Arturo Fuente, leyendo los mejores humos

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TOBACCOLOGY

Arturo Fuente Don Carlos Personal Reserve

Luciano Quadrini

¿Qué condiciones debe reunir un puro para ser premium? Desde que comencé a fumar veo pasar esta pregunta de mano en mano, como si fuese una antorcha olímpica. Lo curioso es que las respuestas esgrimidas encajan en un rango que va desde un simple número de añada de sus hojas, hasta propiedades organolépticas determinantemente complejas.

Cuando hablamos de propiedades organolépticas nos referimos a todas aquellas características fisicoquímicas que podemos percibir a través de los cinco sentidos (vista, tacto, olfato, gusto y oído). Entre ellas podemos incluir aroma, brillo, textura, sabor, temperatura, color, etcétera. Y aunque algunas de ellas pueden medirse utilizando instrumentos que arrojan datos objetivos, las más complejas aún no han sido capturadas del todo por la ciencia y continúan cómodas en la subjetividad.

Me dispongo a evidenciar algunos parámetros que personalmente tengo en cuenta a la hora de evaluar un puro. Debo admitir de antemano que 99 por ciento de las veces, cuando estoy fumando, estoy fumando. Es decir, no lo hago leyendo un libro, escuchando música o maridando con algún destilado, café o té para hacer más amena la fumada (si la fumada no es amena quiero saber hasta qué punto), o hablando por teléfono para solucionar algún tema laboral.

Arturo Fuente Don Carlos Personal Reserve, un dominicano de fortaleza media vestido con capa Cameroon, con tripa y capote de la República Dominicana

Por si no se entendió, estoy fumando. Esto me parece fundamental porque creo que si le somos honestos al tabaco, él también lo será con nosotros. Es como decirle: “A partir de este momento tenés toda mi atención, mostrame qué tenés para ofrecer”. No transmutar aromas y sabores con bebidas o comidas es importante, para que nuestra percepción sea al menos un poco mas confiable. Por eso, sólo acompaño estas situaciones con agua, con o sin gas.

Esto puede sonar aburrido para algunas personas acostumbradas a maridar siempre con algo, pero les invito a hacer el intento al menos la primera vez que fumen determinado puro, para conocer mejor su desempeño por sí mismo, y después poder escoger un maridaje con muchísima mas seguridad y objetividad.

Algunos sitúan el eje del disfrute en armonizar el tabaco con otro elemento, y me parece un medio noble para lograrlo. Aunque personalmente me apasiona el juego de intentar desentrañar en el momento los misterios del tabaco que estoy fumando y leerlo como si fuera un libro, de la primera a la última pagina, buscando como un sabueso los sabores y aromas que el maestro ligador dejó encriptados en forma de humo.

¡Qué mejor, para ir de la teoría a la práctica, que tomemos un tabaco y nos adentremos juntos en un enigma de capa, capote y tripa!

El tabaco que se nos presenta hoy viene, de entrada, con un sello de garantía. No sólo porque estamos hablando de un Arturo Fuente, sino porque viene de las manos de Gabriel Estrada, Hombre Habano 2019; una de las personas que más sabe y comparte su conocimiento sobre tabaco desde su insuperable Bellagio Habanos Lounge, en la ciudad de Buenos Aires. Estoy infinitamente agradecido con él y siento una responsabilidad enorme, de la cual me hago cargo, para seguir alimentando esta onda expansiva de fumar cada vez mejor y más conscientemente.

El elegido de hoy es ni más ni menos que Arturo Fuente Don Carlos Personal Reserve, un dominicano de fortaleza media vestido con capa Cameroon, con tripa y capote de la República Dominicana. La terminación de la capa es notable, de color colorado y oleosidad que se podría situar entre media y alta, con sólo algunas venas visibles, pero de muy poco relieve al tacto. Al presionarlo suavemente con los dedos se lo siente firme, con una sutil esponjosidad, y parejo, ya que no se palpa falta de tabaco ni nudos en ningún punto del cilindro.

Tiene una doble anilla digna de la calidad a la que Fuente nos tiene acostumbrados. La superior, con tonos negros y relieves en dorado con el escudo de la marca; la inferior, con la firma de Carlos Fuente, y por debajo se lee “Personal Reserve”. La anilla es una de las primeras cosas que vemos en un cigarro, si no la primera, razón por la cual considero que es importantísimo que el productor preste atención a este elemento. Como suele decirse, sólo hay una oportunidad para causar una buena primera impresión.

En frío, sobre la capa florecen notas bien pronunciadas de cedro, endulzadas por notas a chocolate, canela y vainilla. El pie posee tonos apenas mas herbáceos, con presencia de heno y una frescura que recuerda casi a la menta.

Para esta oportunidad elijo el punch, creo que para mantener al máximo esa prolijidad que el cigarro muestra a primera vista y que me da lastima corromper. Ya desde el comienzo del encendido, para el que utilizo un encendedor tipo torch, los aromas son elegantes y contundentes.

La primera calada logra su cometido. Sé que hay que esperar a que el cigarro llegue a la temperatura crucero, pero que la primera bocanada de humo esté buena me predispone mucho mejor a sumergirme en el tabaco y no prestar atención a ninguna otra cosa. Al puro no se le pide nada, pero cuando da hay que estar ahí para recibirlo.

El Arturo Fuente Don Carlos Personal Reserve Comienza con una pimienta negra suave y un fruto seco que identifico como maní. El humo es cremoso y pincela por completo la cavidad bucal. Paulatinamente va brotando una nota de almendra tostada muy agradable. La pimienta empieza a acomodarse hacia atrás, en la porción posterior del paladar y espera su turno. Ahora la escena la protagonizan los frutos secos, que comienzan a aliarse con el cedro para conquistar este tercio. Sobre la combustión, considero innecesario buscar algún sinónimo a la palabra “perfecta”.

No puedo decir más que eso, ya que a esta altura de la fumada dibuja un anillo que parece tallado con láser alrededor del cigarro. La variabilidad de las notas que surgen calada a calada es notable; notas tan definidas y con tanta expresión que parecen etiquetadas en una repisa y uno sólo tiene que tomarlas y saborearlas. Aproximándome al segundo momento, el heno empieza a susurrar y la puerta del primer tercio se cierra con una nota suave a café.

La ceniza cae con unos cuatro centímetros; una ceniza de color blanco-grisáceo que se mantuvo firme y sin florecimientos.

El segundo acto lo abre el heno, que venía avisando. Se incrementa el dulzor de la fumada a costa de notas a chocolate con leche. Además, se percibe un leve incremento de la fortaleza. Surgen algunas especias cálidas, como la canela, y la pimienta se desplaza hacia adelante, arrastrando al cedro hacia los lados de la boca.

Los frutos secos siguen presentes, virando hacia las nueces y las avellanas. El tiro y la combustión se mantienen perfectos, sin fluctuaciones, al igual que la ceniza. Los sabores se expresan cada vez más a medida que se avanza en la fumada y vuelve a aparecer ese sabor herbal, mentolado, que se percibía en el pie en frío. El encargado de cerrar el telón del tercio medio es el caramelo, que hace de transición entre los dulces del segundo y los amargos que intuyo vendrán sobre el final.

Ya en el ultimo tercio el cuero se entromete aplacando bastante el dulzor. Lo acompaña el café, que ahora se parece más a un espresso y el chocolate, que ahora se asemeja más a cacao amargo. Nuevamente la fortaleza asciende un escalón y una nota a crema suaviza a estas tres, dando una sensación de untuosidad en el paladar. El heno ahora juega un papel secundario, con ese toque herbáceo desde el fondo que hace la despedida.

Cualquier conclusión que pueda poner en palabras, después de esta fumada, es no más que caer en la redundancia de que se trata de un tabaco increíble. Sin duda, Arturo Fuente Don Carlos Personal Reserve es un puro de las ligas mayores, premium, serie oro, o cualquier otro sinónimo que indique que es un producto de calidad suprema.

Las comparaciones son odiosas, dice el dicho, pero creo todo lo contrario. Para calificar a un cigarro como malo, bueno o excelente, indefectiblemente hay que compararlo con otros. Si no, podés ver jugar al fútbol a un amigo tuyo y decir que es excelente, pero claro, nunca viste jugar a Messi. Con el tabaco pasa lo mismo: tenés que ver jugar a los mejores (y también a los regulares y los peores), para elaborar una escala mental y otorgar con algo de justicia los balones de oro.

Creo que nuestra responsabilidad como consumidores es la de extender todo lo que podamos esa escala y así acercarnos cada día más a valorar los tabacos por lo que son en realidad y no por lo que nos dicen que son. ¿Qué estas esperando para ampliar tu escala?

 

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