EXCLUSIVA: Nino, lo nuevo de Stallone Cigars

Arturo Chávez

Las grandes marcas llevan tras de sí grandes historias, sobre todo familiares, y personalmente encuentro fascinantes aquellas donde el abuelo marcó las almas y corazones de algún nieto, como el caso de Tony Barrios, a quien Redosindo di Pasquale, a los seis años, le regaló su primer caballo, Nino, un indomable stallone, símbolo de una breve pero infinita felicidad, inmortalizado en una producción única, e irrepetible, de 250 cajas de 20 cigarros que redefinen el concepto de “exclusividad”.

El carácter de este tabaco, nos dice Antonio Tony Barrios en exclusiva para Humo Latino Magazine, simboliza la alegría que el caballo le dio, ese stallone que no pudo domar pero que le dio un breve momento de total felicidad y que lanzará en la feria comercial de la Premium Cigar Association (PCA) 2022, en Las Vegas, Nevada, el próximo 8 de julio.

Nino: la felicidad debe ser compartida

Stallone Cigars Nino es un tabaco personal, y no mentimos cuando decimos que es único e irrepetible. De entrada porque es la reserva personal de Tony, un cigarro con una capa híbrida muy difícil de conseguir, habano/sumatra sembrada en Ecuador que aún no sale al mercado, “y nosotros agarramos la mejor cosecha”. 

Además, fue una liga muy costosa y difícil de conseguir ya que hablamos de hojas que no son comunes, de semillas plantadas en sitios que no son fáciles de cultivar, donde no hay suficiente riego y a veces el sol también es insuficiente. Esa cosecha se dio muy muy buena y las hojas, pensando en su reserva personal, las añejó en barricas de ron. Era tan poco tabaco que ni pensar en comercializarlo.

No obstante, era mucho tabaco para fumárselo solo, así que tomó una decisión. “Tengo que compartir esto con el mundo, con la gente, aunque me quede sin fumarlo por años, porque este nuevo sabor, esta liga extraordinaria, de la mano de la historia del primer caballo que tuve y no pude domar, esa escaza pero infinita felicidad, tenía que compartirla”.

En tripa lleva tabacos nicaragüenses de Ometepe, Estelí, Jalapa y un toquesito de Condega; tan selectos, que no volverá a haber, ya que las fincas y tierras de donde provienen, de magnífica calidad, o fueron vendidas o transformadas en cooperativas y usadas para otros cultivos ajenos al tabaco. 

Para entender un poco mejor: Ometepe es la isla más grande del mundo que se encuentra en un lago de agua dulce, custodiada por dos volcanes: Maderas y Concepción, con apenas 276 kilómetros cuadrados, donde se produce menos de 300 toneladas de tabaco al año, cultivadas por apenas una veintena de productores. 

Por su puesto, las grandes compañías tienen monopolios en esa zona y es muy difícil conseguir tabaco, y no les sirve digamos mucho el Ometepe porque están en un negocio con producciones gigantescas, a gran escala, “entonces toda la isla no alcanza ni siquiera para un productor. 

Todos los tabacos usados para la elaboración de Nino fueron de fincas a las que ya no tiene acceso Tony ya que fueron vendidas o convertidas en cooperativas y sus tierras ocupadas para otros cultivos pues los suelos son excelentes. 

“Son tierras que no puedo volver a tener disponibles y hojas que yo pensaba dejarlas para mí, para mi reserva personal”, insiste. Entonces, si es algo tan increíble por escaso y de una calidad incomparable reservado para el consumo personal, ¿por qué lanzarlo al mercado? 

Porque en la vida, nos confiesa Tony, lo que más le gusta, lo comparte. “Al final del día, en este mundo estamos de paso y hay que dejar huella en el planeta”, y en su caso, a través de sus tabacos o puros. “Para mí fumar es una celebración, un gusto que uno se da, y si puedo compartir eso con algunas pocas personas, prefiero tener el recuerdo de la alegría compartida, a tener ese tabaco acaparado para mí solo”.

Será un cigarro de fortaleza medium-full  y complejo, porque Tony, como blender, siempre está pendiente de un buen sabor en sus cigarros, que aporten balance, finura, sabores interesantes al paladar, más que enfocarse sólo en la fortaleza.

La vitola, al ser un homenaje, se acerca al que más le gustaba fumar al abuelo Di Pascuale, una corona gorda, 6 ¼ x 48. Y agrega: el tabaco y el caballo es algo que heredó hasta genéticamente de su abuelo, porque cree que nadie en la familia gusta tanto de las dos cosas como ellos. 

“Mi abuelo ya no está físicamente, pero le encantaba y apasionaba el buen tabaco, la siembra, los caballos, y siempre rendiré homenaje y estaré agradecido por ponerme en esta familia, por ser mi guía en esta tarea en la que me desenvuelvo”.

Lealtad y gratitud

Stallone Cigars Nino fue producción costosísima, de cinco mil cigarros en 250 cajas numeradas.  “Será el tabaco más exclusivo que sacaré en mi vida, recordemos que el negocio del tabaco es en volumen, y la elaboración de las cajas es muy onerosa. Originalmente serían 500 cajas de 10 puros, pero los costos se disparaban para el consumidor. Al hacerlas de 20, le ahorré de uno a 1.5 dólares por cigarro”.

Y es tan exclusiva, que ni siquiera alcanzará para una caja por tienda donde se vende Stallone Cigars. Así que serán vendidas a los clientes más leales, a quienes han estado con la marca desde el inicio, a los dueños de tabaquerías que le han puesto corazón. 

Tony Barrios está triunfando porque su marca tiene corazón y una historia verdadera, íntima y familiar. Ya está preparando su arribo permanente a Estados Unidos, donde sus cigarros se han ganado el gusto y confianza del fumador. 

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