La ruta del oso negro. Parte V: Alyssa Brewster

NOVELA POR ENTREGAS

Forajidos

Historias de tabaco en el viejo oeste

Raúl Melo

De vuelta en la cabaña pasamos un par de días disfrutando de las ganancias de esta primera venta; primera, al menos para JC y para mí, pues el señor Rubens llevaba una vida metido en esta clandestinidad.

Pero como la bonanza no es eterna, salí de nueva cuenta hacia Lafayette para reiniciar el ciclo, hacer un par de visitas a las bodegas de Carrigan y poner a trabajar nuevamente las manos inexpertas de un pupilo, y la pericia que emana de las manos de un viejo.

Alimenté y preparé a Lucky Bastard, lo instalé en la carreta y me dispuse a partir, JC vendría conmigo nuevamente. Teníamos algunas farsas planeadas, la suerte había estado de nuestro lado y no podíamos perder la racha.

Viajamos durante unas cuantas horas hasta la ciudad. Era temprano y el bullicio característico del lugar inundaba las calles, desde las más pequeñas hasta la principal. Pedí a JC adelantarse hasta las casas obreras, cerca del camino que conduce a la plantación. Necesitaba algunas provisiones del mercado.

Dejé la carreta cerca de la estación del tren, a un costado de la zona comercial. Mientras acomodaba algunas cosas en el fondo del carro, el bullicio se tornó diferente. Ya no era gente ofreciendo y contra ofertando, sonaba a algo más agresivo. A lo lejos, en uno de los puestos de frutas y verduras, una mujer discutía acaloradamente con varios hombres.

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