
Por primera vez, una marca puertorriqueña de cigarros premium llevó la experiencia de los buenos humos a uno de los eventos deportivos más prestigiosos de la isla: el Puerto Rico Open.
De acuerdo con Luis Pito Márquez, dueño de la marca, la participación de Márquez Cigars comenzó tres días antes del arranque oficial del torneo, en las prácticas de los competidores, conocidas como Pro-Am, durante las cuales los golfistas profesionales comparten el campo con patrocinadores y jugadores invitados.
Cada mañana, antes de salir al campo, el equipo de Márquez Cigar obsequiaba a los jugadores un cigarro para su disfrute durante la jornada. Por la tarde, el equipo volvía a encontrarse con ellos en un espacio diseñado para completar la experiencia.
En este espacio, el personal se encargaba de preparar los cigarros, cortarlos, encenderlos y conversar con los jugadores sobre la marca y su concepto de lounge, teniendo la oportunidad de vivir la experiencia Márquez Cigar. Aunque muchos golfistas ya estaban familiarizados con el mundo del cigarro, otros nunca habían vivido la experiencia, y para ellos hubo una charla introductoria: cómo sostenerlo, cómo dar la calada y cómo disfrutar la fumada sin prisas.
Un lounge dentro del torneo
Durante los cuatro días del torneo, la marca instaló un lounge móvil de cigarros, construido a partir de un contenedor alquilado a una empresa local. En su interior, el equipo colocó humidores similares a los que la marca tiene en restaurantes, además de una vitrina con accesorios como ceniceros, encendedores y cortadores.
El diseño del espacio incluía cuatro áreas de descanso con sillones y mesas, pensadas para recibir a varios grupos de visitantes. Pero más allá del diseño, la intención era reproducir la filosofía de la marca: un espacio de encuentro donde el cigarro se vive como una experiencia pausada.
“Nosotros decimos que aquí no se fuma, aquí se degusta un cigarro. Esto es un tiempo que uno saca para sí mismo. Ese cigarro merece respeto: hay que encenderlo con calma, dejar que encienda a su tiempo. Esto no es botar humo, es disfrutar la fumada”, comenta Luis.
El lounge operó de nueve de la mañana a once de la noche, convirtiéndose en uno de los puntos de encuentro dentro del torneo. Desde la apertura hasta el cierre, el espacio solía mantenerse lleno, de acuerdo con los organizadores.
La propuesta combinaba hospitalidad, asesoría sobre cigarros y un ambiente relajado que contrastaba con el ritmo competitivo del torneo. Para la marca, la clave fue trasladar al evento lo que consideran su sello distintivo: cercanía con el público. “Cogimos lo que sabemos hacer: darle cariño al pueblo, darle calor. Vivimos una experiencia increíble”.
Futuras experiencias
Luis explica que la presencia de Márquez Cigar en el evento se dio luego de meses de gestión y contacto con los organizadores del torneo, ya que formar parte de un evento de esta magnitud implica patrocinio y costos elevados. “Es una actividad bastante prestigiosa, yo diría que la más prestigiosa que hay en Puerto Rico”.
El lounge permitió establecer una relación directa con los tres principales administradores del evento –el representante local del torneo en Puerto Rico, el organizador de la PGA estadounidense y un intermediario de la empresa Vibe Sport, que conecta al torneo con la PGA–, quienes compartieron allí cada noche. Este acercamiento abre la puerta a futuras colaboraciones y a la posibilidad de que la experiencia del cigar lounge se convierta en una tradición dentro del torneo.
Para el equipo de Márquez Cigar, la participación en el Puerto Rico Open dejó una impresión clara: el cigarro premium, cuando se presenta como una experiencia cultural y social, puede encontrar un lugar natural incluso en eventos deportivos de alcance internacional.






