El Aroma y La Mexicana, dos marcas antiguas de tabaco nacional

VITOLFILIA

José Antonio Ruiz Tierraseca

Don Francisco de la Cera y Mora, de 40 años de edad, soltero, natural de Oviedo, España, y vecino de San Andrés Tuxtla, Veracruz, y doña María de la Concepción Santos, de 21 años de edad, soltera, natural de San Andrés Tuxtla, contrajeron matrimonio el 12 de octubre de 1881.

De esta unión nació el 19 de diciembre de 1884 Juan de la Cera Santos, quien a los once años inició como aprendiz en la fábrica La Rica Hoja, de don Guillermo Mayer, donde aprendió todas las fases de la industria tabacalera, desde la siembra hasta la comercialización.

Llegado su tiempo, Juan contrajo matrimonio en San Andrés Tuxtla con María Antonieta Tenorio Figueroa el 11 de julio de 1913, y para 1917 la misma empresa lo contrató como lector para los trabajadores de El Aroma, una factoría ubicada en la calle Bernardo Peña, cerca del domicilio conyugal, que terminó siendo de su propiedad.

Por aquellas fechas trabajaban en El Aroma 45 empleados que elaboraban principalmente dos tipos de cigarros envueltos en capa Mogolla, el tabaco más fino de San Andrés Tuxtla: Ferrocarrileros y Taquitos.

Los puros de El Aroma fueron conocidos no sólo en el país, sino en el extranjero, hacia donde periódicamente se enviaban remesas elaboradas expresamente para clientes distinguidos de España, Alemania, Francia y de otros países.

Por problemas de salud, en 1964 Juan de la Cera vendió la fábrica a doña Alicia Zapata de Villa, quien la mantuvo durante cerca de cuatro años en la calle Venustiano Carranza 11, y luego pasó a manos de un extranjero de apellido Suárez, quien por desconocimiento del producto y problemas económicos terminó desmantelándola.

Además del prestigio adquirido como tabaquero, Juan de la Cera tenía otra faceta interesante en su vida: le apasionaba escribir, sobre todo poesía, a la que imprimía un sello muy costumbrista. Son muy elogiados unos versos dedicados a las fiestas tradicionales de San Andrés Tuxtla, bajo el título de Mojiganga.

Juan de la Cera falleció el 21 de diciembre de 1968 en la ciudad y puerto de Veracruz, cuando acababa de cumplir 84 años.

Cuatro anillas que son una muestra relevante de la buena calidad que atesora el vitolario de la fábrica EL AROMA.

LA MEXICANA

A pesar de su gran labor en pro del tabaco en México, don Andrés Avella Aloy es un personaje más conocido entre los coleccionistas de anillas que entre los tabaqueros. Natural de Palma de Mallorca, donde nació en 1881, llegó muy joven a México, donde llegó a ser propietario de una fábrica de cigarros puros.

Esta empresa, a la que llamó La Mexicana, se estableció primeramente en Villahermosa, Tabasco, donde Andrés Avella contrajo matrimonio con Rafaela Rovirosa Hernández. Su hijo, Andrés Avella Rovirosa, nacido el 8 de abril de 1916, se casó años más tarde con Antonia Vázquez Domínguez.

A inicios del siglo XX don Andrés trasladó su fábrica a Orizaba, Veracruz, donde tuvo domicilios en las calles de Colón número 48 y Poniente 239. Su hijo aportó gran parte de esta información durante una entrevista celebrada en 1997 con el entonces presidente de la Asociación Viltolfílica Española (AVE) en su casa de Orizaba.

Desgraciadamente La Mexicana no tuvo un final feliz y su vida productiva fue más bien corta, pues don Andrés debió cerrarla en 1937, como consecuencia de grandes y graves problemas sindicales. Aunque esto no le supuso trauma alguno al industrial, quien se dedicó entonces a la fabricación y venta de calzado. Falleció diez años después.

Entre los puros elaborados en La Mexicana merecen citarse los siguientes: El Número 18, un tipo de puro largo, torcido y curvado en su longitud, muy solicitado en los países europeos; las Flores Veracruzanas, de aproximadamente de 15 centímetros de largo; Macistes; Coronas Extras, y Popular. Las anillas se encargaban siempre a litográficas alemanas, principalmente a la prestigiosa Hermann Schött.

Otra marca registrada por Andrés Avella fue La Estrella, que con el tiempo y en manos de otros propietarios cambió de nombre a La Hoja de Oro.

Las dos anillas en la parte superior, con la efigie de EDUARDO VII son de gran rareza y se les considera, por derecho propio, entre las mejores; la de don MIGUEL PRIMO DE RIVERA, al centro, es relevante y muy considerada entre los coleccionistas. En la parte inferior aparecen las del gran torero MANUEL JIMÉNEZ MORENO, CHICUELO, quien nació y murió en Sevilla (1902-1967), y en el extremo una anilla de la marca LA MEXICANA, en cuyo centro se observan dos medallas.