El brezo y la simple perfección de las formas rectas

GOLOSARIO

Christopher Sáez

Dentro de los variados materiales de construcción para las pipas nos encontramos sin duda con el más ampliamente difundido en la actualidad, el brezo (erica arborea) árbol que crece en las zonas mediterráneas (Argelia, Francia, Grecia, Italia) pero también se produce en zonas como las islas Canarias, Tirol del Sur y África Oriental. Específicamente, la zona de interés proviene de un nudo que se desarrolla entre la raíz y el tronco, estas formaciones son casi omnipresentes en todo el árbol.

Según las versiones oficiales, se ha establecido que en el siglo XIX Louis Comoy comenzó a comercializar pipas de brezo en 1848, otras fuentes hablan de Ulysse Courrieu en 1802. Relatos cuentan que un noble en búsqueda de refugio en un monasterio durante una fuerte tormenta y tratando de avivar la chimeneas vio que uno de los leños ardía con mucha dificultad, esta pieza resultó ser de raíz de brezo y viendo su potencial resistencia se planteó que esta madera debería ser usada para fabricar pipas.

Sea cual sea el origen de la selección de este material, nos encontramos con material noble, resistente al fuego y con una capacidad natural para absorber la humedad por lo cual se ha convertido en un material preferido para fumadores iniciados, aficionados e incluso grandes maestros.

Un buen brezo es difícil de ser encontrado, producto en el cual la maduración es un proceso lento, ya que las raíces más adecuadas pueden tener entre 80 a 100 años, e incluso el brezo más fino puede tener más de 200 años. El brezo bien envejecido es liviano, donde la humedad se ha ido desvaneciendo con el paso de los años. Casas como Peterson, Nording, Boswell, Savinelli, Chacom, entre otras, se destacan por utilizar brezos más añejados. Otras casos como Dr. Grabow utilizan piezas más jóvenes y por ende repercuten en un menor precio.

Una de las características que es importante en la selección del brezo es la pureza del grano dentro del cual se buscan granos perfectamente rectos o granos tipo ojos de perdiz (pequeños remolinos de grano apretado).

Dentro de las distintas formas que todo fumador ha tenido en sus manos esta la clásica e infaltable billard recta. Fumadores como Einstein y Tolkien han sabido apreciarlas como muchos en Smoking Garden Club. El nombre de billard se teoriza que viene del francés bille (palo), aunque también otros piensan que viene porque su caño recuerda los tacos de billar. Otra característica distintiva en estas pipas es que tanto el bolo como la cámara son de forma cilíndrica. Esta forma es la ideal para fumadores iniciados pero infaltable en fumadores avezados y de preferencia para mezclas inglesas o aromatizadas donde todos los sabores no desaparecerán en un largo camino.

Una variante interesante en las pipas rectas son las Canadian (canadiense), son aquellas que le permiten al artesano poder aprovechar una pieza de brezo de gran longitud y extender el caño más allá de la clásica billard. Dentro de los fumadores que hemos tenido la posibilidad de hacernos de esta forma de pipa buscamos reducir los aceites y el calor en la fumada, dando una sensación más fresca en aromas y sensaciones. Se recomienda en mezclas con gran proporción de virginia.

La segunda forma clásica es la apple (forma tipo manzana), que tienden a ser un poco más pesadas que las anteriores por lo cual el caño es levemente curvo. La forma de pipa tipo Prince es la versión más larga y aplanada, y se remontan a la afamada casa Loewe and Company con sede en Londres, y al parecer se creó en conmemoración del Príncipe Eduardo VII. Estas pipas ofrecen una mejor experiencia en mezclas con virginias y burleys.

Sin duda el mundo de tipos, formas y familias de pipas es tan grande como la imaginación del artesano y de la búsqueda del fumador, por este número queremos dejarles las formas más clásicas e invitarlos a experimentar sus potencialidades y características.

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