Montecristo: Petit Edmundo

Aunque la última vez que reseñé este Petit Edmundo no fue hace tanto, mis amigos de Kukenan Tobacco me pidieron si podía reseñarlo de nuevo, a fin de darle una nueva vuelta, especialmente porque en la última reseña no había salido tan bien parado. Este pequeño cigarro fue lanzado por Habanos SA en 2006, como un follow-up al reconocido Edmundo lanzado en 2004. Se trata de un petit robusto, de medidas 4 3/8 x 52, que es el mismo cepo del Edmundo, pero algo más corto y por eso el nombre.

El brillo sobre la capa del Petit Edmundo es llamativo, quizá porque no esperaba que lo tuviera pero cuando lo paso por las manos se le nota un toque brillante muy leve. Tiene algunas venas también, pero al igual que el brillo, no son algo que notes en primera instancia. En la capa se sienten notas suaves de tierra seca y algo dulce, que se repiten en el pie y la calada en frío, aunque con más sensaciones, que incluyen frutos deshidratados, como higos o durazno y algo de establo y chocolate también, pero en general todos estos aromas salvo el de durazno (o higo?) son bastante sutiles. Busco mi encendedor de una sola llama para asegurarme que el encendido sea igualmente delicado y procedo con el Petit Edmundo.

Para sorpresa de nadie, el Petit Edmundo comienza con un anillo de combustión algo variable, que afortunadamente se corrige solo así que nada que asuste o moleste, pero que sí vale la pena mencionar. Los sabores al inicio son suaves y apenas perceptibles, a menos que estés prestándole realmente atención, por lo que al principio puedes conversar con todo el mundo y mencionar lo bueno que es fumar habanos, o al menos es lo que he visto a algunas personas hacer. Al cabo de unos 7-10 minutos, aparecen sabores sutiles pero muy agradables a chocolate en polvo, que a lo largo del primer tercio van desarrollándose y se sienten casi como una barra de chocolate negro. También van apareciendo sabores de notas florales y madera, particularmente de cedro. Estas notas florales son las principales en el retrogusto, que no es muy fuerte y permite probarlo regularmente. La quemada se va corrigiendo sola y gracias a que el tiro es muy bueno, no hay momentos que requieran avivar el fuego. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

Cualquier imperfección en sabores o en su evolución que el Petit Edmundo pudiera haber presentado en el primer tercio está perfectamente corregida en el segundo, donde los sabores de chocolate son más dominantes y controlados, pero las sensaciones de madera son más pronunciadas también. Definitivamente se siente más suave en términos de fortaleza, pero igualmente intenso de sabores, lo que hace que la experiencia sea mucho más agradable. El chocolate en sí se siente menos amargo que en el primer tercio, casi como un chocolate con leche, pero con una buena intensidad. Las notas florales, sobre todo las del retrogusto siguen presentes, pero mucho más tenues y es en el retrogusto que se sienten notas ligeramente saladas como de agua de mar. La quemada no es perfecta, pero tampoco requiere avivarla o retocarla, y el Petit Edmundo va desarrollando una ceniza interesante que, siempre que no me meta con ella, se mantiene.

Normalmente mantengo estos cigarros más cortos en dos secciones, primera y segunda mitad, pero durante la fumada noté una evolución en la fase final que me llevó a dividirlo en tres a la hora de reseñarlo. Principalmente se debe a la desaparición del sabor de chocolate, sea en polvo, sea negro o con leche. Es sustituido por sabores de tierra húmeda, que se complementan muy bien con los de madera de cedro y las notas florales, que se mantienen tanto en el retrogusto y el paladar. La fortaleza se sitúa también en media, con una intensidad media-alta, que hace muy obvia la desaparición del chocolate. Al cabo de 55 minutos, este Petit Edmundo llega a su fin, sin calentarse mucho y ofreciendo sabores hasta la última calada.

Con una quemada que no es perfecta en ningún caso y una fortaleza de baja a media, el Petit Edmundo presenta todo lo que caracteriza al un habano. Los detalles de construcción son típicos en este origen y la fortaleza no es su mayor punto a destacar, pero la intensidad de los sabores obvia cualquier problema que puedan dar, especialmente porque los sabores destacan muy bien y te mantienen atento a todo lo que ofrece el cigarro, en su corta duración pero con un perfil muy interesante. El Petit Edmundo realmente es una buena opción entre los pequeños de Habanos y una que muchos desestiman porque Montecristo hace otros cigarros de mayor calibre y en mi experiencia la fumada de un cigarro más pequeño es cuando se tiene poco tiempo o como segundo o tercer cigarro, y en estas dos opciones es normal elegir algo más fuerte o de menor precio. Pero con un ron, tipo un Selección de Maestros de Havana Club, el Petit Edmundo se destaca.

Fuente: Humo y Tabaco.