Fuente Fuente Opus X: Una reliquia dominicana

TOBACCOLOGY

Luciano Quadrini

Que no digan que fue suerte. Ninguna persona que se considere aficionado a los puros puede desconocer el nombre de Arturo Fuente. Con una historia en su espalda digna de los mejores guionistas hollywoodenses, es, por lo menos a mi parecer, una de las epopeyas más heroicas del mundo del tabaco. Una historia de perseverancia, con tres generaciones de tabaqueros como protagonistas, que siempre encontraron el apoyo para seguir adelante en las situaciones más adversas apoyándose en un pilar fundamental: la familia.

Arturo Fuente, génesis de una leyenda

Este cuento comenzó a escribirse en 1912, cuando Arturo Fuente, un cubano de 24 años de edad, luego de emigrar a los Estados Unidos decide fundar A. Fuente & Co. en West Tampa, Florida. Vale aclarar que todos los cigarros producidos por la compañía eran elaborados a mano con tabaco proveniente de Cuba. La fábrica inició con un crecimiento continuo, gracias al trabajo incansable de este hombre a tal punto, que para 1922 ya contaban con 500 empleados.

Pero dos años más tarde, mientras Arturo Fuente se encontraba en Cuba comprando tabaco, su fábrica de West Tampa sufrió un incendio que la redujo a cenizas, por lo que inmediatamente se dedicó a trabajar para otras fábricas para poder costear las deudas, las pérdidas edilicias y sobre todo para el bienestar de su familia.

Una vez recuperado de su terrible pérdida, junto a su esposa e hijos, se pusieron manos a la obra para mantener la fábrica a flote.

Antes de 1962 Carlos Fuente (hijo de Arturo Fuente), que ya tomaba decisiones en cuanto al destino de la fábrica y de su familia, decidió comprar todo el tabaco cubano que podía, porque ya se rumoraba acerca del embargo de Estados Unidos, y consiguió para unos tres años de producción, arriesgando gran parte de su capital para mantener la demanda local de cigarros en Tampa.

En ese entonces la gente solía decidirse sobre una marca de cigarros que les gustaba en particular y le era leal a la marca durante toda su vida. Un mercado totalmente distinto al que tenemos hoy en día, en el cual la mayoría busca variedad y estar al corriente de las novedades continuamente.

Luego de ese plazo, la familia Fuente se vio obligada a empezar a experimentar con tabaco de otros orígenes, hasta lograr un blend que los convenció: Flor de Orlando. A pesar de que no contenía ni una sola hoja de tabaco cubano en su liga, fue un éxito, y la compañía continuó desarrollándose positivamente.

En 1963 Arturo Fuente se retira a la edad de 75 años, pero, a pesar de ello, la pasión por el tabaco lo empujaba hasta la fábrica todos los días para visitar y aconsejar a su hijo Carlos.

Los años 70 también fueron años duros para el negocio de los cigarros en Tampa. La inflación iba en aumento, y los costos para mantener el negocio funcionando estaban por las nubes. Como si esto fuera poco, los torcedores más experimentados iban falleciendo, y había pocos jóvenes dispuestos a formarse y tomar sus lugares.

El 11 de febrero de 1973 finaliza una era, cuando Arturo Fuente, el patriarca de la familia Fuente, fallece a la edad de 85 años. Carlos Fuente ahora tenía grandes decisiones que tomar, y tomaba la posta para llevar adelante esta empresa, y con ella, a su preciada familia.

Carlos y Carlito, desde las cenizas

Codo a codo con su hijo Carlos Carlito Fuente Jr. decide ir en busca de otros sitios en donde poder elaborar sus puros. Durante un tiempo elaboraron cigarros en Puerto Rico y México, pero notaron que la calidad no se acomodaba a sus estándares, y este aspecto era algo básico que ellos no estaban dispuestos a negociar. Luego intentaron asentarse en República Dominicana, pero se encontraron con un sinfín de obstáculos burocráticos.

En 1974, y por consejo de un amigo de la familia deciden aventurarse en Nicaragua. Sus cigarros nicaragüenses eran excelentes y la marca comenzó a crecer nuevamente. Pero el sueño se volvió nuevamente una pesadilla en 1978 debido a la revolución sandinista, por lo cual Carlos Fuente tuvo que huir literalmente hacia Miami en un avión, tomando solo algunas pertenencias, y perdiéndolo todo en un nuevo incendio, en manos de los revolucionarios.

En esta oportunidad pudo recuperarse relativamente rápido, asociándose con un productor de tabaco de Honduras, pero la vida aún le tenía preparados algunos golpes más (como si no hubiesen sido ya suficientes). Un año después ocurrió otra tragedia, de nuevo el fuego en la fábrica, donde una vez más lo pierde todo.

Con el incondicional apoyo familiar (factor que creo que es clave para entender la perseverancia infinita que supieron tener), Carlos y Carlito Jr. deciden hacer un último intento, esta vez en República Dominicana, mudando por completo su fábrica en 1980 desde Tampa a la ciudad de Santiago, ubicada en el Valle del Cibao.

Este es el punto de la historia en donde la balanza parece equilibrarse hacia el otro lado, a favor de la familia Fuente.

Los 37 acres que hicieron historia

Durante la década de los 80 el negocio creció exponencialmente, y la marca Arturo Fuente rápidamente se volvió de las más afamadas mundialmente. Mientras tanto Carlito aprendía cada vez más acerca del cultivo y la elaboración de ligas. En uno de los tours que ofrecían a los turistas por la fábrica, a un hombre francés muy conocido en el mundo del tabaco se le ocurrió mencionarle a Carlito que nunca iban a hacer los mejores puros del mundo, por el simple hecho de que ellos no utilizaban sus propios tabacos, sino que solo los “ensamblaban”, ya que no se podía producir tabaco para capa en República Dominicana. Esto fue un dedo en la llaga para Carlito, quien inmediatamente pensó: ¿Por qué no?

Siempre había escuchado que el suelo de Cuba era una bendición, y esa era la razón por la cual los tabacos cubanos eran tan buenos, pero para él, los suelos no hacen buenos tabacos, los seres humanos los hacen. Lo que derivó en que decidiera hacer, con el aval de su padre en 1989, algo que nadie había hecho hasta el momento: cultivar tabaco para capa en República Dominicana. Esto significaba la posibilidad de elaborar el primer cigarro 100 por ciento dominicano.

Carlito decide nombrar a esta nueva aventura Proyecto X (por la película Planet 9 from Outer Space, un film americano de 1959). Un nombre que parece una broma pero que resultó cualquier cosa menos eso. Tan convencido estaba, que no dudó en plantar 37 acres de semillas cubanas, solo con este objetivo.

Las primeras hojas de capa dominicana salieron de la finca Chateau de la Fuente en 1992, y tras someterlas a tres años de añejamiento, nace el primer cigarro 100 por ciento dominicano en el año 1995: Fuente Fuente Opus X.

Opus X, only Fuente is Fuente

Sin duda este es un cigarro que genera una altísima expectativa, al punto tal que cuando alguien va a encender un Opus X la reputación de la familia Fuente está en juego. Por eso su elaboración está estrictamente controlada desde el inicio de la producción hasta el torcido. Es condición necesaria para ser torcedor de Opus X no haber trabajado anteriormente en ninguna otra fábrica. Así se evitan malas mañas y se entrena desde cero a los torcedores para hacer el trabajo como un puro de esta categoría lo requiere. Además, estos torcedores tienen cada uno predeterminada una sola vitola que pueden torcer, y producen alrededor de 100 a 150 puros al día, que luego se guardan en cajas cerradas y se añejan.

Todos estos cuidados justifican el éxito que han tenido este puro desde su nacimiento, y el gran boom que provocó cuando apareció por primera vez en la revista Cigar Aficionado con una puntuación de 92.

Pero ese no fue el desenlace final de la familia Fuente, justo cuando comenzaban a disfrutar del éxito de Opus X, son demandados por una bodega californiana que poseía el nombre Opus One, perteneciente a Robert Modavi y Baron Philippe de Rothschild.

Carlito y Carlos Fuente deciden jugársela por todo y ganan el juicio en 1998.

Ese mismo año el huracán George azota Republica Dominicana y casi los deja en la ruina derribando 17 de sus 19 graneros de tabaco y otros destrozos. La actitud de Carlito, una vez más, fue consecuente con lo que había aprendido de su padre y su abuelo. La de levantarse y volver a empezar, e hizo resurgir de los escombros Chateau de la Fuente en algo incluso mejor de lo que era antes, y hoy en día es una de las plantaciones de tabaco más hermosas y famosas del mundo.

En los años sucesivos Opus X latió cada vez más fuerte, con lanzamientos como Oro Oscuro, Angel’s Share, Forbidden X y 20th Anniversary.

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