Cubaneando entre habanos y rones, con Yanelis López Sánchez

Patricia Arteta

Es un placer entrevistar a esta gran mujer que conocí a finales del año anterior y con quien tuve la oportunidad de compartir un live hablando de su gran pasión sobre habanos y rones cubanos: Yanelis López Sánchez, santiaguera de pura cepa, una enamorada de la historia, tradición y cultura cubanas que quería ser periodista igual que su papá. 

Por pruebas que le puso la vida o como lo llamó, destino, comenzó a estudiar Comunicación Social con el objetivo de cambiar de carrera en el segundo año, pero me cuenta que se enamoró tanto de esa carrera que se graduó en 2009 convirtiéndose su profesión en el “primer gran amor” y la “primera gran decisión” que tomó en su vida.

A los 25 años comenzó a trabajar en la fábrica de ron más antigua de Cuba, perteneciente a la Corporación Cuba Ron, empresa con casi tres décadas que unifica las fábricas de rones más tradicionales del país y ahí descubrió su segundo gran amor: la cultura ronera cubana. 

“Un mundo antiguo, pero con una riqueza sin igual, una mezcla de misterios y leyendas, pero con una fuerte cubanía”, confiesa. Seis años después tomó lo que llamó la segunda decisión más importante de su vida: se muda a La Habana, contra vientos y mareas, y eso le abrió un abanico de oportunidades. Me cuenta que ya en ese tiempo había tenido la oportunidad de visitar cuatro de las cinco roneras más importantes de Cuba, descubriendo personas, olores, sabores, tradiciones diferentes en esa cultura. 

RONES Y HABANOS

En 2016 conoció al que cariñosamente le dice Mi profe, el Habanosommelier Maestro de Maestros, Juan Jesús Machín, y entre rones conversando, especialmente de una marca que adora, Santiago de Cuba, le propuso hacerse Habanosommelier, pero debía primero cursar Sommelier, así que días después, ya estaba matriculada. 

“El profe Juan Jesús Machín me dijo una frase que nunca se me olvidó: te va a cambiar la vida, y no hay día que pase que no la recuerde. Dio un giro a mi vida personal y profesional que me convirtió en la persona que soy y por supuesto que seguirá evolucionando, porque ambos mundos, rones y habanos, son increíblemente ricos y todos los días descubres algo nuevo que se incorpora automáticamente a mi memoria. 

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