Los González Carvajal y González del Valle, segunda parte

Marquilla impresa en la Litografia Moré y Garcia, de La Habana. A destacar que Carvajal está impreso con “B”.

Votolfilia

José Antonio Ruiz Tierraseca

En la primera parte hablábamos sobre que las expectativas empresariales de Don Anselmo González del Valle con la familia Cabañas y Gonzáles-Carvajal se multiplicaban, ya que Don Manuel González-Carvajal dio participación a su yerno en la explotación de la fábrica y marca Hija de Cabañas y Carvajal y en la empresa Caminos de Hierro del Oeste, controlando ambos el 70 por ciento de las acciones.

En 1857, Don Anselmo González del Valle compró tierras al catalán Don José Gener y Batet en la cotizada hacienda Las Cruces de Vuelta Abajo, y al año siguiente estaba en condiciones de negociar con su suegro la compra de Hija de Cabañas y Carvajal, al frente de la cual se encontraba desde hacía algunos años, ya que su suegro se volcó, principalmente, en los negocios rentísticos y financieros, delegando en él la marcha de la fábrica.

El 6 de agosto de 1858 y ante notario Fernández de Castro se formalizó la venta, en virtud de la cual quedaba disuelta la sociedad que hasta entonces habían llevado Doña María de Jesús Álvarez Pérez Cabañas y Don Manuel González-Carvajal y Don Anselmo González del Valle, para la explotación de la marca; a partir de entonces queda este último como dueño de la fábrica Hija de Cabañas y Carvajal, por el precio de 150 mil pesos oro, que debía satisfacer en 10 mensualidades de 15 mil pesos oro.

Por la cláusula segunda del contrato adquirió también la fábrica con todos los utensilios, materiales, rama y existencias de tabacos torcidos, aclarando expresamente que en ese trato no se comprendían “ningún esclavo ni finca raíz”. Cuatro años después, es decir en 1862, fallecía Don Manuel González-Carvajal Fernández de la Buria en su quinta residencial de la barriada del Cerro de La Habana, dejando un cuerpo de bienes por un importe total de un millón 330 mil 329.76, valor en escudos y milésimas.

Magníficas anillas de Cabañas y Carvajal, con los personajes de Eduardo VII, Guillermo II (El Kaiser), Leopoldo II, MacKinley y cuatro fantásticas del Jockey Club.

La herencia fue dividida entre la viuda Doña María de Jesús Álvarez Pérez Cabañas y los tres hijos de ambos: Don Francisco de Jesús, Doña María del Carmen y Doña María de Jesús, esposa de Anselmo González del Valle, percibiendo la primera el total de las acciones, casas, esclavos, créditos, etcétera, y cada uno de los hijos una casa equiparable en valor a la suma que les correspondía.

Durante toda la década del 60 y hasta su muerte en 1876, Don Anselmo continuó progresando en los negocios vinculados con el tabaco, que abarcaban posesiones agrícolas, acciones de ferrocarriles y expendio del crédito. En 1870 había otorgado por cuatro años poder amplio al comerciante Don Manuel Prendes Hevia para que se ocupara de la gerencia de sus bienes retribuyéndole con la cuarta parte de las utilidades.

Había obtenido la Orden de Carlos III y cuando se dirigian a él lo trataban de Excelentisimo Señor. De su matrimonio con Doña María Jesús había tenido dos hijos, Don Anselmo y Don Martín González del Valle y González-Carvajal, quienes entre 1876 y 1881 heredaron los bienes de sus padres.

Don Anselmo y Don Martín residieron en Asturias, estudiaron leyes y constaban allí como propietarios delegando la administración de los negocios insulares en su tío Don Leopolo González-Carvajal y Zaldúa, y en otro importante empresario asturiano del tabaco y antiguo amigo de la familia, Don Julián Álvarez. Existen referencias en los Directorios Mercantiles de la época que la manufactura de tabacos con su marca quedó a nombre de Don Leopoldo, probablemente en sociedad con sus sobrinos, vendiendo estos en 1887 la marca de cigarillos a Don Diego González Suárez. Debieron continuar percibiendo las rentas del resto de los bienes heredados de sus padres en la Isla y es conocido que Don Martin González del Valle obtuvo el título de primer Marqés de la Vega de Anzo.

Al seguirse la trayectoria empresarial de estas familias asturianas en Cuba a lo largo del siglo XIX, encontramos que después del fallecimiento de Don Manuel González del Valle en 1876 hay toda una continuidad en la figura de Don Leopoldo González-Carvajal y Zaldúa, que en cierta forma relevó a sus antecesores desplegando además una intensa actividad politica.

Vista de gran rareza y belleza con los escudos de armas de Don Leopoldo González-Carvajal y las condecoraciones conseguidas en Cuba por su altruismo a favor de los menos favorecidos. Aparece su firma como Marqués de Pinar del Río.

Don Leopoldo había sido bautizado en la parroquia de San Nicolás, Villa de Avilés, el 31 de mayo de 1838. Su padre se dedicaba al negocio de cereales en Avilés. Don Leopoldo cursó estudios en la Universidad de Oviedo, reclamado por su tío, Don Manuel González-Carvajal, hermano de su padre, marchó a La Habana, y su mismo tío le propició rápidamente un espacio en el ámbito empresarial formado ambos una sociedad mercantil para la explotación de la marca de tabacos Los Dos Carbajales, título a propósito y en consonancia con sus creadores, que llegó a formar parte y respaldo del crédito de Hija de Cabañas y Carvajal.

Concentró Don Leopoldo todos sus esfuerzos en la actividad manufacturera y mercantil del tabaco, activando las relaciones propiciadas por su tío, creando otras en el ámbito de La Habana.

La gran aceptación de su producción lo llevó a registrar en 1882, las siguientes marcas anexas: Los Dos Carbajales, La Camelia de Jaón, Leopoldo Carvajal, Flor de Montecarlo y en 1898, Dos Cabañas.

El 28 de abril de 1868 se casaba con su prima Doña María del Carmen González-Carvajal Álvarez, aportando como dote el valor de su fábrica de tabacos que ascendia ya a 90 mil pesos oro, lo que da una idea del vertiginoso poder de acumulación alcanzado en tan breve espacio de tiempo. Doña María del Carmen aportó la casa heredada de su padre valorada en 100 mil pesos oro, objetos suntuarios, muebles, etcétera, todo lo cual brindaba a esta unión un sólido estatus en el contexto social en que se desenvolvian.

Preciosas anillas de H. Cabañas y Carvajal con diferentes banderas.

A lo largo de la década del 70 del siglo siglo XIX, Don Leopoldo desplegó una intensa actividad inversora, si bien su núcleo radicaba en la elaboración y venta de tabaco a gran escala, también comenzó a orientarse hacia compañías de ferrocarriles y negocios ganaderos.

Adquirió la sociedad por él formada con importante preponderancia en la importación de ganado, que compró en México; esta sociedad quedó disuelta al cabo de unos meses, quedándose Don Leopoldo al frente del negocio, con su propio vapor, denominado Marco Aurelio, estructuró una red mercantil que tenía su centro en La Habana y que abarcaba en México los puntos de Tampico, Tamaulipas; Tlacotalpan, Veracruz, y Castro Zorrilla contrató personal competente en la actividad para la selección y embarque del ganado hacia La Habana.

Compró una lujosa casa en la Calzada del Príncipe Alfonso (actual Calzada del Cerro), donde residía con su familia. Su manufactura se había ampliado considerablemente en la céntrica calzada habanera del Monte, donde tenía más de mil empleados, y amplió el número de marcas.

En julio de 1880 presentó una instancia al Gobierno solicitando la construcción de un muelle de gran calado en la playa de Dimas, al norte de la provincia de Pinar del Río, con el objeto de facilitar las comunicaciones de la región de Mantua, emporio tabaquero, con la Habana y el exterior. Le fue concedido por Real Orden el 12 de febrero de 1884.

La década del 80 fue especialmente importante para su carrera politica, tiempo atrás había sido concejal del Ayuntamiento de La Habana y en 1882 lo nombraron Coronel Primer Jefe del VII Batallón de Milicias de la capital. Llegó a presidir el Casino Español de La Habana y después el Partido Unión Constitucional, posición que alternó con la presidencia del gremio de la Unión de Fabricantes, que aglutinaba a los dueños de manufacturas de tabacos de La Habana. Desde allí desplegó una intensa gestión en favor de la institucionalización del sector hasta crear en octubre del año siguiente la pujante Unión de Fabricantes de Tabaco bajo su presidencia.

Habilitación para cigarrillos, figura Don Diego González como propietario. Parece ser que algunas de estas labores fueron premiadas en alguna Exposición en Chile ya que aparece el escudo oficial en ella.

En 1885 se le concedió el titulo de Marqués de Pinar del Río y en 1897 la Reina Regente en nombre de su hijo Don Alfonso XIII, concedió a su esposa, Doña María del Carmen González-Carvajal el título de Marquesa de Avilés.

El cese de la dominación española y el crecimiento intervencionista norteamericano le llevó a reorientar sus inversiones, vendiendo a la American Tobacco Co. la marca-fábrica Hija de Cabañas y Carvajal, formando posteriormente una sociedad para la exportación de la rama a los Estados Unidos, titulada Vuelta Abajo SS Co. En esos años adquirió el control de los Ferrocarriles Unidos de La Habana, poseía bonos en la Compañía de Gas y Electricidad de La Habana, formó una sociedad, Zaldo, Carvajal y Cía. para la explotación de la fábrica de hielo y contaba con numerosas fincas urbanas que rendían pingues ganancias, entre ellas el famoso Hotel Plaza, en la calle de Neptuno esquina a Zulueta y Monserrate que aún se conserva.

En 1899 acompañado por su familia regresó a España, trasladándose a su ciudad natal, Avilés, donde permaneció muy poco años, regresó a Cuba y falleció el 2 de marzo de 1909 con un balance de activos que arrojaban la suma de dos millones 725 mil 886.8 pesos, de una importante relación de bienes representados por fincas, acciones, bonos, capitales invertidos en diversas sociedades, etcétera.

Avilés, su villa natal, concedió su nombre a una importante calle y le nombró hijo predilecto, todo ello debido a las muchas atenciones tenidas con su ciudad, especialmente la concesión de una importante planta electrica que daba luz a las principales calles.

Sus restos mortales reposan en el Cementerio de Colón de la ciudad de La Habana.

La trayectoria de estas familias asturianas a lo largo del siglo XIX en Cuba denota con bastante claridad algunos de los cauces a través de los cuales se fue conformando una burguesía tabaquera, más sbien un emporio, que articuló mecanismos dinámicos en la movilización de su capital, generalmente en el marco de la comunidad original, siguiendo una coherente politica matrimonial y garantizando el ascenso social por medio de la obtención de títulos nobiliarios, hasta tener una creciente influencia participativa en las esferas del poder de la isla y de la península.

  • Denominación: Francisco Cabañas
  • Otras denominaciones: H. de Cabañas y Carvajal
  • Fundador: Francisco Álvarez Cabañas
  • Dirección inicial: Jesús María, 112, La Habana
  • Fecha de fundación: 1818

PROPIETARIOS

  • Francisco Álvarez Cabañas, 1818
  • Manuel González-Carvajal, 1848
  • Carvajal y CÍa.: 1859
  • Leopoldo Carvajal: 1882
  • Leopoldo Carvajal y Cía.: 1884
  • H. Cabañas Carvajal y Cía: 1895
  • H. Cabañas Carvajal Cigars Co.: 1898
  • Tabacalera Cubana SA: 1932
  • Cubatabaco: 1961

PREMIOS MÁS IMPORTANTES OBTENIDOS POR ESTA FÁBRICA

  • Londres, 1851
  • París, 1855
  • Londres, 1862
  • París, 1867
  • Viena, 1873
  • Chile, 1875
  • París, 1878
  • Nueva Orleans, 1884
  • Amaberes, 1885
  • Amberes, 1888
  • París, 1889
  • Bruselas, 1891
  • Chicago, 1893
  • París, 1900

MARCAS ANEXAS/FECHA REGISTRO

  • H. de Cabañas y Carvajal, 1848
  • Los Dos Carbajales (impreso con B), 1882
  • Flor de Montecarlo, 1882
  • La Camelia de Jaon, 1882
  • Leopoldo Carvajal, 1882
  • Dos Cabañas, 1882

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí