Rocky Patel, White Label

VITOLAS DEL MUNDO

Una caricia al paladar

White Label es parte de los últimos lanzamientos al mercado de Rocky Patel Cigars, y a la vez se corona como el puro más caro de todo el portafolio de la marca. Si bien es cierto que en muchas ocasiones el precio no es indicativo de la calidad de un producto, aquí hace mucho sentido cuando empezamos a descubrir la experiencia que ofrece Rocky Patel White Label.

Vitola: Toro.

Medidas: 6.5 pulgadas, cepo 52.

Capa: Connecticut Shade (10 años).

Capote: Nicaragua.

Tripa: Honduras / Nicaragua.

Fortaleza: Suave.

Intensidad de sabor: Suave a Medía.

Tiempo de fumada: 80 minutos.

Todo comienza desde la caja: de color blanco, tacto piel, con elementos en oro rosado y los pequeños detalles en el interior, que captan nuestra atención inmediatamente. Pero claro, un empaque con ese nivel debe guardar un puro igualmente increíble.

Se presentan en conjuntos de 20 piezas por caja, cada uno en celofán individual, y al retirar la envoltura apreciamos una anilla elegante y sobria, en color blanco y oro rosa, con respeto a la armonía del conjunto. Cuentan con una banda a pie, para ayudar a protegerlos de quebraduras o rasgaduras.

En la cata en frío, lo primero que asalta nuestros sentidos es aroma intenso que su capa despide. Notas a cuero, almendras y centeno se aprecian en primera instancia.

Una vez que encendemos y tras las primeras caladas, los aromas y sabores aparecen de forma sutil, hasta hacerse cada vez más presentes. Nos damos cuenta de que la fumada ofrece balance en los sabores –un equilibrio que pocos tabacos suelen dar–, en concordancia con un puro de esta categoría. Las notas aparecen y desaparecen de forma elegante, característica que estará presente durante toda la experiencia.

En el segundo tercio podremos apreciar el punto cumbre de la expresión de este puro. Su tiro es perfecto; la cantidad de tabaco y su ligada otorgan la combinación necesaria para que cada aficionado encuentre su momento. Suave, con una intensidad de sabor adecuada, el Rocky Patel White Label te captura en cada bocanada.

La concentración de los sabores, al final, deja como remanente el deseo de encender otro de estos puros en cuanto se apagan. Debido a la naturaleza de su fumada y la experiencia que brinda, nos ofrece un buen tiempo para degustar y concentrarnos al máximo en cada bocanada.