República Dominicana, el rey del tabaco en Estados Unidos

César Salinas

¿De cuánto estamos hablando cuando hablamos de importaciones de tabaco a Estados Unidos? Mucha plata: 3 mil 448 millones de dólares tan sólo en 2025. Y acá hay un rey absoluto: República Dominicana.

Entre 2023 y 2025 sus ventas de tabaco y derivados al mercado estadounidense crecieron más de 11 por ciento y, para dimensionar lo que representa la isla caribeña, basta un dato: uno de cada tres dólares que Estados Unidos destinó a estas importaciones tuvo como origen República Dominicana.

La U.S. International Trade Commission (USITC) registró mil 137 millones de dólares en importaciones procedentes de República Dominicana durante 2025, equivalentes a prácticamente 33 por ciento de todo el mercado.

El arma secreta: la diversificación

En los últimos tres años República Dominicana ha enfrentado desafíos importantes en el negocio de los cigarros premium y, particularmente desde finales de 2025, uno de ellos estuvo relacionado con el caso del empresario Chen Zhi y las sanciones impuestas por Estados Unidos a la red empresarial vinculada a Prince Group.

Las sanciones fueron impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) el 14 de octubre de 2025 y alcanzaron 146 personas y entidades relacionadas con Prince Group. La medida terminó afectando a empresas del grupo Allied Cigar y, con ello, las operaciones de Tabacalera de García, en República Dominicana, y Flor de Copán, en Honduras.

Durante varios meses las fábricas quedaron imposibilitadas de realizar determinadas operaciones con empresas estadounidenses. La situación cambió en mayo de 2026, cuando Allied Cigar obtuvo una licencia temporal de OFAC, válida hasta 2028, que permitió reanudar las exportaciones hacia Estados Unidos.

No fue ésta la única razón, pero durante 2025 las exportaciones de cigarros dominicanos registraron retrocesos importantes, especialmente en el segmento de mayor valor aduanero, aquellos cigarros con un valor superior a 76 centavos de dólar por unidad, una categoría en la que se encuentran muchos cigarros premium, aunque la clasificación aduanera no es equivalente a la definición de premium cigar.

Entre 2023 y 2025 Estados Unidos dejó de importar aproximadamente ocho millones de piezas dentro de esa categoría, una contracción cercana a 7 por ciento. El volumen disminuyó, aunque el valor aduanero medio por unidad aumentó.

Igualmente, los cigarros y cigarritos con valor aduanero inferior a 15 centavos cayeron 16 por ciento en valor durante el mismo periodo. En conjunto, sólo estas dos categorías perdieron alrededor de 103 millones de dólares entre 2023 y 2025.

Sin embargo, ahí comienza la otra historia.

El mercado dominicano ha diversificado su ecosistema tabacalero tradicional e industrial como ningún otro proveedor de Estados Unidos: vende hoja para capa, capote y tripa; otros tabacos en rama; cigarros; cigarritos; small cigars; cigarrillos; tabaco de pipa; otros tabacos para fumar; tabaco reconstituido y diferentes manufacturas de tabaco.

De hecho, en el acumulado 2023-2025 República Dominicana registró operaciones en 44 fracciones diferentes, la mayor diversidad entre todos los países proveedores analizados. India ocupó el segundo lugar con 33; Indonesia registró 27; Alemania 25 y Brasil 23.

Y la diversificación tuvo consecuencias económicas concretas: mientras las categorías dominicanas que retrocedieron restaron alrededor de 111 millones de dólares entre 2023 y 2025, aquellas que crecieron aportaron alrededor de 226 millones de dólares adicionales.

Dentro de ellas destaca el tabaco en rama. Las importaciones estadounidenses procedentes de Dominicana pasaron de 52.9 millones de dólares en 2023 a 102.3 millones en 2025, un aumento de 93 por ciento.

Buena parte del salto estuvo relacionada con hoja utilizada por la industria del cigarro, particularmente wrapper o capa, filler o tripa y otras categorías procedentes de cigar leaf porque República Dominicana tiene una tradición centenaria de cultivo. Lo novedoso que muestran los datos no es que comenzara a producir hoja, sino el crecimiento extraordinario del valor exportado de determinadas categorías de hoja, especialmente capa.

Ida y vuelta

Pero la relación comercial no corre en una sola dirección. República Dominicana fue también en 2025 el principal destino de las exportaciones estadounidenses de tabaco y derivados, con compras por aproximadamente 326 millones de dólares, 3.4 por ciento más que en 2024.

¿Y qué compra Dominicana a Estados Unidos? Principalmente insumos para su propia industria. Entre ellos aparecen distintas categorías de tabaco para capa, como la Connecticut, que en conjunto rondaron cerca de cinco mil toneladas, además de casi seis mil toneladas de tabaco procedente de hoja para cigarro, trillado o procesado de forma similar.

Y aquí aparece otro movimiento interesante.

La capa Connecticut Shade sin desvenar cayó de 79.6 millones de dólares en 2023 a 35 millones en 2025, una reducción de aproximadamente 44.7 millones. En volumen pasó de 4 mil 200 toneladas a unas mil 790.

El tabaco procesado procedente de hoja para cigarro también descendió, de 96.5 millones a 74.2 millones de dólares, unos 22.3 millones menos.

Esto abre una pregunta relevante: si República Dominicana está exportando cada vez más hoja propia a Estados Unidos y simultáneamente comprando menos hoja estadounidense, ¿está aumentando el peso de su propia producción, sustituyendo proveedores o simplemente modificando la mezcla de hojas que utiliza su industria?

Industria vertical

Los números muestran que el liderazgo dominicano en Estados Unidos ya no puede explicarse únicamente por el cigarro premium. República Dominicana ha construido una industria capaz de operar prácticamente en toda la cadena del tabaco: produce hoja, importa materia prima, transforma, manufactura y devuelve al mayor mercado del mundo productos con distintos niveles de valor agregado.

En 2025 Estados Unidos compró a República Dominicana alrededor de mil 137 millones de dólares en tabaco y derivados, mientras que la isla adquirió del mercado estadounidense unos 326 millones. La relación fue de casi 3.5 dólares vendidos por Dominicana por cada dólar comprado a Estados Unidos.

Eso no significa que la hoja estadounidense que llega a la isla pueda rastrearse directamente hasta los cigarros que después regresan al norte; las estadísticas comerciales no permiten establecer esa trazabilidad, pero sí revelan hasta qué punto ambas industrias están entrelazadas.

Y quizá ahí se encuentra la principal fortaleza dominicana: cuando una categoría retrocede, existen otras capaces de compensarla. En apenas tres años perdió más de 100 millones de dólares en algunos segmentos tradicionales de cigarros, pero simultáneamente duplicó prácticamente sus ventas de tabaco en rama, multiplicó otras manufacturas y terminó 2025 vendiendo más tabaco y derivados a Estados Unidos que dos años antes.

El primer semestre de 2026 confirma que República Dominicana está creciendo a pesar de sus cigarros, no gracias exclusivamente a ellos. Mientras el segmento de mayor valor aduanero perdió casi 18 millones de dólares y 6.8 millones de piezas, otros tabacos para fumar y los cigarrillos sumaron más de 109 millones de dólares adicionales. Hasta este momento, la diversificación ha vuelto a compensar la caída de una de sus categorías históricas.