La Madama: hecho a mano, con la fuerza de los espíritus

Hija de padre puertorriqueño y madre estadounidense, Monique Peralta se crió en Detroit, Michigan, donde practicaba la Santería y mantiene sus Orishas, pero actualmente su religión es el Vudú puertorriqueño, Sanse, en el que es una Mambo; es decir, Sacerdotisa. Inmersa en el mundo espiritual, donde el tabaco se utiliza de distintas maneras, decidió producir cigarros orgánicos para esos fines y creó una marca: La Madama.

«Nosotros trabajamos con el tabaco –explica–, para limpiar a las personas de aflicciones espirituales, de brujería y cosas así… Lo usamos como un despojo, y también para comunicarnos con nuestros ancestros y guías espirituales. Conjuramos con el tabaco, oramos para despertar a su planta. Soy curandera, una chamana».

Recuerda que cuando era niña, un tío fumaba pipa y a ella le gustaba el aroma. Pero su encuentro con la semilla y la planta del tabaco fue en Viñales, Cuba, hace cuatro años. Pensó entonces en producir un cigarro para garantizar que fuera totalmente orgánico, a diferencia de los que se ofrecen en el mercado de Estados Unidos.

Además, habría de elaborarse en Puerto Rico, como una manera de honrar a la familia paterna. La idea se concretó cuando encontró a través de Instagram a Gabriel Cruz, El Chan, quien accedió a su pedido de manufacturar un puro con capa Habano y tripa con una mezcla de tabacos nicaragüenses y puertorriqueños.

La ilustración de la anilla se debe a una artista plástica que conoció también en las redes sociales y originalmente la utilizaría como logotipo para anunciar sus lecturas del tarot, «pero cuando la vi dije: ‘Ah, no, esto va en mis puros’. Es perfecta porque La Madama trabaja con los cigarros, pero sobre todo porque es una guía espiritual muy poderosa». El toque final se dio en la República Dominicana, con el trabajo de impresión.

ENTRE DOS MUNDOS

Monique inició su camino espiritual una década atrás: «Sentí esa llamada hacia la Santería y los Orishas, pero tenía un poquito de miedo. Traté de no hacer caso, hasta que ya no pude escapar; algo me estaba jalando hacia ese camino y decidí averiguarlo».

Cuenta que desde pequeña soñaba cosas que más tarde sucedieron. Era algo raro que los adultos no sabían explicarle. Años después empezó a honrar a sus ancestros y descubrió que podía leer las cartas del tarot y recibir mensajes de sus guías espirituales.

Más tarde se encontró con un Babalao cubano, quien le habló de su don: «Me dijo que soy una Media Unidad», y permaneció durante cuatro años en un Ile –casa de la religión Afrocubana–, pero sus ancestros la condujeron hacia la religión Sanse, en la que permanece. La bautizó e inició el brujo sancista Luis, un chamán muy conocido en EE.UU. por sus enseñanzas espirituales a través de YouTube.

En su calidad de Mambo, además de leer las cartas hace limpiezas con varias cosas, como el tabaco, y la barrida con plantas, «que finalmente son medicinales».

Admite tener un alma vieja. «Sé que he estado aquí varias veces. Dicen que los medio unidades nos mantenemos entre los mundos de los vivos y los muertos, así que recibimos los mensajes. Eso mismo sucede con el cigarro, ya que podemos leer la ceniza, el humo, todo eso…».

LA MADAMA

Mi cigarro se llama La Madama porque es un espíritu –agrega–. Así se conoce a las mujeres con entidades espirituales muy poderosas que vivieron en los tiempos de la esclavitud en América. Trabajaban mayormente en el cuidado de la casa y de los niños, y aunque practicaban el cristianismo guardaron sus secretos y creencias religiosas africanas.

Aunque sus puros no son exclusivamente para prácticas religiosas, porque son buenos, orgánicos y cualquiera puede fumarlos y disfrutar de una fortaleza media, ella piensa más en quienes practican las religiones de los pueblos indígenas América y África. «En Puerto Rico tenemos veladas, pero en otras partes les llaman misas, a las que la gente acude para recibir mensajes de sus guías espirituales y antepasados».

Por el momento Monique centra su distribución en Estados Unidos, pero al ser la primera marca elaborada específicamente para los religiosos, desea «que un día este cigarro llegue a los países latinoamericanos donde los cultos se mantienen. Quiero ver los puros de Puerto Rico en todos lados».

Y aunque sabe que entrar en el Mundo del Tabaco implica una dinámica comercial, de negocio, «más que el dinero busco que la gente reciba algo puro, orgánico, que pueda usar para recibir mensajes claros de los espíritus».