Comida divina: Una mirada a las relaciones de los dioses y los alimentos

LA PANZA DE LOS FILÓSOFOS 

Enrique Sánchez Ballesteros/Colegio de Filosofía de Xalapa

Existe una opinión generalizada en el turismo acerca de los lugares que conocemos, se dice que si no has probado la comida del lugar es como si no hubieras ido de vista. Dicha opinión resalta, enfáticamente, que conocer un lugar, en gran medida, es conocer su gastronomía; las razones de esta opinión no son superfluas, la comida de una región concentra la variedad de ingredientes del espacio geográfico, las sazón de la comida nos muestra, hasta cierto punto, parte del carácter y personalidad de las personas, y el espacio gastronómico nos deja ver su grado de hospitalidad y calidez.

La relación que existe entre un lugar y su comida es una muestra de las múltiples conexiones que existe entre la comida y algún otro elemento de la cultura como son las tradiciones, las fiestas, las costumbres y la religión. Pero, ¿qué tanto se relacionan los dioses con la comida o el alimento?, ¿ocurre la misma relación de un lugar y sus platillos que una religión y los alimentos que se encuentran en sus relatos y enseñanzas?, ¿si no conocemos el alimento de los dioses, entonces no conocemos a la religión?, ¿por qué los dioses necesitan comer?

Cada religión tiene sus divinidades y su trama cósmica o moral, en ellas se hace presente la existencia de la comida o de ciertos alimentos; no obstante, el papel que juegan es diferente en cada una de ellas.  En algunas la comida es un simple deleite digno de los inmortales, en otras el alimento de los dioses es llevado como ofrenda para mantenerles contentos con los hombres; también en algunas existe alimentos que son sagrados, ya que se encuentran en el mundo de los dioses; y en otra el vino y el pan representan el mismo cuerpo de la divinidad.  

En la mitología griega, constelación discursiva que marcaba sus prácticas religiosas, se menciona a la ambrosía como alimento de los dioses. La ambrosía era una sustancia, como una especie de néctar, con un sabor sutil y delicioso. Este alimento se encontraba en todos los convivios y banquetes de los dioses. La propia palabra “ambrosía” significa no mortal o inmortal, cualidad que los mismos dioses ostentan, en este caso el alimento es de la misma naturaleza de los dioses, en cierto sentido, conocer la ambrosía significa conocer a la naturaleza de los dioses.   

Algo parecido ocurrió con los relatos sobre las divinidades nórdicas, los vikingos apreciaban la hidromiel (bebida que resulta de la mezcla de agua, miel fermentada y algún elemento narcótico como hongos, cornezuelo de centeno o beleño negro), ya que creían que Odín la había ofrecido a sus creyentes como regalo y que en el Valhala se encuentra un manantial de hidromiel. No cabe duda que también los dioses disfrutan de la buena comida y la buena bebida. 

En cambio, otro tipo de divinidades necesitan de ofrendas, mayormente de sangre de animales u hombres, para mantenerse fuertes y cumplir su función en el cosmos. Tal es el caso de varias deidades prehispánicas, a las cuales se les sacrificaba doncellas, jóvenes y niños en tributo. Asimismo, es necesario mencionar que en varias culturas prehispánicas la presencia de bebidas alcohólicas fue una constante, incluso en su imaginario existían deidades que se emborrachaban, tal y como las innumerables deidades que asociaban al pulque. 

En las religiones orientales, especialmente en Japón, existen divinidades que proveen los alimentos esenciales a los hombres (sin duda esto es una constante cultural, así como las deidades de la fertilidad),  Uke Mochi es la diosa que procura las cosechas de arroz y trigo, alimentos indispensables en su cultura. No podemos olvidar la relación entre la divinidad y ciertos alimentos que se da en el catolicismo en el acto de comulgar. En este sacramento, el sacerdote transforma el pan y el vino, en el cuerpo y sangre de cristo para que el creyente obtenga la eucaristía, reciba el cuerpo y sangre de Cristo como un recuerdo de lo que hizo por la humanidad.  

Quizá no podemos conocer del todo las religiones y sus divinidades mediante los alimentos con los que se les relaciona, aunque dichos alimentos nos dan una idea de su región, platillos, carácter y  cultura de la comunidad. Quizá el alimento aparece en las religiones es una mentira porque ellas son pensadas por hombres, se piensa la vida de las divinidades como la de los hombres, aunque el alimento es lo que nos da las fuerza y nos inspira a pensar. Quizá nunca podamos comer del plato de los dioses,  aunque podamos hacer platillos y bebidas divinas.

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