Un salomón para el Rey Salomón

HACIENDO AMIGOS INTERNACIONAL

Fernando Sanfiel

“Grábame como un sello sobre tu corazón; / llévame como una marca sobre tu brazo. / Fuerte es el amor, como la muerte, / y tenaz la pasión, como el sepulcro. / Como llama divina / es el fuego ardiente del amor”.

El cantar de los cantares

Es el salomón un cigarro poco habitual y por tanto para ocasiones muy especiales y esta es una de ellas. Es, quizá, uno de los mejores puros jamás creados, donde se conjugan la calidad y el arte.

La acelerada vida moderna ha forzado a los fabricantes acortar las vitolas, aun conservando cepos más gruesos. El tiempo del que dispone el fumador se ha acortado en los últimos tiempos. Y es por esto mismo que son pocos los fumadores que pueden “invertir” tres relajadas horas en disfrutar este formato. ¿Un cigarro solo para ociosos?

Dentro del doble figurado este tabaco es complejo de torcer y de fumar. Requiere de una experiencia y habilidades que no están en la mano de todos los fumadores. Es este un cigarro que tanto el corte como el encendido deben realizarse con mucha destreza y cuidado para que obtengamos una fumada placentera y sin incidentes, pues suele dar problemas de tiro cuando fumamos su parte más estrecha. 

Debemos realizar un corte generoso en la perilla y como la boquilla es muy estrecha, concentramos el encendido en ese pequeño círculo de tabaco desnudo, debiendo insistir en que esa área prenda bien, ya que al ser muy estrecha puede obligarte a dar caladas muy fuertes. Y por esto debemos compensarlo con un buen corte de la perilla, como les indiqué.  Lidiando con eso sacamos al tabaco todo lo que nos puede dar.

Este formato es para fumar sin prisa, sin “cosas que hacer después”. Puesto que en dos o tres horas es el puro el que toma toda tu atención y si se la das, te corresponde. 

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