Tabaco, armonizando con lo que sea

Diego Urdaneta

Fumar tabaco es un gusto muy gratificante en cualquier momento y lugar, y combinan muy bien con una amplia gama de bebidas. Aunque las bebidas alcohólicas como cerveza, vino, ron y otros destilados son siempre la opción más común, en muchos otros casos las opciones no alcohólicas dan a las y los aficionados mayor gusto y satisfacción. Sin importar su preferencia, existen maridajes magníficos que se logran con bebidas vírgenes, y aquí exploraremos tres:

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Armonía con café

Es posible que no exista mejor maridaje para un cigarro fuerte que un buen café. La historia cuenta que un pastor observó una vez a sus ovejas (asumo que eran ovejas) saltar excitadas luego de comer ciertos frutos de un arbusto, y luego esos frutos llegaron a un monasterio donde los monjes descubrieron que podían ser procesados para hacer una bebida deliciosa.

Tiempo después, este líquido energético apareció en la Península Árabe, donde el fruto se cultivó y se convirtió en lo que hoy conocemos como café. Eventualmente, el Papa Clemente VIII aprobó la bebida del fruto que se reconoció –erróneamente– como un grano, y que se comercializó en Europa. Gracias a ello iniciaron las casas de café, que dieron pie a la dominancia económica del producto en todo el mundo.

Las colonias del Nuevo Mundo tardaron un poco en apreciar el café, ya que preferían el té, pero esto cambió debido al alza de los impuestos, que culminó en la famosa pieza histórica del Boston Tea Party. Finalmente, en Latinoamérica el café ha sido irremplazable y su consumo sólo es superado por el agua, como sucede hoy en el resto del planeta (caso aparte es el mate en las regiones del Cono Sur). Así que no hay mejor manera de disfrutar un gran cigarro, que acompañado de este líquido histórico.

Como el café se produce prácticamente en cualquier lugar del mundo y cada región le aporta un estilo único, las variedades de países como Kenia, Guatemala y Etiopía, entre otros, dan mucho de que hablar. Aunque la región de procedencia no es el único factor determinante de su riqueza, pues también influye el tipo de tostado.

Dependiendo de la fortaleza del café y del cigarro se pueden sugerir distintas combinaciones. En términos generales se recomienda que el cigarro no sea muy grande, para evitar que el café se enfríe, o se deba beber mucho café.

También se recomienda que tanto el cigarro como el café sean fuertes, para que los sabores puedan apreciarse, especialmente para identificar contrastes. No es deseable que el sabor del puro o del café predomine, pues se dejará de apreciar uno de los dos.

Tabaco

Armonía con té

Se trate de un té negro, verde, jazmín o alguna infusión, muchas variedades de té combinan muy bien, aunque no sea la primera bebida en la que uno piensa cuando se busca un maridaje.

El té ha sido una de las bebidas predilectas del mundo durante miles de años, desde China hasta la Patagonia, y forma parte de la identidad cultural de todos los países. Su variedad y combinaciones son tantas, como el número de lugares donde se cosecha, así que es necesario revisar brevemente sus categorías básicas para entender su potencial de maridaje con el tabaco.

Aunque hay muchas maneras de clasificar el té, existen cuatro categorías principales que los abarcan casi todos. De acuerdo con el nivel de oxidación de las hojas, entre más alto sea su sabor resultará más rico y fuerte. Por ejemplo, el té negro posee un nivel alto de oxidación, lo que le da su color oscuro, y a menudo ofrece sabores como chocolate oscuro, pasas y frutas, por lo que hace un maridaje muy bueno con el tabaco.

La categoría del té negro incluye al de Ceilán y la variedad más popular, conocida como Earl Grey, así como al té chai, que suele combinarse con leche, edulcorante y especias, que lo hacen ideal para su maridaje.

El té verde está en otra categoría, con muchas variedades, por lo que es bastante popular en todo el mundo. Esta diversidad de sabores ofrece combinaciones interesantes con un buen cigarro, especialmente si se trata de uno con capa Candela o Connecticut, por su nota herbal pronunciada. Destaco una variedad conocida como Genmaicha, infusionada con arroz tostado, excelente en su combinación con cigarros más fuertes.

Entre el té verde y el negro está el llamado Oolong, otra categoría con un gran abanico de sabores que van desde los más fuertes del cacao hasta los florales, más ligeros. Finalmente, el té blanco –entre los más caros y saludables–, que sólo se cosecha durante algunos días al año y recibe muy pocos procesos, es rico en antioxidantes y muy bajo en cafeína. Su uso como maridaje con tabaco es menor, puesto que su sabor es el más suave de todos.

Cabe mencionar algunas infusiones de frutas y hierbas que no entran en alguna de las categorías anteriores, pero aportan a la experiencia combinarse con un cigarro. El té de hierbas abarca a toda planta que no sea una Camelia sinensis, de la que sale el té. Entre los favoritos de los conocedores está el llamado té rojo, que proviene del Rooibos, la raíz de un arbusto africano que le da una textura terrosa, ideal para combinar con sabores como vainilla, cítricos o especias.

Sin importar cuál sea el sabor predilecto, existe un té para combinar con el cigarro que se quiera, y al final se trata de cuál le guste más a cada quien. La idea es que la experiencia sea relajante y placentera, de tal manera que se pueda repetir con otro puro. Para quienes no gustan del café o el té, el chocolate caliente es también una bebida muy interesante para un maridaje.

Armonía con refrescos

Combinar cigarros con bebidas carbonatadas puede complicar las cosas un poco, así que debe tomarse con calma. El gas de la bebida y el humo pueden afectar un poco la lengua, así que mientras se mantenga al mínimo, los refrescos pueden dar a la fumada un toque muy diferente.

Algunos refrescos tienen más o menos gas que otros, y en la actualidad existen botellones más grandes. Es normal que al segundo o tercer día de abiertos ya no tengan tanto gas, pero se mantengan bien, y quizá sea el mejor momento para combinarlos con un cigarro.

En el mundo de las bebidas existe un sinfín de opciones para combinar con un tabaco, y la idea es experimentar hasta encontrar lo que más le guste a cada quien, que resulte una experiencia placentera o al menos se disfrute echar humo, sin importar el momento. Porque, claro, finalmente la mejor sugerencia de maridaje siempre será la propia.