Lunatic Habano Short Titán

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Tobaccology

Luciano Quadrini

La locura siempre ha generado curiosidad y ha sido objeto de estudio en las distintas épocas de la historia de la humanidad. En Alice in Wonderland Alicia le dice al Sombrerero Loco, cuando le pregunta si ella consideraba que había enloquecido: “Estás loco. Pero déjame contarte un secreto: las mejores personas lo están”. ¿Se podrá transpolar esta frase a un puro?

Desde el Siglo XVI el hombre utiliza el ciclo lunar para explicar cambios de ánimo, de humor, de mareas e incluso con el ciclo femenino; por varios años se ha relacionado a este satélite, sobre todo en fase de luna llena, a brotes de locura que incluso desembocan en delitos. De estas premisas viene la palabra lunático, utilizada para denominar a aquellas personas cuya enfermedad tiene origen en la Luna y las manifestaciones se correlacionan con sus fases. Aunque la ciencia moderna no se rige por esta teoría, la palabra ha permanecido en el uso cotidiano como un sinónimo de loco.

JFR Lunatic llegó a mí de las manos de un gran amigo de los tantos buenos que tengo en Chile. Gran fumador, bebedor de una medida de solo “dos dedos” (en posición vertical) diarios de algún buen destilado que siempre suele tener al alcance, motoquero de sangre y conocedor de estos placeres. Sebastián Alcázar Sichel, además de un gran amigo, es dueño de Casa Sichel Cigars, un club de fumadores de Chile que cada día cuenta con más miembros y una variedad de tabacos que se amplía exponencialmente. Próximamente escribiré un artículo hablando de su interesante historia, incorporando un puro que nos regaló horas de buena conversación.

Cuando JFR salió al mercado en 2005, la intención era vender puros en retail shops (solo para la venta minorista). La sigla JFR significa Just For Retailers. JFR Lunatic es una extensión de la línea original elaborada por Aganorsa Leaf, en Estelí, Nicaragua. Lunatic se lanza en 2014 con la declaración por parte de sus propios fabricantes de que “tienes que estar un poco loco para fumar estos cigarros”.

Más allá de que la capa Habano es de Ecuador, todo el resto del tabaco en Lunatic proviene de Nicaragua.

El Habano Short Titan es un puro nicaragüense de 4.75 pulgadas de longitud y 60 de cepo, provisto de una capa Habano Ecuador que envuelve tripa y capote de Nicaragua. Visualmente es de color colorado, aproximándose al colorado maduro, de venas muy finas y muy suave al tacto, de oleosidad media a alta.

Tiene construcción pareja, sin baches y firme consistencia. La capa sobrepasa el pie del cigarro y lo envuelve como si estuviese tratando de ocultarnos algo. La perilla termina en un enroscado y corto pig tail. Posee una anilla azul y plateada en donde se lee en la parte central “Lunatic” y en la parte superior las siglas de “JFR”.

El aroma en frío es intenso, y se percibe desde que retiro la gran envoltura dorada que recubre el pie del cigarro. Cacao, café, cedro y vainilla se evidencian en la capa. En el pie se asoman a través del pequeño espacio en el cual la capa nos permite colocar la nariz, algunas notas más herbales como el heno, además de pasas de uva. Realizo un corte con guillotina en V y en la calada en frío surgen notas a nuez moscada. Enciendo suavemente con encendedor torch a 45 grados tostando lentamente el pie del cigarro. Con paciencia, sin apuro.

En la primera calada la boca se inunda de frutos secos. Almendras y nueces son las primeras en aparecer. El tiraje no ofrece resistencia alguna, realmente el aire pasa de largo casi como si no tuviese obstáculo alguno. El picor comienza a hacerse presente con una nota a pimienta negra en el centro de la lengua que se inclina hacia adelante, pero rápidamente toma toda la cavidad bucal y solo le da permiso a un tímido cedro y a un aroma a pan recién horneado que la logran atravesar, aunque sea por momentos.

En mi percepción, por lo menos en este primer paso de la fumada, lo siento como un cigarro de fortaleza alta. El humo es abundante y la ceniza es de un gris pétreo y firme. Los frutos secos ahora se asemejan más a castañas, que toman la delantera en la competencia contra la pimienta y se alían con un chocolate suave.

Ingresando al segundo tercio nos reciben hojas de té negro. El tiro ahora se apretó un poco más, cosa que celebro y me permite llevar una cadencia de fumada más cómoda. Ahora emerge una nota a crema que parece proteger el paladar de la pimienta agresiva pero equilibrada por el resto de los sabores del primer tercio. Esto permite que el cedro se desarrolle y se descubran nuevos aromas a almendras y chocolate.

La fortaleza se siente más amena, como que bajó a media-alta, pero no perdió nada de sabor, por el contrario, es más intenso. Los amargos están más balanceados ahora por los dulces, lo que hace más placentera la fumada y permite una calada más relajada en este cepo 60.

Comenzando el tercer tercio el heno y el cuero dominan este inicio. La pimienta se escondió apenas un poco pero cada tanto interrumpe desde el fondo como queriendo hacernos saber que sigue ahí.

Finalmente, la sal se hace presente y los frutos secos vuelven ahora hacia la nuez. Como siempre que pruebo por primera vez y escribo sobre un puro, el acompañamiento es simplemente un vaso de agua; lo fumo, como dice mi amigo Cigar Voss: A capella.

Es muy habitual que nos pongamos a medir el grado de locura ajena, catalogando a personas (o a puros, por qué no) de locos o sanos simplemente señalando con el dedo, o elevando o bajando el pulgar en señal de aprobación o desaprobación, pero no hay que dejarnos engañar cayendo en la trampa de hacer juicios apresurados. Creo que la mejor manera de disfrutar el tabaco es sin prejuzgarlo, simplemente disfrutarlo por lo que es, y a continuación decidir si queremos un reencuentro, o si solo fue ese momento, bueno o no tanto, el que almacenaremos en nuestro paladar. En el caso de JFR Lunatic, espero que nos volvamos a encontrar con este loco que me ha caído muy bien.

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