The Bosslady (La Jefa), la mujer que instaló el buen fumar en Buenos Aires

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De todo mi gusto

Michel Texier

Apenas vi que un ojo, me guiñaba la vida, le pedí que a su antojo, dispusiera de mí. Ella me dio las llaves de la ciudad prohibida, yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo di.

Joaquín Sabina

Es curioso ver cómo Carlitos Luciani aparece transversalmente en todas mis historias en Buenos Aires y esta vez no es la excepción, hace casi tres años me acompañaba en un largo periplo por las tabaquerías de la capital argentina en busca de unos elusivos Partagás D4 cuando de pronto mis ojos se detienen en una vitrina de calle Maipú, casi esquina Córdoba: pipas, prensas de tabaco y humidores la adornaban y daban la inequívoca señal que en ese lugar, sin duda alguna, se vendía tabaco.

Tocar el timbre (y esperar que abrieran la puerta blindada) fue un acto tan automático como la natural expresión de ansiedad que me inundó como ocurre cada vez que tropiezo con un lugar nuevo para fumar, la expectativa de lo que encontraría fue una explosión de adrenalina y apenas se desbloqueó la puerta me escurrí hacia el interior para visitar su humidor.

Me atendió una chica jovial, seria pero afable, de lentes de marco oscuro que me ratificó algo que ya sabía: no había en todo Buenos Aires una sola unidad disponible del habano en cuya búsqueda me encontraba pero la oferta alternativa era extensa.

No contaba en ese momento con tiempo para fumar pero prometí volver no sin antes recorrer las dependencias del lugar, llamado Bellagio Habanos Lounge, lo que solo acrecentó mi voluntad de instalarme allí a encender un tabaco pues toda la ambientación invitaba a dedicarle unas horas a ese lugar recién descubierto.

De esa tarde hace tres años han transcurrido muchas horas y muchas historias al interior de Bellagio, lo primero es que nunca volví a fumar en un lounge diferente en Buenos Aires; la chica, que resultó ser la dueña, junto con su equipo de trabajo y su socio, un ex deportista reconvertido en tabaquero y marido, han sabido crear un clima ideal para los amantes del tabaco, entregan un oficio que va de la mano con una fraternidad incomparable y tienen la paciencia y tolerancia suficiente para soportar cada visita del suscrito, siempre acompañado de amigos a cada uno de los cuales tratan como si fuesen amigos de toda la vida.

Lo segundo es que logré darme cuenta cómo la energía inagotable de esta mujer que con suerte me llega a la mitad del brazo, había levantado un referente internacional del tabaco al sur del mundo, coronado el esfuerzo del trabajo de casi tres décadas junto con su marido con la elección de este como Hombre Habano 2019 en la categoría Negocios (logro imposible sin el esfuerzo mancomunado de ambos, que han actuado siempre como un gran equipo) y creado un universo de redes que hoy, cuando la pandemia nos obliga a depender de ellas, ha permitido que su negocio no solo se mantenga sino que crezca y nos siga ofreciendo a los aficionados una experiencia de plena diversidad, siempre con lo último del portafolio de Habanos y con múltiples opciones de lo que el ámbito internacional del tabaco tiene para ofrecer.

Jessica Giordano, la protagonista de esta historia, tiene un bajo perfil que no se justifica, hoy en día, cuando celebramos la inclusión de la mujer con fuerza en el universo del tabaco, cuando influencerscigar sommeliers, torcedoras y ejecutivas comerciales del rubro abundan, lleva a sus espaldas 28 años de experiencia desde su sitial de propietaria y aficionada y le cabe la atribución de haber innovado en un rubro que era casi inexistente en esa época en esta zona del continente, primero con una tabaquería (siempre en la misma locación geográfica) a partir del 1 de diciembre de 1993, luego con la comercialización de la marca Davidoff en 1997 y la reinauguración de Bellagio como tienda oficial de la marca en 1998 en una aventura que se extendería por 20 años, hasta 2018, cuando Bellagio pasa a ser Habanos Lounge. Paralelamente, condujo junto a su socio y marido muchas otras iniciativas de difusión y crecimiento, el segundo lounge Davidoff en Buenos Aires, en dependencias del Hotel Caesars Palace, una tienda Davidoff en Columbus Circle en New York en 2004 y un tercer Davidoff Lounge durante dos años, en 2011 en la terraza del Hotel Algodón Mansión de la capital argentina.

Hoy en día, esta empresaria pionera, se ha permitido junto con su marido la comercialización de una marca propia que cuenta con dos expresiones, Estrada Vintage, fabricado por Alejandro Martínez Cuenca en Joya de Nicaragua desde el 2003 y Estrada Gran Reserva fabricado por Manolo Quesada con factoría cien por ciento dominicana.

No contenta con esto, Jess (término con el que logré referirme a ella no sin antes llenar los formularios de la solicitud correspondiente), es importadora y representante exclusiva en la Argentina de las marcas Gurkha, Sindicato, Particulares, Casa Bella, Joya de Nicaragua, CLE, Eiroa y Arturo Fuente, las tres últimas de inminente arribo a sus humidores que, no me canso de señalar, son los mejores de Sudamérica no solo por su surtido sino también por la calidad de mantención del producto que es, al final, lo que más importa.

Jess rara vez la vemos fumando un puro, no porque no le agrade, prefiere los puritos y los minicigars porque es lo que los tiempos de su apretada agenda laboral le permiten, gracias a ello, a las muchas horas que pasa tras el mostrador y el escritorio, es que los amigos recurrentes como yo logramos robarle a su socio, con una agenda de trabajo tanto o más apretada que la de ella, incontables horas para compartir en el lounge, demostrando que estamos siempre dispuestos a permanecer en el local hasta la hora de cierre y, no pocas veces, extender dicha hora largo rato, abusando de su disposición y de su sonrisa.

El secreto, en palabras de Jessica Giordano, está en varios puntos indivisibles entre ellos, una cordialidad a toda prueba (todos saben lo boludos que podemos ser algunos fumadores), una preocupación excesiva por el servicio y la buena atención, haciendo de cada visita a Bellagio Habanos Lounge una experiencia inolvidable, un conocimiento profundo del medio y una adecuada estrategia de la transmisión de este conocimiento al cliente, una capacitación exhaustiva de sus colaboradores a los que trata como parte de la familia y, no menos relevante, a un ojo comercial y a una perseverancia que es la que le ha permitido, en sus recorridos por el mundo en ferias internacionales y festivales del tabaco, decidir que marcas llevar a Argentina para así nutrir una oferta a la que, sin su esfuerzo y ojo clínico, no tendríamos acceso.

Jess es una innovadora y a la vez es parte de una realidad que llegó para quedarse, la consolidación de grandes mujeres en puestos claves de la industria del tabaco inaugura una serie de artículos en donde les presentaremos a otras mujeres que, como ella, han sabido liderar con éxito un negocio en el rubro y en donde ella lleva la delantera en experiencia, en años de dedicación, en conocimiento y, por sobre todo, en paciencia, con nosotros sus clientes, con las redes sociales que maneja personalmente y sin duda con los proveedores, quizás si el estamento más difícil de manejar en esta industria global que vive épocas de esplendor y crecimiento que no se habían visto en las últimas décadas.

Gracias a ella Puros y Habanos Argentina (mi grupo en Facebook) tiene una casa donde todos pueden llegar a fumar; Carlitos Luciani, que curiosamente no fuma, tiene un lugar donde siempre lo reciben de brazos abiertos con un buen café, y @cigarvoss una locación perfecta donde hacer crecer sus redes sociales y nutrirse de un surtido inigualable para sus amigos y clientes. Yo, por mi parte, tengo una deuda impagable, con la amistad, con el buen servicio y por sobre todo, con el ejemplo práctico de cómo se deben hacer las cosas en este universo complejo del tabaco para ser capaces de, ya casi por tres décadas, avanzar por la senda del éxito.

“Somos una especie en viaje, no tenemos pertenencias, sino equipaje, nunca estamos quietos, somos trashumantes, somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes. Es mas mío lo que sueño, que lo que toco… lo mismo con las canciones, los pájaros, los alfabetos, si quieres que algo se muera, déjalo quieto”, Movimiento, Jorge Drexler.

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