El tabaco premium es mi vida: Jessica Giordano

Gastón Banegas

El 8-M no es un código de acceso ni un cruce de coordenadas del viejo juego de la Batalla Naval. Refiere una fecha, el 8 de marzo, cuando se conmemora –de manera simbólica–, la lucha de las mujeres por su participación íntegra y más justa en la sociedad, respecto del hombre. Originalmente se le denominó Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y si busca un poco en la Internet, encontrará que fue una propuesta de Clara Zetking, aprobada durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en 1910, en Copenhague. Cobró vigencia al año siguiente.

En esta fecha se reivindica la lucha por la igualdad efectiva de los derechos de las mujeres, que inició hace más de un siglo, en 1908, con una huelga de trabajadoras textiles organizada por las mujeres socialistas en Estados Unidos, quienes protestaban por sus condiciones de trabajo, penosas, con un lema que me gustó desde que lo leí: “Pan y rosas”. Eso significaba continuidad laboral y trato igualitario.

Y como de mujeres trabajadoras hablamos, días atrás me reuní con una que cubre –con creces– el requisito. Me refiero a Jessica Giordano, quien se desenvuelve en el ámbito de comercialización de tabaco premium en Argentina desde hace más de tres décadas. Cuando empecé a probar mis primeros puros, ella vendía sus primeros cigarros. No sé si lo sabrá, pero fui uno de los tantos clientes que pasaba por su tienda en los años noventa y compraba los Cohiba Siglo V que me gustaba fumar los viernes en la noche.

Además de ser propietaria, trabaja en Bellagio Habanos Lounge –mi tabaquería preferida acá en Buenos Aires–, donde todos los días te recibe con una sonrisa, siempre con buenas recomendaciones y productos nuevos, difundiendo lo que llamamos Cultura del Tabaco. Se pone el negocio al hombro y va siempre adelante, a pesar de las dificultades. Ha sido su cotidianeidad durante más de la mitad de su vida. Aunque cuando uno hace lo que ama no es conveniente decir que trabaja. La idea sería que hace lo que le gusta.

Así es. Y desde tiempo, en los huequitos de sus ocupaciones solemos conversar y, entre humos, sostener charlas amenas. La última, salpicada con algunas preguntas:

–¿Cómo definirías al Mundo del Tabaco?

–Es apasionante. Trabajamos con un producto premium que es noble, fruto del esfuerzo de entre 200 y 300 personas que intervienen en la elaboración de cada puro. Se trata de una gran cultura de trabajo, de respeto a la tierra y a la naturaleza, que nos invita a disfrutar momentos de placer, calma en soledad, con un libro o en la más linda compañía de amigos.

–¿Qué es el tabaco para vos, qué significa en tu vida?

El tabaco premium es mi vida. Tengo 50 años y hace más de 30 que estoy en la industria. Me apasiona, me inspira… siento que día con día sigo aprendiendo del tabaco y sus derivados, de maridajes, pero sobre todo de su cultura en general.

–¿Crees que la industria incluye a las mujeres, las hace partícipes?

–La mujer siempre tuvo un rol fundamental en la industria y está presente en todos los procesos del tabaco premium, desde las plantaciones hasta la gerencia de las empresas. Como pasó en todos los ámbitos, la mujer no sólo gano derechos y obligaciones, sino también visibilidad. La pandemia nos permitió mostrar nuestro trabajo en las redes sociales; lugar de encuentro ante el aislamiento obligado.

El mundo descubrió que habemos gran cantidad de mujeres en la industria. En mi caso, con más de tres décadas de carrera, recién abrí mi Instagram profesional durante la pandemia. Las Mujeres del Tabaco comenzamos a encontrarnos, a realizar en vivos y zooms de manera virtual. Fue inmensamente placentero compartir nuestros distintos puntos de vista.

Lee el artículo completo (gira tu celular para una mejor experiencia de lectura):