
Fernando Sanfiel
Es un deber repasar el año que termina y hacer balance de los acontecimientos y personas que pasaron por mi vida y merecieron la pena, sumando en mi corazón nuevas amistades o fortaleciendo las que existen.
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Este 2024 ha sido de los años más fértiles en cuanto a relaciones personales, pues tuve la oportunidad de conocer personas que siempre aportan, te enseñan o simplemente acompañan. Y además, nos juntamos para fumar y compartir momentos excepcionales.
Alejandro Sánchez, Álex, es uno de ellos. Nuestra diferencia de edad se disuelve con la pasión que experimentamos cuando coincidimos; encuentros excelentes en que nos damos tiempo para compartir mesa y mantel… y cómo no, un tabaco.
Si el mes pasado me sorprendió Carlos, ahora es gratificante repasar el tiempo con Álex: se despejan las dudas de que, en Canarias, el tabaco tiene cuerda para rato, y son parte de esta savia nueva que está tomando el testigo y pone su impronta en cada cosa que hacen. Para mí es un lujo tener amigos y colaboradores de este nivel.
Un poco de historia
Nuestra historia se remonta a 2007, cuando me fijé en sus dotes como trabajador: muy serio y comprometido con el resultado. Pero aún no pensaba en un destino determinado dentro del grupo de empresas en las que él trabajaba, sino únicamente en su valor como persona.
Después de un periodo de prueba, largo en la escena profesional, me pareció un diamante en bruto del que se podían esperar grandes cosas. Ese fue el motivo por el que comenzó a trabajar en la Finca Tabaquera El Sitio, con la intención de formar a un futuro Gerente Junior que, con el tiempo, pudiera tomar las riendas del negocio al término de mi periodo de consultoría.
Es por ello que su plan de formación no se centró sólo en el área financiera y de gerencia. Fue más conveniente instruirlo en todo, desde cero: plantación, secado, fermentación, torcido, habilitación y ese largo etcétera del tabaco que hoy domina a la perfección.
Los tiempos duros forjan a los grandes, y todo lo compartido fue un estigma tanto en nuestra personalidad como en nuestra relación. Ambos conocimos en primera persona los entresijos más perversos e inhumanos de la industria, pero eso nos unió y nos permitió una visión más realista en este mundo maravilloso.
Fue el tiempo y los avatares de la empresa los que años más tarde le llevaron a ser fichado por la empresa más antigua de Canarias: la Fábrica Insular de Tabaco de La Palma.
Responsabilidad asumida
Han pasado siete años desde que asumió la gerencia de “la fábrica”, y poco a poco ha ido dejando constancia de su estilo de gestión y saber hacer, a través de cambios y constante investigación de mercados, para brindar propuestas que se adapten a los tiempos. Es decir, innovación generación constante de novedades.
Miguel tiene el mayor valor para la marcha y relevo generacional de la empresa; una garantía que no es sencillo encontrar. Y hoy nos vemos para debatir sobre decenas de aspectos que nos enamoran, nos acercan y nos permiten disfrutar el uno del otro: una vitola nueva, esta propuesta, aquella anilla o este diseño de caja… Pues pronto, muy pronto llegará el tiempo de poner en marcha la plantación; ése es otro asunto que nos absorbe por completo y nos mantiene en contacto permanente.
Nuestra rutina anual
Sin darnos cuenta hemos ido fraguando una rutina, una forma diferente de vernos y de compartir nuestras aficiones por la cocina, los buenos caldos y un tabaco. Es como si ambos sintiéramos la necesidad de vernos para estar solos, con nuestras cosas y disfrutando del momento al máximo.
La cena de fin de año se ha convertido en el almuerzo de antes de Reyes para –cumplidos todos los compromisos familiares– tomarnos nuestro tiempo para regalarnos ese cariño que nos profesamos y hacer planes para lo que venga. Un ritual que nos ha atrapado con sus garras de buenos sentimientos.
Como cada inicio de campaña de plantación, comienza un ritual diferente y nos vemos en la finca, casi a diario, para disfrutar de la evolución de las matas de tabaco y resolver los imponderables que se presentan siempre. Es un encuentro de amigos, de lo más profundo y sincero; casi místico y regenerador.
El de este enero ha sido especialmente intenso y enriquecedor. Intercambiamos una decena de propuestas por llevar al mercado y los planes para el año que inicia.
Una visión moderna del tabaco
También, como Carlos, Álex tiene ese arrojo y energía de la juventud que consigue envolverme en una espiral.
Me encanta su “no parar”, la habilidad para captar tendencias y hacer propuestas u ofrecer opciones todo el tiempo. Una anilla, una caja, una nueva vitola… en fin, un “sin vivir”. Me rescata de la zona de confort y mantiene despiertos mis sentidos, llenando mi cabeza de ilusiones, tareas y proyectos. Es la persona que tira de ti, que no te deja parar y acomodarte porque tiene esa habilidad para hacerte partícipe de sus ideas. Ambos adoramos la industria tabaquera, y eso nos une cada día más.
Terminamos la charla con ánimos de un nuevo encuentro, para contarnos “en qué andamos” y qué nos gustaría hacer. O sea, qué tiesto vamos a romper. Estoy seguro de que el tabaco en Canarias mantendrá su tradición por más generaciones.






