
Pedro Romar Molina y Liz Janice López de la Rosa unen experiencia, visión empresarial y respeto por la tradición para dar vida a Galiz y Monte y Mística, dos propuestas que buscan conectar el tabaco puertorriqueño con nuevas generaciones de fumadores.
El camino de Liz Janice en la industria es ampliamente conocido, tras liderar por cerca de una década «La Resistencia» por el tabaco boricua en compañía de José Gabriel Cruz Ayala, El Chan, hasta su pérdida en 2024. Esto le obligó a hacer una pausa, aunque siguió pensando en las nuevas mezclas y proyectos que hoy son parte de Molina & López Tabacalera.

Para Romar, originario de San Juan, su relación con el tabaco es memoria familiar. Lleva consigo una herencia vinculada al interior del país: Morovis y Orocovis, donde sus antepasados cultivaron tabaco, cuando esta actividad era cotidiana y los ranchos de secado, parte del paisaje.
No fue fumador habitual, pero al acercarse a la industria –más que aprender sobre hojas, capas, capotes o tripas–, encontró en el cigarro una forma de regresar a sus raíces. Como testigo de los cambios en la sociedad puertorriqueña, recuerda las relaciones comunitarias, estrechas, y los valores compartidos.
Hoy, la tecnología transformó las dinámicas sociales y la conectividad permanente acercó al mundo, pero también creó nuevas formas de distanciamiento. Por ello, la fumada es una oportunidad para sentarse, conversar y compartir: la reivindicación de cuando las personas se reunían alrededor de una mesa, sin una pantalla como intermediaria.
Punto de encuentro
Formado en otras áreas, Romar encontró un camino profesional en la administración de restaurantes y desarrolló la visión gerencial que hoy aporta al proyecto que comparte personal y profesionalmente con Liz Janice, al identificar necesidades, organizar recursos y ejecutar proyectos.
El regreso de Liz Janice a la industria requería de una visión empresarial que complementara su experiencia técnica y conocimiento del producto. Con Romar forma un equipo en el que cada quien juega un papel distinto –pero de igual importancia– en la nueva compañía, incorporada en el Departamento de Estado de Puerto Rico el 9 de julio de 2026. Su operación, además del país, abarca Estados Unidos.
Esta formalización representa, más que un trámite, “una declaración de intenciones”: construir una empresa con una estructura corporativa capaz de crecer, sin repetir los errores del emprendedor que acaba encargándose de producir, vender, distribuir, promocionar y administrar.

Galiz Spirit: evolución
El primer producto de esta nueva etapa es Galiz Spirit, una marca con trayectoria que mantiene su mezcla original, con tabacos de Nicaragua y Ecuador, pero incorpora alternativas que amplían la experiencia del consumidor. Ofrece tres variantes de puntas dulces (Sweet tips): la conocida de azúcar morena, y las nuevas versiones con ron añejo y whisky.
La estrategia inicial es concentrarse en una sola vitola, Robusto, en lugar de dispersar recursos con múltiples formatos; una medida de consumo práctico, con buena aceptación en el mercado local.

Montaña inspiradora
El resurgir de la carrera de Liz Janice no se detiene ahí. Trae consigo el nacimiento de Monte y Mística, una marca ligada conceptualmente a la naturaleza, la tierra y la herencia ancestral. Contiene tres diferentes expresiones de tabaco con perfiles para distintos tipos de fumador. Variedad, pero con identidad.
Una versión Maduro combina tabacos de Nicaragua, con capa San Andrés, desarrollando notas asociadas al café y al chocolate; en la propuesta de capa Connecticut Ecuador y tabacos de Indonesia, Nicaragua y República Dominicana, el perfil se orienta hacia notas cítricas y frutales, y la expresión con capa Corojo Nicaragua, con tabacos de ese país, conduce hacia el territorio de la pimienta y el cedro.
La premisa que define a Monte y Mística es el equilibrio, pues la fortaleza media es apropiada para una reunión o celebración, la conversación entre amigos o un momento de tranquilidad. También permite acercarse a quienes incursionan en el Mundo del Tabaco.
Como estrategia para posicionarse en el segmento premium, la pareja decidió colocar sus productos en un rango accesible, de 10 a 15 dólares, manteniendo la calidad de las materias primas y el trabajo detrás de cada pieza.
Mientras opera su taller, instalado en Caguas, los planes de distribución avanzan en alianza con Cándido Alfonso, fundador de Entre Humos y Cigar Island, quien se hará cargo de ambas marcas en Puerto Rico y Estados Unidos.
Proyección futura
Liz Janice y Romar afirman que su empresa busca contribuir a recuperar y fortalecer la cultura tabaquera en la isla, que merece “volver a su protagonismo en el mapa internacional del tabaco», además de construir una nueva narrativa.
Personalmente, la creación de Molina & López Tabacalera –una de las pocas del rubro en el país– les permite no sólo volver a sus raíces, sino reincorporarse a la industria pensando en grande para crear experiencias que conecten territorios, conocimientos y generaciones: el reencuentro con la tierra y las conversaciones, entre buenos humos.

Historia en construcción
Para Pedro Romar Molina, el acercamiento al tabaco terminó siendo una manera inesperada de regresar a sus raíces. Aquellos recuerdos familiares de Morovis y Orocovis, de los cultivos y los ranchos de secado, encuentran ahora una nueva expresión en un proyecto empresarial.
Mientras que para Liz Janice López de la Rosa significa también una oportunidad de retomar una actividad que conoce desde otra perspectiva, en esta ocasión, acompañada de una estructura que le permita pensar en grande.
Y quizá ésa sea la esencia de Monte y Mística y Galiz Spirit, pues no se trata únicamente de combinar tabacos de Nicaragua, República Dominicana, Indonesia o Ecuador, sino de construir una experiencia que conecte territorios, conocimientos y generaciones.
En una época en la que muchas conversaciones ocurren detrás de una pantalla, ellos apuestan nuevamente por algo tan sencillo como sentarse a fumar un cigarro y hablar. Porque, al final, quizá el verdadero regreso no sea solamente el del tabaco puertorriqueño y el de una de las pocas tabaqueras activas en la isla, sino también el regreso a la tierra, a la conversación y a las historias que comenzaron entre los buenos humos.






