Padrón: 1926 Series 80 Years Maduro (vintage)

La suerte definitivamente no es algo que uno tiene de manera permanente. No se puede decir que alguien es un tipo con suerte porque todo le ha salido bien en la vida. Eso no es suerte. La suerte es algo casual y escaso, que ocurre de vez en cuando y a mí me ocurrió hace unos 3 o 4 meses, cuando un amigo me llamó a decirme que se estaba mudando y que se ha dado cuenta que tiene demasiados tabacos, que no se va a fumar nunca, pero que no quiere botar. ¿Me importaría recibirlos? ¡Claro que no! Eso sí, me advirtió, la mayoría tienen como 8 o 9 años guardados en el humidor. Cuando los recibí, me di cuenta que había de todo; cigarros buenos, cigarros malos, cigarros viejos y habanos falsos. Después de limpiar un poco la selección, depurarla y elegir el destino de cada cigarro, fui recuperando y asegurándome que cada uno estaría bien, especialmente los que pensaba reseñar. Hay algunos que ya pasaron su fecha de vencimiento y no están muy buenos (muy poco sabor), pero otros como este Padron, de verdad que me hacen sudar frío. En los próximos meses iré colocando algunos cigarros vintage de ese grupo y de otros alijos, identificados con el paréntesis en el nombre.

La persona que me los obsequió antes era muy seguidor del ranking de Cigar Aficionado y usualmente compraba sus cigarros de acuerdo a la posición que ocupaban en el Top 25 anualmente. Este Padron se ubicó en el puesto número 2 en 2008 y en ese momento tenía un precio de $30 por unidad. No sé si este es de 2008, pero según lo que me dijo mi amigo, digamos que tiene 9 años, que es la edad máxima que mencionó él, por lo que sería de 2011. Este cigarro celebraba los 80 años de edad de José Orlando Padrón, quien nació en 1925 en Pinar del Río, Cuba y emigró a los Estados Unidos en 1964. El cigarro en ese momento era fabricado con las hojas más antiguas de la marca, en un único formato perfecto box pressed de 6 3/4 x 54. La capa mantiene aromas florales, de chocolate, almendras y algo de establo. La calada en frío, con algo de apretado por el formato y sin duda por la edad, tiene aromas de clavo, chocolate, pimienta, madera y pasas. El encendido no puede llegar más rápido y la llama es mínima, para evitar cualquier tropiezo.

Comenzamos no bien… extraordinariamente bien. Es complejo desde la primera calada, con una buena cantidad de pimienta, incluso en el retrogusto, pero la explosión de sabores adicionales es variada e incluye notas dulces y afrutadas, caramelo, cereza, canela, vainilla e incluso una nota como de salsa Worcestershire. El anillo de combustión es prácticamente perfecto y en un cigarro de esta vitola no es fácil lograrlo, especialmente en el primer tercio porque se quema irregular desde el primer punto de combustión. Pero la ceniza además tiene como distintos niveles, muy blanca y quemando de manera uniforme. La fortaleza es media con una intensidad media-alta.

El segundo tercio llega sin casi darme cuenta, pues de verdad que estoy disfrutando del cigarro. La fortaleza es media-alta, con una intensidad muy similar, el sabor de pimienta sigue teniendo una gran participación, pero también incluye clavo, madera de cedro, pasas, caramelo y canela. La intensidad de los sabores le da prioridad a la pimienta, pero tanto la canela como el clavo tienen una buena participación hasta el punto medio, en donde la canela llega al punto de la pimienta. El anillo de combustión se comporta muy bien, la ceniza también, aunque no tiende a mantenerse tanto después de la primera caída y comienza a quemar algo lento. Hay momentos en que creo que me distraigo anotando sabores, pero al revisarlos son básicamente los mismos que anoté antes, pero con matices y sutilezas distintas, con la misma base. Sin duda un cigarro que se siente complejo y envolvente.

En el último tercio los sabores se suavizan un poco, mientras que la pimienta y la nicotina parecen aumentar un poco más. Esto lleva a que la intensidad sea media, con una fortaleza media-alta, que no es una combinación ideal pero la calidad de la experiencia hasta este momento ha sido tan positiva que casi puedo obviarlo, especialmente porque un cigarro con tanta edad es un poco más impredecible. Afortunadamente la quemada se mantiene muy bien y el humo es abundante, y aunque es un doble figurado, el tiro no ha requerido medidas extremas. Me toma un poco menos de dos horas fumarlo completo, algo que el cigarro tenía 9 años esperando que sucediera.

¿El mejor cigarro que me he fumado en mi vida? No sé. Eso es algo difícil de definir, especialmente porque los cigarros que mayor puntuación tienen en mi ranking los fumé hace varios años. Desde entonces los he vuelto a fumar y no creo que logren la misma puntuación. No quiero decir que se han puesto malos, pero sí que en mis inicios de fumador tenía menos referencias y era más impresionable. Fácilmente puedo decir que este Padron está entre las 10 mejores fumadas que he tenido en mi vida, pero replicarlo no es algo fácil, aunque en ese alijo había otro igual. He visto gente que ha fumado este cigarro con 12 años de guarda y dicen que no está bueno. Quizá con 6 años estaría mejor. En cualquier caso, no recomiendo esperar tanto, con ningún cigarro, a menos que esa sea tu afición; los cigarros vintage. Quizá cuando salió estaba mejor y el tiempo le ha afectado algo a la calidad de los sabores y la evolución. Pero ese alijo que recibí realmente me pone a pensar, aunque no he fumado ni el 20% de lo que recibí, pero hay muchos de esos cigarros que no aguantaron tanto tiempo y me hacen pensar que el mejor momento para fumar ese cigarro que estás guardando es hoy. Pero sin lugar a dudas que la celebración sea la fumada, y no que la fumada dependa de la celebración.