Cigar Blondie

0
301

Alberto Arizmendi

¿Quién es Leonor, Cigar Blondie? Tras escucharla contar su historia, sus historias, seguramente se podría pensar en un sinnúmero de calificativos –todos positivos–, pues dejar atrás su país y establecerse en Estados Unidos le implicó superar muchos retos y abrirse paso en una industria tan competitiva y territorial como la del tabaco. Pero si debiera elegir una sola palabra para describirla de cuerpo entero sería, definitivamente, Auténtica.

De abuelos europeos –por ambas partes–, Leo es la segunda y única mujer de los tres hijos de Isaac Abzaradel y Clara Vivat, una familia montevideana muy trabajadora que luchó siempre para salir adelante. Creció en un barrio de la capital del Uruguay, en una casa normal, con todo lo necesario: “No estábamos rodeados de lujos, pero sí de valores. Yo estoy muy agradecida con mis padres por la educación que me dieron, porque eso lo conservas para toda la vida”.

Entre sus recuerdos de niñez y juventud destacan los domingos, porque sin importar qué hubiera pasado durante la semana, el domingo era para la familia. Se trataba de reunirse y disfrutar del asado que preparaba su padre, de las ensaladas de su madre… Cuando era pequeña, era el día en que iban a tomar Coca-Cola. Años después, vino tinto o un güisquito con Isaac.

“Era subir a la azotea para estar con mi papá, que ahí a un lado tenía la barbacoa. Yo sabía que toda la preparación de ese asado sería con una picadera y me gustaba acompañarlo”. Aunque en Latinoamérica la tradición dicta que las niñas deben estar más cerca de sus madres, a ella no le gustaba que la dejaran en casa, esperando, cuando los varones iban a ver un partido de futbol, por ejemplo.

Leo dice que su padre le marcó la vida en muchos aspectos, porque siempre creyó en ella y supo ver su potencial. En algún momento, antes de que se fuera a Estados Unidos, le dijo que para sus planes Uruguay le iba a quedar chiquito: “Entendió que yo quería aprender más, saber del mundo… Lo vi como ejemplo y se dio cuenta de que mis pasos eran muy parecidos a los que él había dado para salir, conocer, viajar, tener tres trabajos por día y seguir avanzando. Para ver siempre más allá”.

Cuenta que su madre, en cambio, “es totalmente lo opuesto, la mujer más dulce que conozco. La que se queda ahí, la que me tapa todo, la de ‘no despierten a la nena’ y quien me cuenta todos los secretos, hasta hoy”. La describe como una persona sin malicia, de esas que creen que todo el mundo es bueno. Se desvivió por sus hijos, siempre ayudó al marido en el trabajo y dedicó su vida a la familia.

“A veces la miro y le digo wow, yo no podría haber hecho lo que tú hiciste. Porque tenía sueños y los dejó por criarnos y darnos educación, por atender a su esposo. Entonces me responde: ‘ojalá hubiera sido como vos’. Me encanta hablar un poquito de mi mamá, porque creo que es un balance en mi vida. Siempre me dice que soy idéntica a mi padre y no se da cuenta de que mucho de lo que tengo y mi visión del mundo vienen de ella”.

Sin embargo, tras ese carácter alegre está una mujer que no teme a los riesgos: “Yo soy p’adelante, siempre fui así, me encantan los desafíos… Llegar a casa y al reflexionar sobre las cosas, admitir, okay, me equivoqué, pero lo intenté al menos. Me equivoqué, bueno, pero ¿quién me quita lo bailado?”.

DESCUBRIENDO A LEO

Siempre fue consciente de la importancia de ser independiente económica y emocionalmente, pero fue a los tres o cuatro años de vivir en Nueva York cuando experimentó una sacudida interior, y descubrí quién era realmente, que construiría una carrera sin asirme de alguien…

“Vine con un montón de sueños en la maleta, pensando que todo era color de rosa, hasta que te das cuenta de que no todo mundo es bueno ni te va a ayudar. Entonces, de pronto surge esa fuerza interior que ignorabas tener y te preguntas qué quieres hacer. Entendí que el pasado estaba en Uruguay, y mi futuro, aquí. Supe que iba a salir adelante a pesar de mi inglés machucado y que podría con esto, con lo otro y con más”. Fue un clic, y entonces comenzó a caminar mirando hacia arriba.

Entre uno y otro trabajos, tuvo la oportunidad de unirse a un grupo de promotoras de diferentes empresas de cerveza y licores. Durante dos años representó a las cervezas Presidente, de República Dominicana, y Coors Light, así como a Jack Daniel’s Tennessee Whiskey, entre muchas otras marcas. Gracias a una de sus compañeras tomó un puesto de bartender, en un establecimiento donde luego fue mesera y, al final, Manager. “De a poco iba creciendo, porque amo trabajar con el cliente y me gusta ver a la gente feliz, contenta”.

Luego trabajó para una empresa de vinos españoles y vender sus productos la condujo al famoso Cigar Lounge Club Macanudo, que se convirtió en su cliente principal. De manera incidental entró como hostess, primero como eventual y luego a tiempo completo. En este lugar, que es parte de General Cigar Company, una empresa global del tabaco, también escaló varios puestos hasta obtener, nuevamente, la posición de Manager. Esta experiencia significó su entrada formal a la industria.

“Cuando estás del otro lado del mostrador –narra Leo–, tienes un punto distinto de observación. Era muy bonito era ver entrar al Club Macanudo a una persona súper bien vestida, elegante, y a otra que aparentemente no tendría el mismo estándar. Ambas se ponían a fumar y al rato estaban platicando. Es la unión que propicia el tabaco, sin importar de dónde vengas, el idioma que hables o cómo vengas vestido”.

Al cabo de un tiempo sintió que este trabajo le estaba quedando chico. Entonces decidió aplicar para Davidoff y Nat Sherman. Ambas empresas la aceptaron, pero optó por la segunda porque representaba un reto mayor. “Imagínate, tenían un montón de tabacos de diferentes partes del mundo y de distintas compañías”.

Leo quería experimentar más y en Nat Sherman conoció, aprendió y probó infinidad de marcas, educó su paladar de fumadora y conoció a dueños y mezcladores o Master Blender de diferentes compañías: “Me enamoré de este mundo. Tenía como antecedente el vino, que es muy similar porque también hay mucha gente trabajando en las haciendas, donde influyen los suelos, la temperatura y muchas otras cosas. No fue fácil, pero sí más natural”. Eso la hizo pensar, “de aquí soy”.

A ciencia cierta, Leo no sabe si se enamoró del mundo del tabaco o de la manera en que lo ve, pues no viene de un país productor como la República Dominicana o México ni heredó algo ni es hija de una persona importante en esta industria. Entonces, asumió que a ella le toca escribir su propia historia y no necesita competir con alguien. “Si vas a hacer algo sé el mejor, pero no por competencia, sino por estar bien contigo mismo, para que te sientas tranquilo. Si te equivocaste, te equivocaste, pero no seas mediocre”.

En Nat Sherman era la única mujer trabajando como vendedora. “Creo que vender es parte de mi naturaleza, pero lo hago con sinceridad. Primero debo creer en el producto para poder ofrecértelo. Veía que la gente entraba al humidor y los compañeros les hacían recomendaciones, pero no entendía por qué nadie le preguntaba al cliente ¿qué le gustaba, qué fumó anteriormente o cómo durmió, qué comió..?

“Empecé a tomar esas notas interiores y de pronto las conversaciones se alargaban y perdía ventas porque invertía mucho tiempo en tratar de conocer a las personas. Pero aprendí a sembrar, porque un cliente contento regresa siempre. Así que eso marcó diferencias y pude dar un toque personal a mi actividad”.

Cada día fumaba algo diferente y se consideraba afortunada porque no tenía que pagar por ello. Se dedicó a probar tabacos de diferentes regiones y empresas para ampliar sus recomendaciones y dedicaba cada semana a una nueva gama. Así, cuando alguien le decía que le gustaba cierta marca, ella podía sugerir otras con tabacos similares, incluso de productores pequeños. Había retroalimentación, era como educarse mutuamente.

En conclusión, “creo que la gente dedicada a este negocio tendría que hablar menos y escuchar más”.

Dejó Nat Sherman porque en Casa de Montecristo le permitieron organizar eventos y crear atmósferas para hacer feliz a la gente, rodeada de un cigarro. Exploró la rumba, el baile con noches de salsa o para escuchar grabaciones de Frank Sinatra. Recuerda especialmente las “noches cubanas”, y el haber llevado a distintos grupos musicales, de acuerdo con el gusto de los clientes. “Eso nos unió más, porque no era lo que yo quería escuchar. La decisión partía de ellos”.

Como Asistent Manager, después cerró el círculo con la comida. Se mudó a Boca Ratón, Florida, donde contrataba a un chef para que cocinara paella. Ahí todo se unió: el cigarro, que cada quien disfruta a su manera, acompañado de música agradable y de buena comida.

Hasta que apareció Nova, en el mejor momento porque Leo había madurado y quería seguir creciendo. “Se trataba de seguir compartiendo los conocimientos que tenía, para bien o para mal, porque todavía sigo aprendiendo con la gente. Fue una carta blanca para hacer lo necesario, a mí manera, y hacer crecer la empresa a mis tiempos.

“Me dieron la batuta de la orquesta y arranqué a mi ritmo, a mi gusto, sacando al cien por ciento todo lo que tengo y compartiendo lo que sé, sin olvidar de dónde vengo. Es como cuando trabajas en una cocina y tienes todos los ingredientes necesarios para preparar el mejor plato. Si hubiera sido chef sería mi graduación”.

En Nova todavía hay mucho camino por delante y Leo permanece totalmente concentrada y ocupada en los planes de desarrollo de un proyecto para el que ha trazado un camino claro. Esto es precisamente lo que le lleva a emprender en un terreno relacionado íntimamente con la industria a la que se debe. “Ambas se complementan, como una sola actividad que me permite seguir mostrando a las mujeres que si yo puedo, todas podemos”.

Leo Abzaradel, “Cigar Blondie”

CIGAR BLONDIE

Leonor Abzaradel es un personaje; es decir, alguien que tiene representación en la vida pública, pues más allá de la Directora Ejecutiva de Nova Cigars está Cigar Blondie, una figura en las redes y origen de la marca “CB”, bajo la que durante el primer semestre de 2022 lanzará una línea de accesorios que inicia con un combo de encendedor y cortador.

Ella explica que el tema de los encendedores y de los cortadores empezó por la misma pasión que siente hacia esta industria y por la practicidad que estos accesorios representan para todo fumador.

Su idea es abrir otra puerta para que más gente sepa que ahora Leo es también una empresaria que está fincando su propia compañía de accesorios, y que además se trata de un emprendimiento con causa, ya que un porcentaje de las utilidades se entregará puntualmente a Southeastern Guid Dog (www.guidedogs.org).

Accesorios Cigar Blondie

Esta asociación entrena perros guía que apoyan a personas invidentes, veteranos que viven con alguna discapacidad y niños con desafíos importantes. “Amo a los animales, adoro a los perritos no sólo porque son dulces, sino porque a veces no valoramos la ayuda emocional que brindan a la gente”, afirma Leo.

A estas alturas, sabe que la riqueza no está necesariamente en lo material: “Siempre he sido agradecida y sigo sintiéndome así, porque en la vida hay muchas cosas más importantes que sólo comprar y rodearte de objetos. El tema de este emprendimiento es poder decirle a la gente: ‘no te quedes, no te estanques, sigue… No es cuestión de edad, sino de tener una idea. Si tienes un proyecto, hazlo’.”

Y a propósito de ideas, ésta se le ocurrió cuando se dio cuenta de que algunas personas iban a la tienda a buscar un regalo para un fumador, pero no tenían certeza sobre los cigarros que debían obsequiarle. ¿Qué les ofreces? Accesorios. Pero entonces el problema era que cortador y encendedor se venden por separado, además de que muchas veces su presentación no es atractiva. Entonces buscan el kit, pero el precio se elevaba demasiado.

“Entendí que el consumidor estaba buscando algo accesible, bonito y durable –continúa–, y que es la necesidad básica de todo fumador de puro. Puedes no tener un cenicero, un humidor o que te falte una copa de vino, pero sin un cortador y un encendedor, no es igual. Claro que puedes morder la perilla del cigarro y encenderlo con riesgo de quemarte los pelos en la hornilla de una estufa, pero son un complemento deseable. Simple, como eso”.

Sabe que en este mercado no va sola, pues están los accesorios que son más comunes y luego los llamados de “gama alta” o high end, pero su nicho de mercado es otro porque tiene la oportunidad de ofrecer productos muy buenos, con gran presentación y a un precio accesible: “Digamos que en el espacio intermedio entre esas marcas que se andan peleando por cuál es la mejor”.

Además, encendedor y cortador van juntos en una variedad de tres colores: blanco, plata y negro. Son Cigar Blondie Accesories, pero la marca y su logotipo se conforman con las iniciales “CB”. El encendedor es de una mecha flat, mientras que el cortador, de hoja doble y peso adecuado, también lleva el grabado distintivo de la empresa. Definitivamente, dice Leo, quien se interese por verlos antes de su comercialización puede entrar al sitio web https://cigarblondie.com y para cualquier duda o comentario, mandar un e-mail.

La caja tendrá impreso un código QR que llevará al comprador directamente a la página web para que registre los productos que compró, pues tendrán un año de garantía. Y sí, definitivamente estarán a la venta en las tiendas especializadas de muchos países durante el segundo semestre del año. “Es un combo pensado con mucho detalle”.

EL PASO SIGUIENTE

Si ahora Cigar Blondie tiene una línea de accesorios para fumadores, ¿podría mañana ampliar sus productos, por ejemplo, con una caja para guardar puros? “Siempre he pensado que lo que sigue es lo que las personas me pidan. Hay quien me ha dicho que tengo un estilo peculiar para vestir… ¿Quién sabe?, capaz que sale una línea de ropa CB, o posiblemente hasta caramelos. Yo qué sé, soy muy versátil”, responde divertida.

De acuerdo con Leo, esta primera producción de accesorios no es tan grande, “pero en algún momento tenemos que crecerla. Yo digo esto es un pedacito de Cigar Blondie, porque no sólo compras un encendedor y un cortador. Si encontramos un mercado grande en el nivel internacional, me sentiría muy honrada de llegar a más hogares de los que creía. Es como abrirme la puerta para conocernos más”.

Confiesa que en realidad le gustan mucho los humidores, los ceniceros, pero todavía no decido cuál sería el próximo accesorio. Los artículos de mesa llaman su atención porque cuando alguien va a fumar prepara su espacio, un trago, los cigarros, el cortador y el encendedor… Es como una ceremonia y participar de ella con otros artículos sería excelente, aunque tendrían que ser innovadores, fuera de lo común, porque le gusta imprimirles su propio estilo.

“La gente me dice: ‘Leo, ¿por qué siempre estás contenta?’. Porque hay un montón de cosas en la vida para estar agradecidos. No sé si con los años que se me vinieron encima uno empieza a buscar en todo lo positivo y no lo negativo. ¡Resolvamos problemas!”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí