Los nuevos tripulantes

EDITORIAL

César Salinas Chávez 

Anteriormente me he referido a este boom de las marcas boutique de cigarros que, emergentes, poco a poco van ganando relevancia en el mercado internacional. Pero, ¿qué lo diferencia del vivido a finales de la década de los años noventa? Esencialmente, la masificación de la Internet y el dominio de las redes sociales, que –por sí mismas, un metaverso– vinieron a democratizar y cambiar el orden de todas las cosas.

La pandemia aceleró este proceso de manera vertiginosa, adelantando lo que de todos modos se venía materializando: pagos, cobros y ventas en plataformas digitales múltiples, así como el acceso directo al cliente y a las comunidades locales de fumadores, a través de correos electrónicos y cuentas de Instagram, Tik Tok, Facebook y Twitter.

Ahora el mundo de los negocios –y sus ganancias– está ligado íntimamente a las redes sociales, en las que otros valores entran en el juego de los dineros: popularidad, carisma, viralidad de contenido, clase y número de seguidores.

Es decir, que hoy existe un mercado en el que, si tienes éxito en tus redes sociales –una buena base orgánica de seguidores y prestigio–, así como producto de mediana calidad en adelante, no es necesario mantener a decenas de vendedores en campo. Ahora esperas correos electrónicos y mensajes con órdenes de personas que vieron tu contenido de marca y quieren comprar lo que sea: publicidad, puros, tabaco, menciones, etcétera.

La Internet y las redes sociales fueron y son –de algún modo– un territorio inexplorado que indudablemente impulsó la creación y consolidación de marcas nuevas que aprovecharon este espacio más o menos democrático para acceder a sus clientes. Además, abrieron nichos nuevos. En el caso de los cigarros premium, las mujeres, los jóvenes… y mercados como China y el Medio Oriente.

Personalmente me satisface encontrar que en este nuevo mundo de posibilidades, los pequeños y medianos productores encabezan la lista de quienes mejor están aprovechando el universo sociodigital. Ahí, Grupo Humo Latino y sus dos publicaciones: la Magazine y el Journal, han jugado un papel fundamental al brindar nuevos y frescos canales de visualización y posicionamiento de sus marcas.

Además, como estanquero de una tabaquería que sólo comercializó marcas independientes, a lo largo de los años he visto y tratado con muchísimos pequeños y medianos productores mexicanos, y ahora como director de Humo Latino, a otros tantos de Nicaragua, Honduras, Estados Unidos, Islas Canarias, Ecuador, Puerto Rico, Costa Rica y la República Dominicana.

Salvo lamentables excepciones, el perfil de las personas con quienes hemos trabajado es similar: gente trabajadora, comprometida y de palabra, continuando o iniciando una tradición tabaquera como parte de su travesía por el mundo sápido. Incluso, los aficionados cuya pasión creció y crearon empresas.

El Mundo del Tabaco es fascinante y la tecnología lo va llevando a lugares que nunca hubiéramos imaginado, abriendo todo tipo de posibilidades de negocio a mujeres y hombres increíbles y tenaces, con muchas ganas de permanecer en un mercado en el que –ahora–, cualquiera puede triunfar.

Para quienes vivieron el boom de los cigarros Off Cuba en la década de los noventa, el futuro del mercado ya no es el que imaginaron. Hoy todo es posible, y tripulantes nuevos se preparan para conducir el barco.

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