La mística del habano con Juan Jesús Machín

    HUMOS Y TENDENCIAS

    Patricia Arteta

    Hablar de habanos es hablar indudablemente de uno de los elementos más representativos de la cultura cubana que encierra un misticismo lleno de religión y manifestaciones culturales y artísticas que nos generan curiosidad por conocer más. 

    La cultura del habano se ha trasladado de Cuba a otros países del mundo tocando la sensibilidad, que poco a poco han ido absorbiendo el significado que imprime fumarse un habano.

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    Juan Jesús Machín es un cubano de pura cepa, Master of Masters Habano Sommelier, campeón mundial Habano Sommelier 2011, Master en Gestión Pública y Presidente de la Sociedad de Sommeliers de Cuba y gran conocedor del placer de fumar esta clase de tabaco, nos explica que el disfrute de un cigarro cubano es como el hilo conductor, la síntesis de una cultura ancestral precolombina, de identidad no solo cubana, sino americana. 

    El habano y los puros en general realmente ameritan todo respeto, necesitan ser consumidos de una forma integral. Como decía Zino Davidoff: “Si usted se entrega a él se entregará placenteramente a usted”. Y como siempre lo he dicho, son 539 procesos de la semilla al puro por más de 500 años, por eso merece respeto. Porque más que un ritual, es la consolidación de la cultura centenaria.+

    ¿Cree que hay espiritualidad en el disfrute de un habano?

    Sí, hay una espiritualidad en el disfrute de un habano o un puro. Me imagino el mundo cuando estoy solo, cuando, se dice, me miro por dentro o cuando quiero hacer reflexiones sobre mi vida o proyectos presentes a corto, mediano y largo plazos. 

    Creo que fumarse un habano te da la posibilidad de pensar mejor, consolidar los proyectos, de gestionar tu mente de una forma más ordenada, más tranquila, como yo digo siempre: cero estrés. Realmente, aparte del placer, me da la posibilidad de concentración y no es la primera vez que he fumado un habano y me ha dado maravillosas ideas tanto en el campo profesional como otros campos. Creo en su espiritualidad. 

    Realmente, el poder nicotínico en el torrente sanguíneo, si lo haces de una forma balanceada y responsable, más que prejuicio o prejuicios te provoca placer y concentración. Una vez más: cero estrés.

    ¿Por qué cree que el habano crea esa mística?

    Como lo he visto en la cultura y sobre todo en las cosas de identidad, hay en sí una mística. Ya desde las culturas prehispánicas como la maya o inca se le daba un uso espiritual, medicinal, sobre todo de deleite. Hoy en día esas cualidades se mantienen, yo diría que posibilitan también, aparte de disfrutarlo solo con uno mismo, también con un grupo ameno, que pueda socializarse, que pueda debatirse, también es una vía ideal, un instrumento de unión, además de armonía con otras culturas del mundo, del vino y espirituosos. 

    Trasciende a la cultura milenaria del té, se une de una manera ideal con el café, con los cocteles, tiene un diapasón muy amplio y es muy versátil a la hora de su disfrute.

    Yo pienso en el rey habano como centro unido en armonía con otros elementos tan sui generis que hacen de un disfrute total una experiencia única.