
Con un ADN fuertemente cargado de tabaco y tradición, producto de la herencia hondureña y nicaragüense de su creador, Guillen and Co. Premium Cigars llega al mercado con una apuesta por el placer y el disfrute desde un enfoque tan íntimo como la familia.
Manuel Manny Guillén nació y creció en Tegucigalpa, Honduras, de padre nicaragüense, específicamente de Estelí, y desde hace 20 años radica en Canadá, país donde desarrolló su vena artística de la mano de la arquitectura, para ahora dar un salto hacia la industria del tabaco premium.
Lee en la revista (gira tu dispositivo para mejor experiencia de lectura):
Descubrir la senda
Como segundo de tres hijos y una hija, Manny vio en su hermano mayor que era posible caminar por la senda del tabaco, pues en 2009 fue propietario de Ópalo, una marca que, aunque fue más como un hobbie, le mostró que la aventura era posible.
De su infancia, recuerda a su padre llenando cada rincón de la casa con cigarros sin anilla, mientras que su abuela materna torcía sus propios puros, circunstancias que pronto lo llevaron a convertir al tabaco en afición.
Como parte de las anécdotas que le formaron, comparte con Humo Latino las notas de su primera fumada, un cigarro de Yamales, El Paraíso, en Honduras: “Lo probé, inhalé y me enfermé. La abuela me corrigió y me dijo que no había que dar el golpe, como se hace con los cigarrillos. Ella fue gran aficionada y rolaba sus propios tabacos; una tipo Martha Stewart, con sus pasteles, la jardinería y el tabaco… siempre el tabaco”.
En cada oportunidad, las vacaciones familiares tenían lugar en Nicaragua o en Florida, a donde la migración había llevado a muchos de sus primos. Con el tabaco a flor de piel, las visitas a las tierras tabaqueras del país vecino y el contacto con la cultura latina de Miami –estrechamente ligada al cigarro–, Manny se aficionó y convirtió el ritual de fumar en algo más habitual.
Arte y arquitectura
Atraído por la belleza del arte, siempre quiso dedicarse a la creación, pero consciente de que “el arte no siempre paga”, encontró en la arquitectura el balance perfecto entre la sustentabilidad y la expresión artística.
Como hoobie había pasado por la música y hasta la pintura, pero en el nivel profesional, la arquitectura también aportaba aspectos técnicos que daban valor, de una forma distinta, a lo que obtendría siendo abogado o médico, como su padre.
Entre otras opciones también exploró la idea de la gastronomía, “pero ahí no había pasión”, o la ingeniería civil, carrera en la que su abuelo se desempeñó: “pero yo soy pésimo para las matemáticas, así que la arquitectura encajaba en todo y mucho mejor”.
Una vez graduado experimentó las dificultades propias del mercado laboral, consiguiendo trabajo como empleado dentro de un estudio de prestigio en Honduras, donde el ambiente no era del todo agradable. Atraído por la libertad que entrega el emprendimiento, buscó formar un patrimonio que le permitiera convertirse en el dueño de su propio negocio.
Durante un tiempo siguió diseñando para otros e incluso viajó a Panamá, donde por seis meses se dedicó a la construcción de torres de telecomunicaciones. “Fue una etapa de conocer sobre distintos estilos, códigos y formas dentro del ramo; como una nueva universidad de la vida”.
Más tarde llegó el llamado hacia el norte del continente, donde estudiar un posgrado le extendió el panorama. “Canadá es una tierra con muchas oportunidades y sentí que era el lugar y momento para, entonces sí, tratar de emprender”.
A los 28 años y con un socio a su lado, Manny consiguió fundar su empresa, un emprendimiento que al día de hoy sigue adelante y del que obtuvo el capital para iniciar en el mundo del tabaco premium.
Una marca canadiense, pero muy hondureña
Luego de coleccionar anillas, notas de cata y visitas a diversos países y fábricas, Manny decidió hacer de su afición una profesión. Instalado en Canadá e inmerso de lleno en el Mundo del Tabaco, se dio cuenta de que a diferencia de los Estados Unidos, Canadá no contaba con marcas locales, situación que posiblemente abonaba –de manera negativa– a la proliferación de restricciones al tabaco y la falta de cabildeo ante las autoridades para hacerles frente.
Así fue como nació Guillen & Co. Premium Cigars, productos de primera calidad, consistencia y fumadas que cuentan una historia en cada calada: un nombre con el que no sólo piensa en forjar presencia en su país de residencia, sino también en los Estados Unidos, obviamente Honduras y el plano global, haciendo énfasis en sus raíces, tanto de Centroamérica, como de Canadá.
Instalado en el norte del continente, Manny siguió enriqueciendo su paladar con tabacos cubanos y del Nuevo Mundo, pero su curiosidad iba más allá, aprendiendo entonces a torcer sus propias piezas. “No soy un master roller ni nada parecido, pero con el tabaco que se puede conseguir acá, aunque la libra es cara, me defiendo para hacer cigarros de manera recreativa”.
La marca nació cinco años atrás y dedicó los primeros tres a seleccionar un socio fabricante, ya que “es la principal preocupación para un dueño de marca”, señala. Su idea era producir en Nicaragua con tabacos hondureños, pero tras explorar cerca de una decena de opciones no encontró el espacio donde le permitieran tener libertad creativa y control total sobre la liga.
Finalmente, Manny descubrió en Honduras a la Fábrica Centroamericana de Tabaco (FCT), casa de Cavalier Geneve Cigars, donde había un ambiente acogedor y un alto nivel de profesionalismo, además de la apertura que buscaba para desarrollar su proyecto. “El negocio del tabaco es muy personal y en las otras fábricas no había esa vibra que se necesita para la creación”.
A finales de 2023, después de un largo proceso de prueba y error, se definió la liga y al año siguiente inició la producción oficial, siguiendo con un riguroso proceso de añejamiento y el trámite de las licencias correspondientes para Miami, Honduras y Canadá, con el apoyo y guía de un broker, para reducir gastos operativos.
¿Cómo llegar a los blends?
Encontrar un espacio de libertad creativa como el FCT era un paso dentro del proceso de Manny para incursionar en la industria del tabaco premium, pero detrás de éste había muchos más, que en conjunto abonarían para obtener los mejores resultados posibles.
Con la idea de fundar su marca y algo de experiencia como torcedor, buscó entender cómo funcionaban los tabacos. En este punto sabía lo que todo aficionado, pero tomó la decisión de consumir hojas en grado cero para conocer las características organolépticas de cada variedad, identificando matices y comprobándolos en Honduras con el personal de la fábrica.
“Grado cero es cuando te armas un cigarrito utilizando una única variedad de hoja, para percibir sus aromas y sabores sin que interactúen con nada más”.
Con una idea de las ligas y los personajes a quienes representarían dentro de cada cigarro, Manny se introdujo de lleno en la creación de estos blends, sumando y quitando hojas y variedades hasta llegar al resultado deseado.
“La capa madura Jamastrán es bastante delicada, no oscurece rápido y necesitaba un mayor tiempo de añejamiento en pilón para lograr lo que buscábamos; el sabor ya estaba, pero no el color. Fue un proceso con la sutileza que caracteriza a la fábrica, el cual agradezco”.
Ese camino, largo, duró entre dos y tres años, que al final dieron como resultado a la serie Meet the family (Conoce a la familia), una línea creada con la idea de que el cigarro es un personaje con el que se convive y pasas el tiempo en momentos importantes.
Historias y momentos
Julio H., un Belicoso de 6 pulgadas, cepo 50, hace honor al abuelo: un hombre elegante y serio, orgulloso de Honduras. Es un cigarro elaborado en capa Habano Maduro Jamastrán, con tabacos de Olancho y Talanga para capote y tripa.
Argelia, un Toro de 6 pulgadas, cepo 52, que rinde homenaje a la abuela, elaborado –además– con tabacos de Argelia, El Paraíso, Honduras, que aportan un sutil picor acanelado muy conveniente para aficionados novatos. Además de una capa Connecticut Honduras, este cigarro contiene tripa Dominicana dispuesta en un tiro abierto, para una fumada cremosa.
El Legado, Toro, 6 pulgadas, cepo 52, que expresa la esencia de su creador. Elaborado con capa Corojo y tabacos de Honduras y Nicaragua, es un cigarro moderno de intensidad media a media-fuerte, para fumadores con experiencia.
A esta tercia se suma The Commuter Series, un Doble Figurado con capa Sumatra de 4 pulgadas, cepo 60, pensado para las personas sin mucho tiempo para fumar, y diseñado para entregar la misma experiencia y satisfacción de un Toro, pero en la mitad de tiempo.
Esperar y sentir
En la industria del tabaco premium la paciencia es fundamental, los procesos son muchos y el tiempo parece eterno, pero al final, las satisfacciones también suelen ser abundantes. Para Manny el trayecto no ha sido diferente del común, pero aun cuando está al inicio del viaje, ya cuenta con una familia orgullosa de un proyecto que enmarca su apellido y sus pequeños hijos, de cuatro y siete años, ansiosos por seguir un legado que apenas comienza.
Envuelto en una larga lista de cosas por hacer, no ha tenido tiempo para sentirse emocionado, pues ha mantenido un alto nivel de dedicación en el diseño de las ligas, de las anillas y las cajas, y de todo lo necesario para ofrecer el producto nuevo de un outsider de la industria, quien sabe que el éxito llegará de la mano de la calidad.
Tras una presentación muy satisfactoria en Honduras, cobijada por Jerko Cigar Lounge, confía en que sus productos podrán establecerse con relativa rapidez, tanto en el mercado local como en el canadiense, apelando al orgullo nacional por tener una marca que pueda competir en el nivel internacional. “No soy una hoja de maple, pero estoy bien acoplado a la vida canadiense y quiero colaborar”.
En el futuro, Manny se visualiza con presencia en países como Colombia, Panamá, República Dominicana, Puerto Rico y México, pero el mayor mercado meta, por su volumen, será el de los Estados Unidos, iniciando en el estado de Florida.
El lanzamiento en Toronto, Canadá, se organizó a principios de Septiembre, colocando a la Total Product Expo (TPE) Las Vegas 2026 como el objetivo siguiente, y avanzando con paso firme ante la posibilidad de también debutar durante la Feria Comercial de la Premium Cigar Association (PCA) de 2026, en la ciudad de Nueva Orleans. “La idea es hacer eventos y degustaciones, visitar tiendas, dar promociones y llegar a la mayor cantidad de manos posibles, para demostrar que somos un producto pensado en Canadá y elaborado en Honduras, con toda calidad”.






