El complemento ideal, tercera parte

PIPE REVIEW

Christopher Sáez Ahumada

Continuamos con la serie de grandes orientales de la casa McClelland, y hoy nos adentraremos con Sokhoum. Este tabaco se cultiva en el antiguo país soberano de Georgia, que se encontraba en la costa del Mar Negro, posteriormente fue anexado al Imperio Ruso y luego a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). 

En particular, esta variedad de tabaco es una cepa del Samsun (que revisaremos en el próximo número), el cual crece en los alrededores de Sujumi en las proximidades al Mar Negro. 

Este tabaco lo primero que nos evoca es notas de cedro muy maderoso, aromas que inmediatamente me transportan a esos momentos donde abro mi humidor para seleccionar algún puro, pero qué sorpresa, es un tabaco oriental que tiene un leve sudor aceitoso delicioso que se mezcla entre las hebras marrones oscuras y negras que se cruzan con unas hebras casi cobrizas e incluso de un naranjo brillante que saltan inmediatamente a la vista. 

Hoy, para fumar esta rica mezcla, me acompaña una clásica billard levemente rusticada que su principal característica es que su boquilla se atornilla en una montura metálica y para el maridaje hoy seleccioné un Jack Daniel’s Single Barrel Rye, un destilado de alta graduación alcohólica, con 47 grados. 

Al encender la pipa inmediatamente brota un grato aroma a frutos rojos secos, levemente endulzado y un humo muy cremoso, que juegan suavemente con una nota achocalatada semidulce, donde se carameliza lentamente el azúcar del Virginia e incluso en ciertos momentos me recuerda al Black Cavendish sin endulzar y al momento de introducir el maridaje se juega con pinchazo de especias que calman la salivación. 

He dejado ceder la brasa unos minutos para hacer un nuevo reencendido y en este caso explotaron las notas florales del oriental que se van tostando como un pan al horno lo que le transfiere una rica combinación con mi maridaje, el humo se calma y sin abrumar, danzando un lento vals en el paladar. 

El segundo tercio progresa lentamente, como caminar en un prado verde lleno de notas suaves y de a poco comienza a subir el ritmo y entregar un retrogusto muy similar al clavo de olor.

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