Un gran proyecto social en República Dominicana

HUMOS Y TENDENCIAS

Patricia Arteta

“Los tiempos difíciles despiertan un deseo instintivo de autenticidad”, frase de Coco Chanel que describe perfectamente a mi invitada a esta sección #humosytendecias, Andrea Alcántara Valdez, CEO de la marca boutique Tutti Cigars, una gran mujer que durante la pandemia en 2021 realizó una labor social con apoyo de otras marcas emergentes para ayudar a los hijos de trabajadores de fábricas tabacaleras de República Dominicana dándoles paquetes de útiles escolares y aguinaldos. Les invito a conocerla así como a la excepcional labor que vuelve este 2022 para ayudar a más familias dominicanas.

Bienvenida y qué placer compartir contigo a distancia un cigarro. Comparte a nuestros lectores quién es Andrea.

Soy Licenciada en Mercadeo, Máster en Gestión de Negocios y Diplomada en Locución. Mujer nacida de padres muy humildes que tuvo la oportunidad de ser adoptada por una familia capitaleña para ser educada y criada con otros estándares diferentes a los de su pueblo. Amante de un buen café y cigarro, así como compartir buenas fumadas entre amigos. 

Además, alegre y apasiona que ha pasado por muchos procesos hasta lograr tener su propia marca, con la visión de ser reconocida como una de las mujeres dominicanas creadoras de una marca de cigarro de calidad y de competencia con cualquier otra en el mercado para el disfrute de damas y caballeros. 

Precisamente el año pasado tuve la oportunidad de probar tus cigarros en el cigar lounge de Santo Domingo, El Patio, y me encantaría que nos contaras cómo surge la idea de tu marca,   Tutti Cigars, sabiendo que no vienes de familia tabacalera.

Los que hemos probado cigarros fuera de las anillas sabemos que hay marcas emergentes de cigarros muy bien fabricados y de buena calidad en sus tabacos, hechos en factorías pequeñas y poco formales. En tiempos de pandemia me había quedado sin trabajo propio de la crisis, pero tenía las facilidades de moverme a Tamboril y conseguir cantidades de cigarros y distribuirlos en la capital. Todo estaba cerrado y era la única forma de acceder a tener un tabaco en las manos. 

Comencé a distribuir las marcas Ceniza Cigars, L‘Pure y otras dos más pequeñas. En cada viaje a Tamboril me fui apasionando más por el tabaco, las visitas constantes a las fábricas y compartir con los trabajadores de jornada me fue envolviendo aún más, recordándome a mi padre, quien hace muchos años fue empleado en una finca de tabaco de andullo en la zona sur del país. 

Un día un amigo, a quien le agradezco mucho sembrar esa semillita, me retó a que no podía tener una marca, que eso eran cosas más de caballeros que de damas. Me quedé callada, respiré y en pocos días tenía un plan de negocios para crear mi propia marca, a la que nombré como él mismo me llamaba: Tutti. Hoy en día él es una de las personas que disfruta de mis blends.

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