen alguna proyección deseada para la venta de tabaco, pues se han concentrado en que la calidad sea la divisa de la empresa, la mirada de estos empresarios está puesta en su posicionamiento en los principales países consumidores del mundo. En ese sentido, los altos precios de los habanos en mercados como el europeo –por ejemplo– representan un punto a aprovechar en su estrategia de introducción.

Por ello, sigue Gabriel, “nuestros precios de introducción son bastante moderados, ya que oferta y demanda los determinan. Ahí tenemos un margen de retorno de inversión y de ganancias bastante agradable. Eso nos permitirá seguir refaccionando tanto las plantaciones allá en San Andrés Tuxtla, como seguir elaborando mayor cantidad de productos, ya que la empresa –de acuerdo con la proyección financiera en los próximos tres años–, podrá tener una capitalización de una manera autosuficiente”.

Explica que la tendencia de las marcas boutique o emergentes está en pleno crecimiento y hay que aprovechar este momento. “Es la oportunidad de posicionarse. Se están elaborando cigarros para un público más amplio, más extenso, y hay diferentes ligas, no sólo las de las marcas tradicionales, enfocadas en una visión recta, lineal. Aquí en República Dominicana, ahora puedes ver a jóvenes empresarios, peloteros o artistas que incursionan en la industria con sus propias marcas, y claro, están producidas por maestros con mucha experiencia en la elaboración de cigarros”, refiere.

Finalmente, Lola destaca la promoción masiva que emprenderán a partir de este último trimestre del año, incluso en Nueva York, como la tarea pendiente para un producto de calidad cuyo éxito –para Gabriel– tiene por base una alianza y cigarros con lo mejor de México y lo mejor de la República Dominicana.