Stillwell Star Bayou No. 32: La llave que no tenía puerta

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TOBACCOLOGY

Luciano Quadrini

Hay dos astrónomos a los que les debemos el descubrimiento de cuatro nuevas estrellas que hasta hace poco menos de un año no sabíamos de su existencia. Una de las razones de por qué no las habíamos divisado antes es porque estaban ocultas entre dos planetas. Estos incansables hombres apuntaron sus telescopios en direcciones opuestas y sus miras se cruzaron encontrando un punto en común, en donde había una constelación muchas veces imaginada pero jamás encontrada. No solo la localizaron, sino que también se encargaron de trabajar para bajarla a la Tierra y compartirla con todos nosotros. Steve Saka y Jeremy Reeves representan dos mundos de una misma cosa: el tabaco.

El primero, dueño y master blender de la marca de puros Dunbarton Tobacco & Trust, además de ser fumador de pipa, según cuenta, desde hace más de tres décadas. El segundo, head blender de la marca de tabacos para pipa más exitosa de Estados Unidos en la actualidad: Cornell & Diehl. Y además, naturalmente, es fumador de puros.

Tanto DTT como C&D son compañías que trabajan con tabacos de la mejor calidad, a los cuales se les brinda un cuidado minucioso desde el comienzo de su procesamiento hasta el final, con la paciencia de un artesano.

De este binomio nace StillWell Star, que se define como The world’s first luxury pipe tobacco cigar (el primer cigarro premium de tabaco para pipa del mundo). Cuenta con cuatro vitolas, cada una con características propias, pero que comparten capa (Ecuador Habano), capote (Negro San Andrés) y tripa (Nicaragua).

A continuación paso a describir que tabacos para pipa contiene cada vitola, formando parte de la tripa:

  • Aromatic No. 1: Black Cavendish, Golden Virginias y Burley. La perilla está endulzada. Fortaleza suave a media.
  • English No. 27: Burley, Orientales y Latakia chipriota. Fortaleza media.
  • Bayou No. 32: Bright Virginias, Red Virginias y St. James Parish Perique. Fortaleza media a alta.
  • Navy No. 1056: Red Virginias, Golden Virginias, Orientales y Latakia. Fortaleza media.

Todas las vitolas vienen en formato parejo y tienen medidas de seis pulgadas de longitud por 52 de cepo.

La estrella que escogí para fumar con ustedes en esta oportunidad es Bayou No.32, cigarro que viene a representar lo que sería un va/per en la clasificación de tabacos para pipa. Lo que sería una mezcla elaborada con Virginias y Perique. Sin dudas uno de mis blends preferidos a la hora de cargar una pipa, sobre todo con una bebida fría en verano.

En la fase visual valoramos una capa colorado, oleosa, con algunas venas bastante marcadas. Se lo ve parejo y también se corrobora al tacto su firmeza y su carencia de baches. La terminación es impecable. Se siente pesado en la mano.

Ostenta una doble anilla. La principal tiene bordes dorados, una estrella dorada en el centro, y un fondo azul. En la anilla de pie se lee el nombre de la marca y la vitola en cuestión.

En la fase olfativa lo primero que se percibe es el dulzor, tanto en la capa como en el pie, representado por especias dulces como la canela. En el mismo plano se entromete la vainilla, y un aroma a frutos secos con caramelo que podría resumir como garapiñada. En el pie surgen notas herbáceas a té verde y apenas perceptible está el cedro, junto con una nota cítrica.

Realizo un corte en “V” por curiosidad. Me interesa ver el interior del puro, a ver si me encuentro con algún indicio de los tabacos para pipa, pero estos están muy bien integrados a la ligada. El encendido lo realizo con torch muy lentamente, con una inclinación de 45 grados y procurando no quemar la capa, solamente ir tostando de a poco el pie del cigarro. Este es el momento clave para que la combustión luego sea pareja, se facilite el tiro y el tabaco despliegue toda su paleta aromático-gustativa.

Cada segundo que invirtamos en este proceso, será recompensado luego en nuestras papilas gustativas.

La primera calada endulza toda la boca. El cedro, que en frío nos esquivaba el saludo ahora está entre los primeros, acompañado por una suave pimienta negra que se siente en la punta de la lengua al final de la calada. Los sabores son suaves y sutiles, persistentes en ese marco dulzón, al cual ahora se agrega el cítrico que se percibía en frío, con reminiscencias a piel de naranja. En el retronasal se perciben aromas a cuero que no me esperaba en este momento del puro, junto a almendras tostadas.

Debo decir que después de algunas caladas voy notando cómo se va incrementando a una velocidad considerable el picor. El tiro muchos pueden decir que es excelente, y no estarían equivocados. Lo es, pero simplemente a mi gusto personal prefiero un poco más de resistencia al paso del humo cuando doy la calada. La ceniza es blanco-grisácea, compacta y maciza, sin florecimientos, y al caerse deja ver un cono central que indica que la construcción es sobresaliente.

Segundo tercio y ahora la pimienta negra es la que manda. Se la percibe en cada calada abarcando cada vez más partes de la boca e incrementando su definición, lo cual me sugiere que el Perique está haciendo su trabajo. El cuero también se expresa con más fuerza en este momento, y arrastra una nota a tierra seca que le provee astringencia a este momento de la fumada. Paulatinamente comienzan a emerger notas de heno y la fumada se vuelve más amaderada con el resurgimiento del cedro e incremento de su intensidad. Ahora el que enmarca este cuadro es el cítrico que ha desplazado a expensa de la acidez al dulzor. Se entrometen de a poco notas a café tostado y a nueces.

El último momento de esta trilogía expresa las notas principales antes mencionadas, pero con mayor intensidad, conducido por el cuero, la pimienta negra (invitada de honor del Perique). El cítrico y el heno parecen luchar por quién tomará su lugar, pero hasta ahora ninguno lo ha logrado y se les está acabando el tiempo.

En estos dos últimos tercios se evidencia bastante bien el Perique, pero más por su picor que por su sabor, que es más sutil y requiere de bastante concentración para realmente detectarlo como tal. A pesar de que la presencia del tabaco para pipa se evidencia, el carácter del puro como tal le pasa por encima al Perique y demuestra algo que creo desde hace un tiempo, después de haber probado una considerable cantidad de tabacos (tanto de pipa como puros):

Aunque los tabacos para pipa manejan una paleta aromático-gustativa bastante mas amplia que los puros, los cigarros hacen la diferencia en cuanto a intensidad y expresión por el extenso y delicado proceso de fermentación al cual son sometidas sus hojas, y así logran el objetivo principal que creo que busca la mayoría de los fumadores: que el tabaco sepa a tabaco.

Eso explica por qué cuando agregamos hoja de puro a una mezcla para pipa esta suele ahogar a los Virginias, el Burley y los Orientales con facilidad. Capítulo aparte es lo que sucede con tabacos curados al humo como Kentucky o Latakia, del cual nos encargaremos en estas próximas ediciones de la revista.

En este cigarro el tabaco para pipa sin duda es un condimento, y ese condimento acompaña muy bien y permite a este puro desarrollarse como un puro. Trabajo magistral de los maestros Saka y Reeves. Según mi interpretación, no es un puro para los fumadores de pipa, sino que es una aproximación al tabaco de pipa para los fumadores de puros. Como me dijo hace poco mi amigo Michel Texier, mi corazón está dividido en dos: la pipa y el puro, y es un privilegio dejar que esas dos mitades se unan para trabajar en equipo.

Considero esta fusión de mundos un avance importante en el universo del tabaco en general, y agradezco a Jeremy Reeves y a Steve Saka por animarse a tomar la delantera en explorar un camino nuevo y por abrir una puerta de la cual todavía no teníamos ni la llave.

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