La combustión de un cigarro

Golosario

Nicolás Valenzuela Voss

Los fumadores somos personas especiales. Disfrutamos de los detalles. No solo nos gustan los sabores que encontramos en el humo de nuestros cigarros, sino que también ir a verlos al humidor, tocarlos,  voltearlos, etcétera. Cuando escogemos un cigarro lo vemos por todos lados y disfrutamos de sus aromas en frío. En fin, fumar es una experiencia que literalmente afecta todos nuestros sentidos.

Durante el tiempo que fumamos ponemos el corazón allí, es por esto que puede incluso llegar a afectarnos anímicamente cuando algo sale mal  y últimamente me ha tocado seguido que algo salga mal… por ejemplo, una falla en la combustión debido a un defecto en la construcción. Es por esto que me han surgido las ganas de comentarte sobre la combustión. Un tema a veces obviado por los que llevamos más tiempo, pero que es sumamente importante para los que se inician. 

Una buena combustión en un puro, es un factor esencial al momento de poder disfrutar en plenitud. Para obtenerla es necesario remontarnos hasta la fábrica, hasta el proceso de torcido del cigarro. Es preciso que el torcedor arme correctamente la ligada ubicando cara hoja de la tripa en el lugar que le corresponde, es decir, las hojas que permiten la combustión, estén por la parte externa del cilindro.

No está demás repasar que la tripa de un cigarro lleva tres pisos foliares de la planta de tabaco y que cada uno entrega una funcionalidad específica. El ligero (piso foliar más alto) aporta fortaleza; viso, aporta sabor, y el seco aporta aroma y combustión. Si nos vamos a Cuba, vamos a encontrar que las hojas utilizadas para la combustión son las del piso foliar más bajo, me refiero al llamado volado

Estas hojas (seco o volado), como ya mencioné, deben ir en la parte externa del cilindro y es por eso que al encender nuestro tabaco aplicamos calor en los bordes externos del pie, generando una braza en forma circular, el famoso bull’s eye u “ojo de buey”. ¿Qué pasa cuando la tripa está mal armada? En más de una ocasión me ha pasado, y de seguro a ti también, que un puro se recalienta y se apaga constantemente. Al retirar la ceniza notas que al contrario de encontrar el amado “cono de la felicidad”, encuentras un verdadero túnel y, por más que le pongas candela y caladas constantes, no logra mantenerse encendido. 

Así de importante es la colocación del seco o volado en la ligada: puede arruinar ese momento que con tantas expectativas habías esperado. Pero esto no termina ahí. También pueden haber otros defectos de construcción tales como que no esté bien relleno de tabaco el cilindro y tenga bolsas de aire. Esto es más fácil de notar, ya que solo necesitamos apretar levemente con las yemas de los dedos todo el cigarro y  te percatarás de inmediato si hay estas bolsas de aire. 

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