
Madrid, entre humos
Vamos a caminar por el retiro.
Vamos, que hoy en Madrid hay rico frío.
Vamos, que estoy ansioso por jugar y hablar contigo…
Fito Páez, Tu sonrisa inolvidable.
Sofia Ruiz, Master Habanosommelier
Esa mañana fría de clásico invierno madrileño comencé mi paseo humeante por uno de los sitios prodigiosos de esta ciudad: el Parque del Retiro. Para cubrir la ruta no podía faltar un café con leche proveído por una taberna envuelta en una bella esquina –a un costado de la estación Ibiza del metro– que durante las noches vibra con los tintos y las birras.
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Café en mano, desde los primeros pasos deslumbran los cautivadores colores del otoño: la gama de amarillos, rojos, verdes y ocres de las hojas en los jardines y espacios, que aportan magia a este lugar. Es como entrar en un bosque que sólo imaginamos o vemos en cuentos y películas.
El sol regala una iluminación particular que da brillo a la puerta de entrada por la calle Menéndez y conduce hacia una vereda amplia de piedra llamada El Paseo de los Coches. Al avanzar por los diferentes espacios verdes que bordean el camino ya daban ganas de fumar…, pero apareció una plaza centrada por la escultura ecuestre del general Martínez Campos, uno de los monumentos más espectaculares del sitio. Se trata de una obra de Mariano Benlliure en la que el militar, artífice de la restauración borbónica, aparece con la cabeza agachada como gesto de cansancio o agotamiento.
Me dejé llevar por la ruta, en línea recta, pues en ocasiones las mejores cosas llegan por sorpresa y nos llenan de alegría. Así, mis ojos se encontraron con el impresionante Estanque Grande del Retiro, que decidí fundir con un Habano. A los pies del monumento a Alfonso XII, una pausa en las escaleras me permitió hacer el corte y celebrar el ritual de encendido de un Romeo y Julieta Petit Royal.
Esta marca –cuyo nombre se debe a la novela de William Shakespeare– representa años de tradición e historia en la Cultura de Habano. Se fundó bajo la sociedad de Álvarez García en 1875; una época en que la mayoría de firmas se crearon bajo sociedades que podían ofrecer dos o más sellos en su catálogo, y que en este caso tiene sus antecedentes en la fabricación artesanal en los llamados Talleres.
En los inicios de 1900 la compró don José Rodríguez Fernández, Don Pepín, quien contribuyó a su fama internacional y dio a los fumadores el privilegio de conocer esta marca en profundidad. Fue un personaje revolucionario que impulsó las primeras estrategias de marketing.
De fortaleza media, base de todo el portafolios de Romeo y Julieta, Petit Royal se presentó por Habanos S.A. en 2017. De sus primeras caladas se desprendieron delicadas notas florales y un dejo de pimienta negra, pero una vez en evolución, el primer tercio acompañó un momento de contemplación del Gran Estanque, que embellece este conjunto escultórico y arquitectónico del Parque del Retiro, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021.
Este parque, llamado así popularmente por los locales, se construyó durante la primera mitad del siglo XVII para el disfrute del rey Felipe IV (1605-1665). Abierto al público por Carlos III (1716-1788) se extiende sobre 118 hectáreas y es emblema de Madrid. Además de sus afamados jardines reúne al Palacio de Cristal (joya que merece una columna entera), la Biblioteca «Eugenio Trías», la Fuente del Ángel Caído y La Rosaleda, entre otros tesoros de este corazón verde.
Como fondo, una música peculiar acompañaba a los visitantes en sus distintas actividades, y tomé camino hasta descubrir de dónde provenían y quién era el artífice de esas notas. Tuve la dicha de encontrarme con una postal tan potente, como el sonido producido por un virtuoso de la gaita; instrumento tradicional en distintas regiones españolas como Galicia, El Bierzo, Cantabria, Zamora y el País Vasco.
El paseo continuó calada a calada, de acuerdo con la evolución del Habano, que tomó fuerza para entrar en el segundo tercio y su calor me salvó esa mañana, mientras la temperatura ambiente bajaba… Así, en el momento cumbre de mi tabaco volví también al corazón del parque, provocador de emociones inmensas que se multiplicaron al fusionarse con las notas especiadas del Romeo y Julieta.
Tras elegir una banca tradicional contemplé durante varios minutos los siglos de historia representados en el espectacular Gran Estanque, epicentro del jardín del Palacio de Recreo utilizado para desarrollar espectáculos acuáticos, como batallas navales, y los paseos en barca de los reyes y su corte. Levantado por el arquitecto Cristóbal de Aguilera entre 1634 y 1636, tuvo en su centro una isla de forma elíptica donde tenían lugar representaciones teatrales y conciertos.
Con una longitud de nueve centímetros y medio, el Petit Royal tiene un tiempo de fumada aproximado de 35 minutos. Esa mañana me acompañó entre el bullicio de los turistas, que contrastaba con la paz que me daban las sonrisas de quienes recorrían el estanque en bote: una actividad recreativa afamada que sin duda realizaré en una visita próxima.
Planeado el recorrido según los tercios del Habano, el mapa me condujo hacia la Fuente de Los Galápagos, construida a principios del siglo XIX por el rey Fernando VII para conmemorar el nacimiento de su hija Isabel II. En el conjunto escultórico aparecen tres hadas que conceden a la princesa sus deseos y otros elementos que representan buena fortuna para la futura reina. Llaman la atención los delfines montados por niños, asociados a la inteligencia, sabiduría y prudencia, así como las tortugas galápagos –a las que debe su nombre–, símbolo de longevidad.
Al caer sobre mi ropa las cenizas, los humos densos que un cepo 47 puede desprender me advirtieron que el final del paseo se acercaba y avancé hacia la parte enigmática del Habano en su último tercio, lleno de un sabor intenso y agradable al que llamo Rey de la fortaleza. Se perciben, en todo su esplendor, las notas aromáticas y gustativas del tabaco negro cubano: por la temperatura en boca los sabores se intensifican y los aceites de la capa, calientes y en su mayoría quemados, le impregnan vida y aroma.
Ya que soy mexicana, el último espacio elegido para descubrir y terminar los humos fue el Paseo de México, una vía ornamental reabierta en 2021 donde en realidad inicia el parque, pero que al invertir los órdenes y terminar por el principio –pensé–, podría ofrecerme un cambio de perspectiva… Temporalmente se ambienta con decorados navideños.
Para cerrar con broche de oro, notas a madera y tostados me acompañan hacia La Puerta de Alcalá y la Plaza de la Independencia, donde a través de los buenos humos forjé recuerdos que me llenarán de calma y paz –a través de una calada–, en esos días en que el Parque del Retiro no esté presente.






