El rol del encendedor en un fumador

Henry Fonda en Fuerte Apache, 1948, encendiendo un puro con una vela. La escena se repite en la película dos o tres veces.

Apuntes de un novato

Francisco Reusser Franck

“El fuego siempre ha sido y, al parecer, seguirá siendo siempre, el más terrible de los elementos”.

Harry Houdini.

 

La capacidad de controlar el fuego supuso un cambio drástico en los hábitos de los primeros seres humanos. Hacer fuego para generar calor y luz hizo posible que las personas cocinaran alimentos, aumentando simultáneamente la variedad y disponibilidad de nutrientes, y reduciendo las enfermedades al eliminar organismos en los alimentos.

También les ayudó a protegerse del frío, permitiéndoles vivir en lugares con climas más extremos, así como mantener a raya a los depredadores nocturnos, y desde hace “decenas de miles” de años se ha utilizado para producir carbón vegetal y controlar la vida silvestre.

Los fumadores generaramos fuego artificialmente, de forma controlada y segura, mediante varios “artilugios” como el encendedor, un reactor químico portátil usado para generar una llama, conocido también como mechero, fosforera, briquet, chisquero, lighter o yesquero. El carburante es generalmente gasolina o gas butano a presión en su depósito –una mecha, en los instrumentos primitivos–, y el comburente es el oxígeno del aire.

El artefacto cuenta con un dispositivo de ignición: una aleación metálica sintética o piedra ferrocerio que produce gran cantidad de chispas cuando se frota contra una superficie rugosa, como un trozo de acero estriado, o también se puede generar un arco eléctrico mediante un sistema de bobina que enciende el carburante.

Sea como fuere, esto permite a los fumadores disfrutar de su pasión: un buen Habano, un puro o de una pipa durante el ocaso.

Desde el descubrimiento del fuego y su dominio por el hombre, en su provecho o para su destrucción, la humanidad dio un salto importante en su evolución. Aunque nadie imaginó que con el correr del tiempo, en el siglo XXI, un accesorio pequeño y fundamental para todo fumador se convertiría también en un símbolo de poder.

¿Por qué se considera símbolo de poder a un encendedor? La respuesta es sencilla: demuestra cierto estatus o capacidad adquisitiva del usuario, ya que es distinto prender un cigarro o pipa con un fósforo, que con un artefacto elegante y costoso. Por supuesto, todos identificamos al más famoso de todos… el inigualable Zippo.

Cuando mi padre falleció, hace año y medio, como hijo mayor –considerando que ninguno de mis hermanos fuma–, obtuve el privilegio de quedarme con su pipa (partida y de marca indeterminada) y sus cuatro encendedores: Uno austriaco, un Ronson clásico, su Zippo de los años sesenta y otro que simulaba una cámara fotográfica, con el que jugaba de chico e inocentemente desarmaba y armaba.

Éste último fue el único que logré rescatar. Bajo la denominación Photo-Flash, lo produjo la compañía japonesa K.K.W.3 y data de principios de los cincuenta. Viene en metal plata y negro y trabaja con gasolina.

Yo comencé a encender mi pipa con el típico Clipper, pero dos años atrás me regalé un Zippo, convencido de que todo hombre debiera tener uno consigo. Adquirí después un encendedor elegante y en este caso hasta barato –diez dólares estadounidenses, aproximadamente–, con sistema dual: a gas butano, se puede usar con la llama suave típica y con el sistema de soplete al presionar el gatillo a su costado. Esta Navidad me regalé otro, para pipa.

Pero volviendo al tema de estos artilugios como símbolo de poder, baste consignar que sus precios pueden ser muy altos, como el Zippo 85 aniversario, de 225 dólares; el Kiribi, de 96, y de ahí a las ligas mayores… Otro hecho es que, además, son objetos de colección entre fumadores y no fumadores.

Es aceptable lucir un encendedor bueno a la hora de fumar, ya que es un accesorio imprescindible. No lo niego. Encender la pipa con mi Zippo y escuchar el cierre característico de la tapa, que atrae las miradas de la gente alrededor, es una sensación única. Resulta tan cierto como saber que un puro o habano NO deben encenderse nunca con un encendedor a gasolina o vela, por muy elitista que esto parezca:

–En verdad –dijo Alberto–, me asombráis con la profusión de vuestros conocimientos. ¡Pero tomad un cigarro!

–¡Ah, querido Vizconde! –dijo Luciano–, encendiendo un habano en una bujía de color de rosa que ardía en un candelero sobredorado y recostándose en el diván. –¡Ah!, querido Vizconde! ¡Qué feliz sois en no tener nada que hacer! En verdad, no conocéis vuestra felicidad.

–¿Y qué es lo que haríais, mi querido pacificador de reinos–, repuso.

Obviamente, aquí Henry Fonda no enciende su cigarro con una vela en un candelero sobredorado y tampoco se recuesta sobre un diván sin nada por hacer… tuvo bastantes cosas de qué preocuparse en la película.

Henry Fonda en Fuerte Apache, 1948, encendiendo un puro con una vela. La escena se repite en la película dos o tres veces.

Podemos encontrar un Zippo en los contextos más variados. Se le ha representado profusamente en cómics, dibujos animados, películas, comerciales, series televisivas, publicidad, prensa, novelas… pero sobre todo en cuanta película de guerra pueda uno encontrar en la televisión abierta y streaming.

Sobran ejemplos de publicistas, dibujantes, cineastas, etcétera que pasan por alto un detalle: los puros y habanos no combinan con un ostentoso y reconocido encendedor Zippo, a pesar de ser un accesorio de todo uso. El denominador o error común se debe a que un buen habano o puro sólo debe encenderse con cerillos, encendedores de gas butano o con la clásica varilla de cedro, para no traspasarle los sabores del queroseno o la parafina. El tabaco de pipa es diferente y no hay problema.

Más allá del uso y fumes lo que fumes, el encendedor siempre te dará un estatus, ya sea un Simon Tissot Dupont, un Faberge o Dunhill Gold Apex. Aunque esos modelos no los llevaría en los bolsillos del pantalón.

La aparición del Zippo a gasolina para encender un puro o habano se repite con mayor frecuencia de lo esperado, a menos de que se use el inserto a gas butano, que por la forma de la llama en estas imágenes no es el caso.5 Un colaborador de esta revista, don Diego Urdaneta (@humoytabaco) en la edición de diciembre 20216 da a conocer la Guía básica para el fumador novato, en la que explica qué tipo de accesorios usar para en un puro o habano y ofrece otros tips importantes de forma sencilla.

Aquí presentamos otros ejemplos… el hecho es destacar el uso del Zippo, el encendedor por excelencia, sin importar las reglas para encender un cigarro. En el mundo de los encendedores, mientras más extraña sea su forma, diseño y tamaño –privilegiando los modelos vintage– atraerán más miradas y comentarios, pero seguirán por detrás del Zippo.

STARLIGHT (Mark Millar, con arte de Goran Parlov).

Hace cuarenta años Duke McQueen, un piloto estadounidense, se convirtió en el héroe espacial que salvó al planeta Tantalus, junto a la princesa Attala, del tirano Tifón. Pero luego regresó a casa, se casó, tuvo hijos y envejeció. Sus hijos se han ido y su esposa murió, dejándolo sólo con sus recuerdos… hasta recibir una llamada de un mundo lejano, pidiéndole regresar por su última y mayor aventura.

“Errar es humano, perdonar es divino”. Buenos humos a todos

 

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