
Durante siglos, los sommeliers han sido una figura emblemática que se ha encasillado en el mundo del vino, pero que poco a poco se abrió camino en el mundo de los destilados, los licores, los tés y el tabaco.
Estos personajes, antiguamente se encargaban también del servicio para las personalidades más importantes en los palacios y atendían exigencias que no se limitaban únicamente al vino. Eran responsables del tabaco de pipa, los puros, el café, el té, los quesos y muchos otros productos gourmet.

Crear grandes experiencias no es algo nuevo; más bien, es una actividad que ha ido tomando un sentido más amplio y que cada vez se vuelve más exigente. Los gustos de las personas han ido cambiando y la cantidad de productos disponibles ha aumentado considerablemente. Por tanto, en la actualidad los sommeliers requieren de un nivel de preparación mucho mayor, para satisfacer todas las necesidades de sus clientes.
El estudio de cada uno de los productos que un sommelier desea conocer está mucho más a su alcance, gracias a las herramientas digitales, los libros, las escuelas y los grandes profesionales que existen alrededor del mundo.
El rubro del puro y el habano siempre ha tenido gran diversidad entre sus consumidores, ya que puede tratarse de gente de pocos recursos que vive en los pueblos tabacaleros y consume el mejor tabaco, así como de quienes habitan en palacios; mandatarios, artistas, políticos y un sinfín de personalidades. Precisamente en los niveles más altos, la exigencia en la selección, el arte del encendido y la conservación de los puros corre de la mano de un experto sommelier, para crear una mejor experiencia.

Hoy en día, un gran catador de vino debe saber que su formación apenas inicia cuando experimenta con sus papilas gustativas la base del conocimiento, que es el mundo vitivinícola. Su bagaje se irá complementando con el tiempo, mediante otros productos muy interesantes como el puro, los destilados, el café, el té, el chocolate, los quesos y demás productos gourmet.
La tendencia actual consiste en crear experiencias que incluyen al tabaco como parte de un ritual que puede ser guiado por el productor, pero que también puede ser conducido por un experto sommelier, para ofrecer una gran experiencia mediante cenas maridaje o catas, acompañadas de diversos vinos, destilados, chocolate o café.
Es por eso que ahora los sommeliers tenemos una gran responsabilidad al sugerir un gran puro para acompañar una tarde, una cena, el cierre de un negocio o un momento de placer. Debemos considerar el tiempo de la fumada, la fortaleza, los sabores y los aromas, además de incluir dos o tres opciones de bebidas y, quizá, hasta de comida.
También es importante destacar que el ahora llamado cigar sommelier es un experto en su cava o humidor, y tendrá el cuidado necesario para la conservación de la humedad, la temperatura y el añejamiento de cada uno de los puros de que dispone, además de poder recomendar una fumada ideal.
Así que déjate llevar por tu sommelier, acepta sus recomendaciones y atrévete a vivir una nueva experiencia.






