
Visitar un nuevo país, conocer sus costumbres y sentir ansias de saber, de una vez por todas, si tus expectativas van a satisfacerse o superarse, siempre es algo que nos impulsa a seguir adelante. En esta oportunidad queremos compartirles nuestra visita a Honduras, donde conocimos el interior de una industria tabaquera, veguera y fumadora, luego de más de mil kilómetros recorridos por tierra con grandes amigos, buenos puros y hermosos paisajes.
Federico Londoño Mesa*
La Llegada
Ésta fue algo atropellada por algunos malos entendidos migratorios y confusiones que no viene a lugar narrarles. Aterricé en el aeropuerto Palmerola (Aeropuerto Internacional de Comayagua), en Tegucigalpa, que junto a Comayagüela conforman la capital de Honduras. El vuelo partió de Medellín, Colombia, con algunos retrasos como es habitual, hizo escala en Panamá y, luego de una carrera de unos 15 minutos al mejor estilo de un maratonista agónico y adolorido, logré abordar el vuelo que me llevaría a conocer y comprender una industria que hasta el momento sólo los catálogos me habían enseñado y de la que debo decirles que, definitivamente, tiene dos caras, la del consumidor final y fumador, y la real, aquella que implica altas temperaturas en campo, manos agrietadas, galeras vigiladas con celo, calillas probadas por blenders y fábricas que funcionan como relojes de la más alta calidad…
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Éste será nuestro relato, el que nos llevará a un viaje maratónico de cerca de mil 450 kilómetros por tierra junto a grandes amigos que, entre humos, marcas, plantaciones y selecciones, me convenció más de que éste es mi mundo, el mundo de la historia, la naturaleza y sus hilos grisáceos que reúnen los cuatro elementos: tierra, agua, viento y fuego.
Llegar a Honduras fue una mezcla de deseo, ansiedad y temor (a lo desconocido) que me llevó a reencontrarme con grandes amigos que hoy puedo llamar familia, Rolando Soto Vargas y Patricia Pineda de CRS Tobacco Group, quienes fueron mis hosts, compañeros de lides y guías durante los siete días que estuvimos allí, entre fábricas, plantaciones, lounges y productores. Sin ellos no habría sido posible lograr lo que logramos ni comprender lo que me enseñaban.
Así las cosas, “vamos al lío” y comencemos con ese viaje más allá de terminales aéreas, para lo cual dividiremos lo que os tengo por contar así: I. Zonas actualmente productoras de tabaco (El Paraíso –Jamastrán– y Copán); II. Visita a campo (vivero, invernadero, campo en preparación, campo en siembra); III. Fábricas visitadas (Raíces cubanas, Oscar Valladares, Rocky Patel/Plasencia, Ferrera Cigars, Flor de Copán); y IV. Comentarios y agradecimientos especiales.
Actuales zonas productoras de tabaco
Lo primero que debe decirse es que en Honduras ya se cultivaba una variedad o especie de tabaco silvestre conocida como companeco y que se encontraba en varias zonas del país, más exactamente en el norte y noreste.
Por otro lado, y contrario a lo que se escucha y lee, no es San Pedro Sula la principal zona productora de tabaco de Honduras; de hecho, de allí no se obtiene material alguno que se utilice en fábricas. Son realmente cuatro lugares separados por poco más de 500 kilómetros los que nutren la demandante y en crecimiento industria hondureña: El paraíso (Jamastrán), Patuca, Talangra y Santa Rosa de Copán; en el último se encuentra la fábrica más antigua del país, Flor de Copán, ubicada muy cerca de los restos, no ruinas, Mayas de Copán, en las que nuestro guía, Don Virgilio, quien manifestó en todo momento ser descendiente directo, nos contó en múltiples oportunidades que vestigios de tabaco y sus usos han sido allí hallados por las diferentes expediciones británicas y nacionales realizadas a la fecha. El Paraíso se encuentra en el oriente del país y tiene la mayor concentración de plantaciones y fábricas con procesos muy diferentes a los de Copán, como veremos a continuación:
Santa Rosa de Copán
Si bien la fundación de la fábrica data de los años setenta, no fue éste el origen de la siembra de tabaco en la región, ya que inició en el siglo XVIII cuando se estableció la “renta del tabaco” en 1766. Un año antes, según un estudio realizado por la Universidad Nacional Autonoma de Honduras, se había creado la Real Factoría de Tabaco de Santa Rosa de los Llanos, que ahora se conoce como Santa Rosa de Copán, y que conllevó que, en 1795, se terminara de construir el edificio que albergaría a esta última.
La creación de la renta del tabaco tenía un trasfondo más allá de la simple organización, buscaba tener el monopolio de este producto en beneficio de la Corona Española y oficializar su siembra y comercialización generándose, eso sí, un incremento en la movilización de personas para laborar en la misma.
El citado estudio muestra que el establecimiento de esta Real Factoría y la consecuente creación de la Renta del Tabaco permitieron la comercialización entre España y México, convirtiendo a Santa Rosa en la región occidental más importante de Honduras en este rubro.
Si bien este no es un artículo dedicado a la historia de la producción de tabaco en Honduras, sí es importante evidenciar que la historia del país va más allá de lo que la mayoría de las personas pueden conocer y pensar, y que siempre será bueno tener claro el nacimiento de una cultura y tradición que se ha venido perfilando, creciendo y perfeccionando.
En este tenor, puede rastrearse una fábrica anterior a la hoy conocida Flor de Copán conocida como El Encanto, fundada en 1930 por Listenia Arias de Bueso, que funcionó hasta inicios de los años setenta. En sus últimos años, esta factoría coexistió con la organizada por el licenciado Jorge Bueso Arias (en compañía de otras personas) y que se conociera como Tabacos Hondureños S.A. de C.V. (1966). Pasados diez años, se decidió establecer la fábrica de tabacos La Flor de Copán S.A. de C.V., siendo a la fecha la única que existe en la zona y la responsable de dar a conocer al mundo los puros de Santa Rosa de Copán y Honduras, maquilando su propia marca y muchas otras más.
Es importante aclarar que en los orígenes de Flor de Copán, se buscaba cultivar, curar y procesar tabaco para exportación, perfeccionando realmente el producto y los procesos, pero esto será un tema a desarrollar más adelante.
Volviendo al tema de las zonas productoras, es claro entonces que desde la segunda mitad del siglo XVIII, aproximadamente, puede rastrearse en la zona la siembra, la cosecha y el curado de tabaco, mucho antes de la industria moderna, encontrando que el tabaco se siembra entre los mil y mil 500 metros sobre el nivel del mar, altura disímil con la de otras regiones y países que mencionan los 500 a 900 metros, como ocurre incluso con Danlí, para no salirnos de Honduras.
Pero es que el terroir –su disposición y aporte– dan a la hoja del tabaco, como al café, propiedades que no se encuentran en alturas más bajas, como los aromas y sabores dulces y frutales propios de esta zona.
El Paraíso
El Valle de Jamastrán es la mayor zona productora de tabaco del país y está ubicado en el Departamento de El Paraíso a unos 28 kilómetros de Danlí, su capital. En él se encuentran grandes “manchas” de tabaco, palabra con la que se denomina a los cultivos que estriban en variedades como Corojo y Conneticut. En esta zona también se encuentra la mayor cantidad de fábricas y fabriquines de la industria del tabaco nacional. Es una zona privilegiada para la agricultura que se encuentra bañada por las aguas del río San Francisco.
Aquí es importante decir que tradicionalmente se conoce el Valle de Jamastrán como la zona productora de tabaco de Honduras, y sí, es quizá la más grande, pero no puede dejarse de lado a Trojes, la “Zona Recuperada de El Paraíso” luego de la ocupación nicaragüense, de la que proviene un tabaco dulce como la miel y de grandes y fuertes hojas.
Nos atrevemos a ubicar el Municipio de Trojes dentro de este acápite ya que también está ubicado dentro del Departamento de El Paraíso y hace parte de la zona productora de tabaco que nutre directamente a Danlí.
Talanga (Francisco Morazán)
Este municipio está ubicado en el Departamento de Francisco Morazán, conocido por sus fuertes vientos y por el cultivo de tabaco Conneticut bajo la técnica llamada “encallado”. No pudimos visitar esta zona en este viaje más que tangencialmente, pero esperamos hacerlo pronto.
Patuca (Olancho)
Patuca es un municipio del Departamento de Olancho, linda al sur con el Departamento de El Paraíso y más exactamente con los municipios de Danlí y Trojes conformando una triada perfecta de manchas de tabaco y zonas destinadas a su cultivo y beneficio.
El tabaco Patuca es único en su tipo aunque poco conocido, y esto se debe a que sólo Ferrera Cigars lo produce en su finca y lo utiliza en algunas de sus ligadas. Fumarse una calilla de ligero Patuca, hacer retronasal y sentir cómo tus ojos lloran y se disparan las percepciones de dulces y la sensación de nicotina invadiendo tu lengua con un tabaco que no conocías es sencillamente indescriptible.
CONTINUARÁ…
*Abogado colombiano, Especialista y Mágister en Derecho Procesal, Habanos Junior certificado por Academia Habanos y Cigar Sommelier certificado por la International Association of Cigar Sommeliers (IACS)






