De la forja a la boca: Las pipas de metal

GOLOSARIO

Luciano Quadrini

Probablemente cuando pensamos en una pipa, la imagen mental que se nos aparece en primer lugar sea una típica pipa de madera, semicurva, e incluso con un tímido humo saliendo de la cazoleta. Pero nuestra compañera no se limita únicamente a este material, por el contrario, desde hace siglos, el hombre viene utilizando distintos elementos para la confección de este instrumento, muchas veces tomando lo que tiene a mano, y otras veces innovando por simple curiosidad.

En esta oportunidad me dispongo a compartir mi experiencia con las pipas de metal, sus ventajas, desventajas, variedades, y también un poco de historia de mis favoritas. Mi primer encuentro con este tipo de pipas fue con la marca Falcon, creadas en el año 1936 por el ingeniero estadounidense Kenly Bugg, en el estado de Indiana.

Con un gran criterio, el señor Bugg decidió construirlas de aluminio, por su ligereza y rápida dispersión del calor, y con cazoletas de brezo intercambiables. El sistema que ideó está basado en el principio físico que provoca que la lluvia caiga de las nubes cuando chocan con aire frío. La cazoleta, que tiene cuatro vueltas de rosca, se ajusta en una base de aluminio llamada Humidome, que actúa como condensador. El Humidome asegura que toda la humedad quede atrapada en esta recámara, por debajo del bowl, dejando el tabaco seco y previniendo el indeseable gorgoteo producto de la excesiva condensación generada en el caño y la base del hornillo.

Lo que Kenly no sabía era que tres años después, en 1939, estallaría la Segunda Guerra Mundial y el aluminio sería considerado un material estratégico para armamento y equipamiento, por lo que no lo quedó otra opción más que cerrar su fábrica, que pasó a manos de George Hunt en 1949, unos años después de terminado el conflicto.

En 1956 David Morris, empresario británico tabacalero, mientras se encontraba disfrutando de la final de tenis del Wembley Championship, observa a alguien en el público fumando una pipa Falcon, e inmediatamente llama su atención. Sin dudarlo, coordina una reunión en Chicago con George Hunt y llegan a un acuerdo para llevar la producción a Inglaterra.

Algunos años más tarde, lanzan las pipas Alco para el Reino Unido. Esta variación en el nombre se debe a que Comoy tenía una línea de pipas llamada Falcon y ni Hunt ni Morris querían tener ningún problema de patentes. La brillante y creativa solución ideada por Hunt para resolver esto se basó en remover una pequeña parte de los bordes laterales del caño de metal, y con él, las letras F y N. Por lo que se forma la palabra “Alco”.

En 1968 Falcon International Inc. Chicago USA renuncia a la producción, quedando únicamente limitada al Reino Unido. Finalmente, en el año 2007 Falcon fue comprada por capitales australianos.

Debo admitir que en un principio no estaba convencido de adquirir una pipa de este tipo. Acostumbrado al tacto del brezo, la mazorca de maíz, e incluso la sepiolita, pensé que el metal no iba a ser algo relajante. No solo estaba equivocado, sino que en mi experiencia estas pipas fuman de maravilla, y el sistema de condensación que se encuentra por debajo de la cazoleta realmente cumple con su objetivo. Con el plus de que se le puede colocar un anillo hecho con una escobilla limpiapipas dentro del Humidome, para que esa condensación sea absorbida por la misma. Fumadas secas aseguradas.

La limpieza también es un asunto que estas pipas tienen solucionado. Al poder quitar la cazoleta a rosca, es muy fácil limpiarla muy bien con un papel absorbente, y pasando una escobilla por dentro del caño.

Las cazoletas intercambiables nos permiten hacernos con un número interesante de bowls (a un precio mucho menor que el de una pipa), y poder rotarlos a nuestro gusto, e incluso dedicarlos a determinado tipo de tabacos.

Pero Falcon no es la única marca que produce este tipo de pipas. Duncan Delta también es otro gran representante inglés de estas genialidades, con la pequeña variación de que en vez de utilizar anillos absorbentes en la recamara, emplean discos de fibra.

Ronson pipes tiene un modelo en el cual el humo recorre tres conductos que están en el caño de la pipa, por lo que el humo llega a menor temperatura a la boca del fumador.

Otra marca que me parece interesante son las pipas americanas Aristocob. Cuerpo metálico y cazoletas intercambiables de mazorca antiguamente fabricadas nada mas ni nada menos que por Missouri Meerschaum.

La lista de fabricantes parece ser interminable, y eso nos habla del éxito que han tenido este tipo de pipas entre los fumadores a lo largo del tiempo a pesar de no ser, tal vez estéticamente, de lo mas agradables. Creo que no podemos negar que realmente llaman mucho la atención. La diversidad de shapes y materiales de las cazoletas intercambiables, los diversos sistemas de enfriamiento y condensación, la versatilidad a la hora de la limpieza, y el placer de poder fumar en una pipa que requirió el ingenio y destreza del hombre basado en el conocimiento científico para poder ser construida, para mí son factores claves cuando me preguntan si recomiendo este tipo de pipas, o no. Sin dudas que las recomiendo.

El componente histórico que tiene detrás cada pipa es algo que siempre me dio curiosidad y que le da un valor agregado a estos objetos que, no solo podrían estar exhibiéndose en algún museo, sino que además cumplen a la perfección con el objetivo para el cual fueron creados: disfrutar de un buen tabaco.