La pipa que Sherlock Holmes nunca fumó

Darío Procopio

Es el año 1887, en el apartamento 221-b del segundo piso del edificio de la calle Baker; un hombre se levanta de su sillón y camina hacia una ventana que da paso a una luz crepuscular.  Son las seis de la tarde apenas pero la noche ya ha ganado la partida.  Al llegar a la abertura, sus dedos largos y finos corren sutilmente la cortina. Afuera, una espesa niebla apenas si permite distinguir a los caminantes de las caóticas calles londinenses de la era victoriana. 

Los ojos se pierden unos segundos en la niebla, la nariz aguileña profundiza una sagaz mirada que suele observar antes de ver.  La habitación está iluminada por el fuego de una chimenea de piedra que también provee calor. La figura delgada, enjuta y de gran estatura se desplaza ahora hacia una mesa adonde lo espera su pipa humeante que reposa a un lado de su lupa. Sobre un perchero de pie junto a la puerta, reposan su capa doble de tweed escocés y su gorra cervadora. 

No hacen falta muchas más palabras para que cualquier habitante de este planeta sepa que la descripción se ajusta al detective Sherlock Holmes, el famoso personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle hace 135 años.  Consultor privado de Scotland Yard para casos indescifrables, el Sr. Holmes es el personaje de ficción literaria más representado en la historia de la televisión y el cine con 75 actores que han empuñado la pipa en más de 250 producciones (Guinness World Records Book). Y esa estadística no incluye las miles de representaciones teatrales en cualquier latitud, en cualquier tiempo y en cualquier idioma.

Ahora bien, ¿en qué tipo de pipa fumaba Sherlock Holmes? La iconografía del personaje tan enraizada en la memoria colectiva nos trae la imagen ineludible del gran detective británico fumando una pipa estilo Calabash, que nace en una boquilla negra estilo militar y continúa en un cuerpo curvo dorado oscuro para terminar en un generoso bowl de forma atrompetada y color claro definido en alemán como meerschaum, un tipo de mineral sepiolita, también conocido como espuma de mar.

Lo curioso es que Sir Arthur Conan Doyle jamás mencionó este tipo de pipa en ninguna de las 60 piezas originales en las que relató las aventuras de su mejor criatura. Del análisis de los textos originales surgen 62 referencias a pipas en 42 textos del canon y ninguna de ellas describe la pipa Calabash (Sherlock Holmes as a Pipe Smoker, de Thomas Gwinner); por el contrario, el autor si describe al menos tres tipos de pipas distintas.

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