
En 2020 me llamó la atención este tabaco, por las sensaciones que produce y porque mi curiosidad siempre se despierta ante un comentario negativo que desprestigia algo que desconozco. Cuando se trata de tabaco, no soy partidario de dar mi opinión sin saber profundamente de qué hablo.
En varias tertulias percibí el bajo criterio que algunos “expertos” tienen sobre ese tabaco, así como de los tabaqueros mexicanos. “Tabaco malo, bastante malo de trabajar, de sabores fuertes y para fumadores que les gusta el tabaco fuerte”.
Estos dichos me incitaron a probar y probar tabaco mexicano, que no fue fácil traer hasta las islas Canarias… pero entre los amigos todo se hizo más sencillo.
HACIENDO AMIGOS INTERNACIONAL
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POSIBILIDADES
Llegó la primera remesa de tabaco, casi todo en puros con tabaco Negro San Andrés o alguna combinación más arriesgada, con tabacos de menor calidad. Es cierto que en esos años el torcido abría bastantes incógnitas y había algunas cosas por mejorar, como las anillas y otros aspectos relacionados más con la estética que con la técnica constructiva.
Sin embargo, mi percepción sobre este tabaco cambió totalmente. Una gama de sabores nuevos y evolución impecable, que nada se asemeja a lo que me habían dicho. Es un tabaco con personalidad propia y una marcada seña de identidad, con características que podían determinar sus inmensas posibilidades en una nueva etapa de una industria con un déficit de muchas toneladas de tabaco.
CAMEROON
Al mismo tiempo, o antes quizá, había probado las propuestas de otras marcas con tabaco de Camerún. En esas catas de tabaco africano me surgió una pregunta que casi es el acicate para seguir investigando sobre el tabaco cosechado en el continente americano: ¿por qué Camerún, si nosotros (los canarios) estamos más cerca de América que de África?
Por este motivo también pruebo todo lo que puedo que contenga tabaco de Camerún y consigo llegar al verdadero motivo por el que las empresas tabacaleras comenzaron a importar tabaco de procedencia tan lejana.
PRUEBA DEFINITIVA
Durante 2024 conseguí testar nuevamente las producciones mexicanas, para comprobar los avances alcanzados en esos cuatro años. Es una satisfacción haber incentivado, casi forzado, a nuevos agricultores de tabaco en ese país, pues “un fumador no es un experto hasta que cultiva y realmente agrega valor al resto de la cadena que se mueve antes de que el tabaco se pueda fumar”.
Hoy en día hay una nueva generación de cultivadores, agricultores que aplican técnicas más modernas que trasladan a las hojas del tabaco mexicano la docilidad necesaria para adaptarse a más paladares. Ya no sólo es un adorno utilizado como capa para dar un aspecto potente a los cigarros.
El Negro San Andrés ya se presenta en puros, o ligado con variedades Habano, Sumatra y Connecticut, con una mayor gama de sabores y posibilidades de adaptarse a múltiples paladares.
EL MOMENTO
Como siempre, son los amigos quienes hacen los negocios más sencillos, amables y casi como un encuentro familiar. Palmeros y mexicanos ya habían establecido contactos comerciales sólidos en el siglo XIX, y es un antecedente que acelera el proceso para que en Canarias se cuente con tabaco mexicano y se dé vuelo a la tradición, sumando tradiciones.
La feria InterTabac, que se celebra en Europa (Dortmund, Alemania) sirve de marco para cerrar los contratos y que el viaje hacia Canarias, desde México, comience y encienda la mecha de una nueva etapa.
LIGAS INÉDITAS
Durante el último siglo, por diversas razones, nuestra tradición tabaquera se ha visto enriquecida por tabacos de incontables procedencias que sustituyeron al tabaco de la Breña y Caldera, tradicionales de esta tierra, como los de Indonesia, Java, Sumatra, Estados Unidos y Brasil.
Pocos años atrás se recuperaron las semillas de la variedad autóctona Breña, y para ello se experimenta y aclimatan los tabacos cubanos Habana 2000 y Pelo de Oro. Actualmente, estas tres variedades y las importadas: Habano Ecuador, Nicaragua, Java, Brasil, Connecticut, Sumatra e Indonesia, conforman la mayoría de las ligas de las producciones canarias.
A este ramillete de texturas, aromas y sabores se incorporó en este año, en forma definitiva, el tabaco mexicano Negro San Andrés, pasando de simple vestido a la conformación de ligas nuevas y muy atractivas, en las que destacan las notas de madera añeja, cuero, chocolate amargo y un toque muy característico de una pimienta muy diferente a la especiada que aportan los tabacos orientales.
Se trata de una nueva etapa que ilusiona a la industria canaria y nos acerca, aún más, a nuestros productores continentales.






