Cuando fumamos

Gut Feelling

Gastón Banegas

Objetivo cumplido, por fin me estoy sacando este durísimo año de encima, siendo hoy, el último día del 2021, me dispongo a escribir algunas notas que me parece importante compartir para que un novicio fumador tenga en mente algunos temas a la hora de fumar un cigarro. Desde hace aproximadamente seis meses me he estado ocupando con el ejercicio de hacer catas a ciegas. No soy un experto ni mucho menos, pero a modo de experiencia me resultó interesante compartir con quien lee la revista y está recién incursionando en este maravilloso mundo del bien fumar.

Antes que nada, con estas líneas no pretendo imponer formas o modas, mayormente es experiencia personal. Cada uno sabrá o mejor dicho, deberá encontrar las maneras que más les gusten en este quehacer. No es intención de quien escribe hacer un tratado sobre protocolos y artes de un fumador. Pero sí hay ciertas cuestiones que uno puede ir aprendiendo con la práctica, que nos sirven y nos dan pistas que ayudan a la hora de apreciar un buen cigarro. Dicho todo esto, ustedes habrán oído la expresión “sobre gustos no hay nada escrito”, que contradice todo lo escrito hasta esta última letra. Pero para seguir adelante, y no caer en este hoyo, vale una salvedad obvia pero necesaria: cada uno es dueño de fumar como más le plazca y le reporte placer. 

Como una vez escuché decir a un coleccionista de whiskies: ninguna destilería va a invertir esfuerzos en producir un whisky malo. Todos los whiskies son buenos, los hay de diferentes calidades, pero ninguno es malo. Bueno, teniendo en cuenta esta idea, bien podría aplicarse a casi cualquier producto que uno adquiere para su consumo, incluso el tabaco.

Cuando trato de catar un cigarro, en definitiva lo que trato de hacer es descubrir cuáles son los atributos que presenta, ya sean visuales, táctiles o gustativos. Según decía Epicuro: “Los sentidos son la única fuente confiable de conocimiento sobre el mundo, las experiencias sensoriales repetidas se pueden utilizar para formar conceptos”. 

Concuerdo bastante. A medida que voy fumando, repitiendo, experimentando, voy conociendo, entonces, hay muchos aspectos para tener en cuenta y en general es un ejercicio que a uno lo lleva a agudizar y enfocarse en lo que está haciendo. Para nada encuentro, en lo personal, este tipo de ejercicios, una fumada distendida, como la que uno podría tener con un grupo de amigos. En mi caso por lo menos, es un tiempo de análisis y observación, un momento privado donde trato de agudizar mucho mi atención para, en definitiva, conocer y por ende categorizar un puro. 

Siempre es bueno a la hora de fumar conocer lo que uno está encendiendo. Ese conocimiento del cigarro, aunque sea pequeño, nos orienta para saber a qué nos estamos exponiendo. El saber puede venir por una recomendación en un estanco, o por sugerencia de un amigo; si no es el caso, siempre puede buscarse en la página web información referida al cigarro: origen, estilo, fortaleza, etcétera. En definitiva son todas distintas formas de clasificación que un cigarro puede llegar a tener y que nos pueden aportar en su fumada. Muchas veces puede ser anticipable. 

Me parece oportuno aclarar, porque muchas veces se confunden, algunos conceptos importantes referidos a ciertos atributos que posee un cigarro. 

Fortaleza y cuerpo

No es exactamente lo mismo, y muchas veces se lee o se escucha decir que tal puro es de cuerpo completo, o cual cigarro es de fortaleza alta. Veamos dónde están esas diferencias que le dan identidad a un puro. 

Existe una distinción. La fortaleza es un reflejo del contenido de nicotina en un cigarro. Los tabacos con más nicotina tienen mayor fortaleza. Por otra parte, el cuerpo de un puro hace referencia a la densidad de su humo y cómo interactúa en nuestro paladar; es algo más táctil y gustativo. 

La fortaleza es diseñada al momento de armar la mezcla de hojas de tabaco con las que se torcerá un cigarro, llamada también blend, liga o ligada. Las hojas más altas de la planta son recolectadas y presentan mayor cantidad de nicotina, en general son las hojas que se denominan Ligero. Las hojas de otras capas foliares inferiores en la planta, que tienen menos nicotina, Seco, Volado, etcétera, conforman una combinación de tabacos donde el maestro ligador dispondrá las proporciones de cada piso foliar y el perfil del cigarro que será torcido. Los puros de alta fortaleza suelen llevar mayor proporción de las hojas de Ligero, por ejemplo. 

Por el otro lado, el cuerpo en un puro se percibe en la medida de que su sabor impacta en nuestro paladar, principalmente en nuestras papilas gustativas. Mientras más perduren e impacten sus sabores en nuestra boca, mayor cuerpo podríamos decir que tendrá el cigarro. 

A modo de ejemplo, algo parecido sucede con el vino. Un Cabernet Sauvignon, con paso por madera que tenga guarda, impactará de una manera en nuestra boca que será totalmente distinta, versus si tomamos un vino ligero, como un Pinot Noir. ¿Cuál de los dos perdurará más en boca? Algo así sucede con el tabaco. Puede decirse que el cuerpo de un cigarro está directamente relacionado a cómo interactúa en nuestra boca.

¿Por qué es importante el equilibrio? Si uno fumase un puro que presente una mezcla o ligada muy densa en nicotina, que abruma nuestros sentidos, con mucha fortaleza y sin ningún atributo sutil, es muy seguro que nos termine disgustando la experiencia. Pueden ser fumadas muy amargas o “duras”, astringentes, ya que al igual que el vino, el tabaco presenta taninos que al ser quemados en la hoja, producen sensaciones no del todo agradables. Los buenos puros se los considera por tener características de fortaleza media, no tan agresivos, y además ser balanceados en sus sabores, es por eso que hoy en día son muy buscados estos cigarros con buen cuerpo (sabores y humo en el paladar) pero balanceado en su carga nicotínica. 

¿Puede un cigarro de buen cuerpo o full body, como se le dice en inglés, tener mucha fortaleza? Sí, pero también hay tabacos full body bien equilibrados que son muy requeridos en general. Son cigarros con mucho sabor y mediana fortaleza, que hoy en día todas las marcas “deben” tener porque que son una parte importante de las ventas actuales en el mercado.

El lugar

Dicho esto, cuando busco fumar de manera más analítica, trato de hacerlo en un recinto cómodo, ventilado, sin muchos ruidos, seguramente con algo en el estómago ya que no es bueno catar en ayunas. Otro factor importante es que cuando uno hace estos exámenes busca que sean aproximadamente en el mismo horario a lo largo del tiempo. Cada uno sabrá cuál es el mejor momento individual. Hay que estar bien lúcido, atento y con los sentidos bien activos. Por ejemplo, a mí me gusta hacer estos ejercicios un rato después de haber desayunado. En la mañana antes de almorzar de ser posible. Si no, en la tarde, luego de un par de horas post almuerzo. No recomiendo hacer esto de noche, uno está más cansado, tal vez con muchos pensamientos y por qué no, problemas del día en la mente, claramente la atención baja y no es lo ideal. 

La vista, cata en frío y corte

Cuando uno fumará algo nuevo, sin tanta información, prestará importante atención a cómo es ese cigarro. Si lo que prueba es nuevo, y tiene las ganas de hacer un breve examen, debería empezar por la simple observación. Me gusta tomarme unos minutos en esta labor. Es una primera instancia de contacto con el cigarro, el momento de observación o cata en frío. 

Sin encender aún, podrá notarse la capa, su color, aroma, textura, la construcción general de cigarro. Luego, corte mediante, podrá hacer una extracción y aspirar en frío (sin encender) y tratar de detectar notas iniciales que entrega ese tabaco. No es menor este momento: notaremos, producto de la observación, si la capa puede ser opaca, más brillante e incluso oleosa. 

Nuestro puro puede ser de distintos colores que van de una gama de marrón claro hasta casi marrón muy, muy oscuro. El color nos dará otro indicio. Es en esta etapa también podremos notar si la construcción presenta defectos a simple vista, que el formato del cigarro sea homogéneo, sin hundimientos por faltante de tabaco en algún sector. 

Además, que no tenga defectos visibles o deterioros, que las hojas seleccionadas de la capa para vestir al puro sean de calidad, bien enrolladas, con nervaduras o venas muy finas, de ser posible, eso habla de una hoja delicada que contribuirá en sabor a la fumada. 

Todos estos factores pueden ir anticipando, sobre todo las notas aromáticas, el perfil de sabores del cigarro. Y por supuesto de la observación de la construcción, notaremos que puede pasarnos durante la fumada.

Encendido

Cuando el cigarro se enciende, las cosas cambian. Es una obviedad, lo sé, pero recién ahí entramos en una segunda instancia. Todo lo anterior que notamos se puede ir confirmando, o bueno, tal vez algunas de las consideraciones, no es una ciencia exacta catar puros. Mucho dependerá de qué tan entrenado se tenga el paladar y cómo ayuda la memoria para poder captar e identificar las notas de sabor que el tabaco ofrezca. 

Con el puro encendido, entran a jugar en nuestro análisis otros factores sensoriales, no tanto lo visual o lo táctil, sino lo aromático y gustativo. Entramos en una zona donde el humo tiene bastante protagonismo, cómo nos llega a la boca, la combustión de las hojas es fundamental para que no se nos apague el cigarro en cata y queme parejo, sin deformaciones. Sin olvidar que las caladas sean de fácil extracción, que no nos cueste aspirar, eso puede ser un tema no menor asociado a la construcción. 

Distintos elementos hay para observar también, la braza y su forma, si es cónica, si la ceniza es escamada o compacta, hasta muchos se fijan en su color, como elemento que evidencia la buena construcción. 

Y por supuesto los aromas y sabores un mundo de sensaciones per se. Hay muchas palabras que se usan como elementos descriptores y agrupan por convención los sabores que podemos percibir. Están los grupos de sabores a maderas, a especias, dulces y demás. Cada grupo, o su combinación en nuestro paladar, darán la pauta de lo que se está fumando. Y en definitiva nos hará inclinar el pulgar hacia arriba o hacia abajo cuando demos un veredicto. 

Ahora bien, otra cosa importante a tener en cuenta es la vitola o formato del cigarro que estemos fumando. Los tamaños variados y sus formas hacen percibir los sabores de manera diferente. Todo un gran tema en sí y otro gran mundo de sensaciones, deberíamos escribir aparte sobre este tema, así no traemos confusión con tantos conceptos. 

Lo cierto y a tener en cuenta es que NO es igual nuestra percepción en la fumada de un cigarro parejo (los más comunes con forma recta) a las características que podemos descubrir en uno con forma de pirámide (forma afinada hacia el extremo de la perilla, donde se hace el corte) por ejemplo. Lo mismo aplica para los calibres o diámetros que presenta un cigarro, y cómo estas relaciones de longitudes y grosores influyen de forma radical en nuestra percepción dentro de la fumada. 

Y por supuesto, la duración en minutos de cada tipo de vitola. Dependiendo de estas consideraciones, a lo largo de la fumada encontraremos, sobre todo en los puros más grandes, tres momentos o también conocidos como tercios, con distintas propuestas de sabor y fortaleza. 

Esto es dado por varios factores, el más importante quizás sea la manera de construcción, donde la hoja de tabaco se agrupa para el torcido, con las venas más gruesas (la parte inferior de la hoja) hacia el sector opuesto al que se enciende, denominado “la perilla”. Por ende, mientras avancemos en nuestro fumar, iremos quemando desde lo más fino de la hoja, hacia lo más ancho. Esta organización nos dará atributos de evolución en los sabores mientras fumemos. 

Es importante que uno disfrute fumar, no es necesario hacer catas muy técnicas o analíticas, pero es bueno saber lo que uno fuma, y algo esencial que aún no comenté: la procedencia. No compren a los amigos de un primo, de un cuñado que trabaja la esposa en la fábrica tal y cual, seguramente estarás adquiriendo algo falso que no pasó por los debidos controles de sanidad y calidad necesarios para venderse en el mercado. También es algo que da para otra nota. 

Tanto trabajo me ha salido como pendiente, espero le sea útil a los iniciantes, que por suerte cada vez noto que son más mujeres que se animan y prueban. Bienvenidas sean, esto es un placer para compartir, no importa el género, ¡da igual!

Excelentes humos, ¡buen año a todos! Y ¡keep in touch!

 

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