Vianto Cigars. Reflejo de Honduras y su calidad

Cuando la pasión se comparte y se encuentra con la determinación de hacer siempre lo mejor, se crea la combinación perfecta para desarrollar ideas y productos de la más alta calidad, pensados para el público más exigente.

Vianto Cigars no sólo conjuga los nombres de Vidal Antonio Montoya en una misma firma, también es reflejo del esfuerzo en los campos hondureños, donde se siembra y cosecha tabaco de alta calidad, rolado con orgullo para contar historias de éxito, desde el lote que encantó con su fumada más personal, hasta las dedicatorias de amor y la innovación nacida de la pasión.

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Fumar Honduras

Vidal Antonio Montoya es originario de San Pedro Sula, Honduras, y a punto de cumplir los 41 años de edad suma casi tres décadas radicando en Nueva York, Estados Unidos, donde alejado de toda tradición tabaquera inició carrera en la industria de la construcción, en la que continua hasta el día de hoy.

A lo largo de su vida, se cruzó con el cigarrillo en un par de ocasiones, sin dejarse enganchar por el vicio. Sabiendo las diferencias entre el tabaco masificado y el premium, él reservó su curiosidad y paladar para disfrutar de un buen cigarro y tenía que ser de Honduras.

En 2015 ó 2016, durante un viaje familiar a su tierra de origen, Vidal Antonio se impuso la misión de probar su primer puro y un Flor de Copán fue el elegido. La experiencia fue agradable, pero no alcanzó a entenderla al cien por ciento; sin embargo, el sabor del tabaco en su paladar lo atrapó y lo invitó a volver a fumar.

Ya para 2022 su afición había crecido y parecía que pronto podía salir de sus manos y presupuesto. Fue entonces cuando surgió la idea de mandar a producir un lote a su gusto; mil 500 cigarros nada más para él y para compartir con los amigos.

“Conocí a alguien en Danlí, quien me contactó con otra persona más y terminé comprando 500 puros capa Habano, 500 Connecticut y 500 Maduro para tener a mi disposición en Nueva York”.

Trabajando en la construcción, Vidal Antonio pasaba mucho tiempo rodeado de compañeros italoamericanos, con quienes compartía los cigarros sin pensar que de ahí pudiera nacer un negocio. Pero cada fumada era tan exquisita, que el primer lote no tardó en agotarse “y tuve que llamar a Danlí para encargar más”.

Afición en crecimiento

Así, lo que comenzó como un aficionado en búsqueda de conectar con sus raíces, creció hasta convertirlo en un apasionado fumador y, de a poco, en un conocedor y experto en formación. Para Vidal Antonio, el proceso de creación de ligas fue muy intuitivo, recibiendo muestras directamente desde Danlí a Nueva York.

El primer envío constó de nueve cigarros, tres por cada variedad de capa encargada, que fumó durante un proceso de análisis meticuloso que daba espacio para un único cigarro al día. “No quería que nada influyera en mi paladar, para conocerlos mejor”.

Pasados diez días, la decisión estaba tomada. Envió una comunicación a Danlí y esperó a que la fábrica los tuviera listos para acudir a recogerlos personalmente. Una visita bastó para terminar de enamorarse de una industria que lo acogió como aficionado, y un año y medio después de le daría la bienvenida como dueño de marca.

La transición fue un caos, admite, pues la inexperiencia y la competencia, los permisos y los distintos requisitos para entrar a las tiendas, a los lounges y a los mercados en general, entorpecían la aventura.

“Ya tenía el producto y las empresas, pero el proceso de estabilización en el aspecto de las ventas seguía y sigue su curso, tratando de ajustar lo necesario para hacer las cosas cada vez mejor. Siempre es importante saber lo que uno quiere, aunque aún no sepa cómo”.

Una marca

Vianto resulta de conjuntar el primer y segundo nombres de su creador y además el sonido de esta palabra le ha gustado mucho al público. La imagen seleccionada para las tres primeras vitolas, las más clásicas, es bastante minimalista, con la silueta de un Fedora –sombrero clásico– en dorado, sobre un manto rojo para el Habano, azul para el Connecticut y negro para el Maduro, además de cinco estrellas que representan la bandera hondureña. “Es un concepto sencillo y sin tanta formalidad, pues no quería algo exagerado y su simplicidad me encantó”.

Desde el primer momento en el que Vidal Antonio decidió entrar al mundo del tabaco premium, su mente se llenó de ideas y de un optimismo basado en las cualidades de Honduras como productor de tabaco; confianza que le impulsó a invertir un poco más de recursos para lanzar seis, en lugar de tres líneas en su vitolario inicial.

Nacieron entonces un Torpedo de doble capa, un Prensado y el Vuelta de Hoja, cada uno de ellos inspirado en sus experiencias personales a la hora de disfrutar de un buen cigarro. El primero lo cautivó por su concentración de sabores sutiles; el segundo, por su forma elegante, y el tercero, como una innovación popular en Honduras que brinda un toque de misterio, envolviendo su hermosa anilla dorada en una hoja de tabaco, en lugar del típico celofán.

Después llegó Mehira, un cigarro creado para el gusto estadounidense, de cepo grueso y notas intensas, seguido de Emperatriz, dedicado al profundo amor profesado por Vidal Antonio a su esposa, Brenda Emperatriz, infusionado con canela, que a diferencia de otros incorpora el sabor en la tripa y no en la capa.

Exclusividad

En el Mundo del Tabaco, Vidal Antonio se encontró con que la vida puede ser tanto simple como dura, dependiendo del lado por el que se avance. Descubrió que fumar un puro no es para cualquiera, pues aunque cualquier persona puede tirar humo, realmente son pocos quienes disfrutan de la experiencia y la conexión personal que el tabaco premium puede ofrecer.

Cada que visita un lounge, Vidal Antonio tiene dos certezas. La primera es que probablemente no conocerá a quien decida sentarse a su lado. Y la segunda, que es el único espacio donde pueden estar de acuerdo dos personas tan desiguales como sea posible imaginar.

Recuerda que hace tiempo, al asistir a un lounge cercano a su casa, se encontró con una persona importante en la ciudad. Él no lo había notado, pero dentro de la conversación surgió el hecho de que era una persona conectada dentro de la política desde muchos años atrás.

Antes de saberlo, como en cualquier otro momento y tal y como hubiera hecho con alguien que sentara a su lado, Vidal Antonio le ofreció fumar un Vianto Maduro que llevaba con él. “¿De dónde los sacaste?”, preguntó el hombre, y entonces le contó la historia de su marca personal.

Aquella tarde, este personaje se convirtió en su primer cliente mayoritario, adquiriendo 20 piezas con un apretón de manos y pago en efectivo. “Él preguntó el precio, se lo di, me dio el dinero y nos despedimos… Pero una semana después me llamó para pedir 200 cigarros más”.

Esta experiencia le mostró que la exclusividad de su producto podía traerle más beneficios, vendiendo a un menor número de clientes, pero con la satisfacción de que nadie regatearía el precio por la calidad de su producto. “Me había topado con compradores ocasionales que gustaban de mis cigarros, y aunque los compraban, se quejaban del precio. Con él fue diferente: lo fumó, le gustó y pagó”.

Con base en ello, Vidal Antonio aprendió a seleccionar sus puntos de venta, acumulando sólo algunos en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, sino esperando concluir con el trámite de permisos estatales para ampliarse a Pensilvania, Nevada y Florida. Además, su marca se comercializa en Honduras, dentro del mejor Resort de Roatán, así como en España, Gran Caimán y Jamaica, a través del turismo de cruceros.

Adelante, con todo

Explica que la parte más difícil de iniciar en este negocio es compaginar el empleo con el emprendimiento. Al momento, los eventos los organiza solo y a veces con su esposa, con la obligación de respetar presupuestos y establecer límites que no afecten el patrimonio familiar. “Pero es importante entender que somos humanos buscando un sueño, con deseos de hacer cosas diferentes y de construir un legado para la familia, para la que siempre buscas lo mejor. No es fácil viajar, promocionar y conseguir permisos en el empleo actual, pero cuando hay voluntad, deseo y se pierde el miedo, todo es posible”.

Y si tuviera que compartir un consejo, diría que cuando realmente se decide de empezar algo, es importante tomar el impulso suficiente para llegar a la cima, porque se va a necesitar. “Mi esposa siempre me jala las orejas por eso, pero soy alguien que gusta de crecer siempre a lo grande, empujando la carretilla hasta llegar al pico”.

Así, Vidal Antonio se define como alguien muy determinado en lo que emprende, y aunque nunca pensó en hacer algo dentro de la industria del tabaco premium, “la vida te pone en el camino, aunque no lo busques: llegó, me interesó, me apasioné y aquí estamos”.

En ese andar, refiere que a veces ha tenido apoyo y otras veces ha estado solo, pero siempre hacia adelante y con todo, sin detenerse; determinación que le ha permitido dar pasos agigantados, posicionando a una marca hondureña que llama la atención y las personas disfrutan.

Para él, Vianto Cigars tiene como objetivo colocarse como un marca líder en Honduras y en el nivel mundial, manteniendo una visión clara y buscando competir en las grandes ligas del tabaco, apoyado en la determinación con la que maneja casi todos sus asuntos y con la calidad de un producto orgullosamente hecho en Honduras.

“Me gusta ser emprendedor e irme a lo grande. Para algo chico, mejor nada… Y con Vianto Cigars quiero dar ese paso que ponga a Honduras en la vitrina desde lo positivo, porque esto no se trata de poner mi marca a gran altura: Vianto no es una marca personal, sino un reflejo de la calidad de la industria hondureña”.