Nuevo tiempo para el tabaco Negro San Andrés

HACIENDO AMIGOS INTERNACIONAL

Fernando Sanfiel

En la vida nada es fácil y por eso tienes que ser perseverante y marear un poco. Esta ocasión no podía ser diferente, pues quería tener las impresiones de gente que realmente sabe de tabaco y que además son mis amigos.

Después de muchísimos intentos la perseverancia venció y literalmente acorralé a Asier Abad, El Pájaro, para contar con su opinión valiosa, rescatándolo después de muchos meses alejado de las letras y en una fase de cultivo personal que me alegra muchísimo. La espera mereció la pena, ya que es una opinión de fiar.

Era sencillo, pero no lo veía así, pues subirme a los árboles para cogerle y que, cuando más cerca lo tenia se me echara a volar, no daba resultado y el esfuerzo me cansaba bastante. Sólo debía esperar debajo de los árboles, tener paciencia y darle su tiempo y espacio… Al final, El Pájaro vuelve con los amigos… Gracias por esto.

EXPERIENCIA COMPARTIDA

Entrando en materia, siempre ha sido mi pasión –entorno de relax– encontrar el origen de las cosas. Es por ello que al nacer entre plantaciones de tabaco en Breña Alta, isla tabaquera de La Palma en Las Canarias, aun cuando el mundo profesional me arrastró hacia otras latitudes y ocupaciones, regresé durante el año 2000 al cultivo y fabricación de tabacos.

Durante mucho tiempo desarrollé, junto con el área de Agricultura del Cabildo de la isla, un programa de recuperación del cultivo de tabaco en la Breña Alta, cuna tabaquera que –hacia y desde Cuba– marcó la vida de todas nuestras familias y amigos, así como las pautas para un debate nunca concluido: ¿Primero La Palma, o Cuba?

Además del autóctono Breña, con este programa tuve la suerte de experimentar con muchas variedades para depurar y mejorar sus prestaciones, pues el cultivo había desaparecido allá por los años 50 debido a una plaga de moho azul. Era necesario poner énfasis especial en hacerlo más resistente y sabroso que el original.

Conocí y cultivé Pelo de Oro, Habana 2000, Breña Viejo, Corojo… y libré muchas batallas más que me llevaron a marcar el camino de lo que hoy es el tabaco Breña y Pelo de Oro. Conté para ello con la colaboración inestimable de muchas personas y técnicos que hacían el trabajo de laboratorio y vivero. Aprovecho para enviarles mi respeto y reconocimiento.

De estas experiencias me quedo con dos logros:

UNO: Que el tabaco SÍ puede fertilizarse con Porines (orines de ganado decantados y potenciados), con los que se logra hasta 25 por ciento más de rendimiento por planta… y no, el tabaco no sabe a meados de cochino, como afirmaban los expertos consejeros anclados en las bases tradicionales y reacios a cualquier cambio o modificación de lo que “siempre se ha hecho así”.

DOS: La pasión por cultivar tabaco y hablar con gente que –desde abajo– realmente sabe del asunto, que fuma en otra dimensión. El poder meterles en vena esa pasión, logrando que en ocasiones sean agricultores.

CONEXIÓN MEXICANA

Este medio me dio la oportunidad de conocer gente de México, del Mundo del Tabaco, que me permitió hablar del cultivo. Era mi reto desde que conocí el tabaco Negro San Andrés (NSA).

Había que conocer el tabaco, testar sus características y fumarlo con espíritu crítico, pero con amplitud de miras para rebatir sus malas referencias: duro, fuerte, amargo, rustico… con lo que todos me desaconsejaban sobre el uso de esta hoja. “El tabaco mexicano es malo. Sólo da para tabacos de baja calidad”, decían.

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