Rudyard Kipling, un aventurero inglés de pura cepa

Francisco Vidrio Amor/Biiba Club Oaxaca

Si bien hoy en día es común poder ver múltiples pipas de artesanos rusos, griegos, belgas, franceses y los afamados italianos, en el siglo XIX el mundo se dividía en los cinco continentes y conocer naciones lejanas, así como sus costumbres, estaban reservados solo para unos cuantos, verdaderos aventureros dispuestos a alejarse de sus comodidades y dispuestos a sorprenderse por mundos ajenos. Tal es el caso de Rudyard Kipling, británico hasta la médula, tanto como su nombre, pues solo un inglés puede llamarse Rudyard. 

Pese a que su primer nombre era Joseph, pasó a la historia de las letras como Rudyard y cuyo amor por la corona lo llevó a ser parte del ejército como corresponsal de guerra para quedar al servicio de la Reina, como lo hace en la actualidad el agente secreto 007.

Este amor al imperio era tan intenso como su amor por la aventura. Pese a su posición social acomodada, el joven británico se enrola en la Campaña de la India, lo que lo llevó a conocer el ambiente maravilloso del Indostán y que tomó como base para escribir El libro de las tierras vírgenes (mejor conocido como El libro de la selva) o su afamada novela Kim. En ambos casos, Kipling aprovecha diversas historias tradicionales para darle forma a sus novelas, acompañados con descripciones fabulosas de una selva increíble, llena de animales como tigres de bengala, la pantera negra y víboras gigantescas, además de elefantes y osos bezudos, una gran variedad de fauna acompañada de múltiples historias míticas de su formación y que aprovecha el joven reportero para regalar a la posteridad las aventuras de Mowgli.

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