Fumar, ¿se hereda o es por moda?

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APUNTES DE UN NOVATO

Francisco Reusser Franck

 “Yo investigo mi historia familiar para saber a quién echarle la culpa”.

Anónimo

Para este mes estimado lector un tema más profundo y científico: La dependencia del tabaco o el alcohol, una vida sedentaria y una mala alimentación pertenecen a lo que llamamos “estilos de vida”, un factor que parece ser cada vez más importante para determinar la salud y la esperanza de vida de la prole, más allá de los genes, que durante años han sido considerados los únicos dueños de nuestros destinos.

Nosotros somos, de hecho, hijos de nuestros genes, de la vida llevada hasta hoy y de una serie de pequeñas complicaciones, de naturaleza eminentemente casual, que modulan tanto la acción de los genes como la de nuestro estilo de vida.

LA EPIGENÉTICA

Los padres transmiten a sus hijos sus genes, o más bien el complejo de sus genes, el genoma. Luego depende del desarrollo de los niños activar o desactivar este o aquel gen en una u otra circunstancias. Esto es lo que se decía hasta hace 20 años, y que todavía se dice; ahora se cree que, en algunas circunstancias, los padres también pueden transmitir la disposición para activar o desactivar un gen determinado.

Es la epigenética una rama de la genética que estudia los mecanismos mediante los cuales el ambiente y las condiciones de vida se almacenan en la composición genética de una persona. Con estos mecanismos no solo se transmiten los ojos azules, el pelo rizado o la nariz de tocino, sino también la experiencia (alimentación, estrés, adicciones) que, si negativa, puede llegar a afectar a la salud.

Con una metáfora informática, se puede decir que el ADN es el hardware y la epigenética el software, que imparte las órdenes. Lo hace agregando o quitando a los genes una especie de “etiqueta” bioquímica para marcarlos e identificar los que hay que utilizar.

El mecanismo es complejo, se basa en enlaces químicos y modificaciones de proteínas, pero, en resumen, es la razón por la cual los gemelos nacen iguales y crecen de manera diferente: la secuencia de su ADN es idéntica, pero las experiencias de vida, el ambiente, la comida, las enfermedades llevan sus células a diferentes caminos[1].

Verán, siempre me gustó la genealogía y dejar para mis hijos un registro del    nombre y origen de sus antepasados (he encontrado familiares de los cuales no tenía idea que existían). Me intrigó este artículo sobre genética y tengo mucha información de mi rama materna, de mi rama paterna que logré complementar con los registros de cuando llegaron a colonizar el sur de Chile gracias a Internet (bendita sea) y encontré un libro titulado Unsere Schweizer Wurzeln (Nuestras raíces Suizas de Gladys Patricia Schifferli Coloma) que detalla escuetamente la llegada de mis ancestros paternos a Chile. La página 85 reza:

REUSSER, Ch., 21 años; Marie Anne, 26 años; Christian, 5 años; Marie, 5 años. Firmaron contrato en GINEBRA, el 19 de diciembre de 1883. Vapor PATAGONIA, 28 de enero de 1884. 38 hectáreas. Se retiraron de la colonia”[2].

La información que yo logré recolectar dice que terminaron viviendo en Putaendo, una ciudad y comuna perteneciente a la provincia de San Felipe de Aconcagua en la Región de Valparaíso, en la zona central de Chile.

Lo que heredé de mis genes de mis ancestros suizos paternos fue el gusto enfermizo por los quesos (después supe que mi tatarabuelo era un granjero y fabricante de queso en el pequeño pueblo de Aeshlen del cantón de Berna).

¿De dónde entonces mi placer por el tabaco? Creo que viene por mi lado materno:

Mientras fumo mi pipa esta lluviosa tarde de verano en el Lago Todos los Santos al sur de Chile, recuerdo y encuentro en mi celular una fotografía tomada aquí en el cumpleaños de mi abuelo materno Karl Christian Franck… traje de baño, caja y caña de pesca y su infaltable pipa que seguramente heredó mi tío Ricardo…

El viernes 25 de febrero, invitación a tomar onces en casa de mi tío Ricardo Franck y mi tía Renate Berger, entre las conversaciones salió el tema y apareció mi tía con el humidor olvidado de mi tío lleno de habanos (secos) y sus tres pipas entre ellas una Butz Chokim Capitán Mat[3], que ofrecí comprársela pues ya no fuma pero que nunca obtuve respuesta, hasta ahora, de mi solicitud…

Misterios resueltos: averigüé de dónde la procedencia de mis silenciosos y ocultos placeres…

Propongo una experiencia un poco ardua y aburrida pero interesante al fumador lector el de hacer el ejercicio de investigar quien aportó los genes que gatillaron su placer por el buen fumar y así aprovechan de investigar a sus ancestros.

PS: Incluso encontré el escudo de armas familiar[4].

  • Bern, Staatsarchiv

Buenos humos a todos y que tengan interesantes resultados en su investigación y disculpas si este artículo se sale de mis habituales curiosidades sobre el mundo del tabaco.

[1] https://www.lavanguardia.com/vivo/20180119/4477490945/malos-habitos-padres-se-heredan.html

[2] Christian Reusser Haueter, nacido el 12 de agosto de 1855 hijo de Samuel Reusser y Magdalena Haueter originarios de Aeschlen – Diessbach del cantón de Berna.

[3] https://rinconpipa.foroactivo.com/t443-pipas-butz-choquin-historia-de-la-marca

[4]https://www.chgh.ch/9157-r/real-rhyner/reusser

 

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