Viva la Vida Robusto: Fervor de Mardi Gras

Tobaccology

Luciano Quadrini

 Casi sin darnos cuenta, entre vacunas y mascarillas, llegó el movilizante mes de diciembre. Con un 2021 que ya convalece, llegamos al mes que enjuicia al resto de los 11, e intenta remediar heridas y secuelas del año maduro. Diciembre es el verdugo, el estadista y el juez, pero también es el doctor, la fiesta, la esperanza y la renovación. Cuando finaliza un año y comienza otro tenemos la sensación de que podemos reiniciar nuestra vida como apretando un botón. Parece ser que tenemos otra oportunidad para hacer más cosas que las que hicimos en los pasados 365 días, o también para hacer menos cosas, según como nos dé el balance.

Estas ideas no vienen a que termina el año y me estoy poniendo reflexivo (o tal vez sí), sino a los primeros pensamientos que me gatilla el nombre del puro que vamos a fumar y catar hoy. Digo vamos porque me encantaría que la persona que lo está leyendo también lo haga, ya sea con el mismo puro o con otro, y que este texto sea una compañía. Como dijo el novelista francés Alfred de Musset: “Cualquier fumador de puros es mi amigo, porque yo sé cómo se siente”.

Sin introducción, este puro nos cuenta sobre el disfrute desde su nombre: Viva la Vida. Un robusto de cinco pulgadas de longitud y 54 de cepo, de ADT (Artesano del Tabaco) de Tabacalera A. J. Fernández Cigars de Nicaragua.

La anilla presenta la imagen de una persona disfrazada, con mas de una pista que hace alusión al Mardi Gras; para los que no están al tanto, es el nombre del carnaval que se celebra en diversos países cristianos y que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma, en donde abundan disfraces típicos, collares, diversas comidas, y hasta un desfile de carrozas. Su nombre es una expresión francesa que se traduce al español como “martes graso, lardero o fofo”.

En 1856, un grupo de hombres de la ciudad de New Orleans formaron una sociedad secreta a la que llamaron The Mystick Krewe of Comus. Los Krewes consistían en grupos de personas que se reunían en secreto para planificar su presentación en el carnaval de Mardi Gras. El halo de misterio incluía también la identidad de los participantes, que se ocultaban tras antifaces y disfraces, y jamás era revelada.

Los colores tradicionales de este festival son el morado (que representa la justicia), el verde (representando la fe), y el dorado o amarillo (simbolizando el poder). Casualmente en la anilla de Viva la Vida aparecen estos colores, con excepción del verde. ¿Casualmente?

Este puro 100 por ciento nicaragüense de fortaleza alta posee capa Habano Oscuro 2000 de color colorado maduro, capote Corojo 99 y tripa Criollo 98. La capa es de oleosidad media y presenta algunas venas perceptibles a la vista y al tacto, aunque su construcción es suficientemente pareja y firme.

Luego de los ojos y los dedos es el turno de la nariz. En frío, la capa arroja notas cítricas y a madera de cedro, con algo de vainilla. El aroma en el pie es intenso, con notas de canela, chocolate y toffee a tal punto que logra producir algún estornudo.

Con buenos augurios desde el olfato, realizo un corte en V y percibo en la perilla el cítrico con una mayor intensidad, al igual que el cedro.

Comienzo el encendido suavemente con un encendedor de tipo torch. El inicio es un momento muy delicado, en el que hay que tener extrema paciencia y dejar que el puro se vaya encendiendo pareja y lentamente, sin apurarlo, como cuando nos metemos en una ducha caliente, dejando que se vaya adaptando de a poco a este incremento de temperatura. El empeño que pongamos en este paso nos permitirá cosechar beneficios a lo largo de toda la fumada posterior.

Viva la Vida empieza a puro cuero y pimienta negra. Ambos sabores están totalmente definidos por separado, y además, trabajan muy bien juntos. El cuero presenta un sabor casi cárnico y la pimienta se obsesiona picando en la punta de la lengua en la parte posterior. Se percibe una alta intensidad, digna de Mardi Gras, que hasta impresiona un poco tratándose recién del primer tercio.

El volumen de humo es abundante y de textura considerablemente cremosa. El picor ahora persiste en la lengua y en los labios, y es tan penetrante que se asemeja más a un jalapeño en su cualidad de picante y por su larga duración en boca, pero en sabor sigue siendo pimienta negra.

El retronasal en el primer tercio es casi intolerable por lo que pica, pero permite identificar al cuero en toda su expresión. La madera de cedro hace a estas dos primeras notas un poco más amables junto a notas cremosas y herbales que empiezan a aflorar. El picor ya ocupa absolutamente toda la boca mientras el heno empieza jugar entre el cuero y la pimienta, pero tiene un lugar limitado.

No voy a mentir y admitiré que me gustaría estar bebiendo algo un poco más fuerte para sobrellevar esta intensidad, pero cuando escribo reseñas solo tomo agua para no solapar ningún sabor del puro. Si fortaleza es lo que tiene este cigarro, pues eso es lo que quiero percibir de él y no perderme ningún detalle.

El tiraje es excelente, el humo es abundante y el anillo de combustión se ha corrido apenas, tal vez debido a que el clima está un poco ventoso y me encuentro en el exterior.

En el segundo tercio inauguran algunos frutos secos, como avellanas, mientras empieza a intensificarse paulatinamente un agradable dulzor con notas a cacao. En este tercio la intensidad desciende algunos escalones, hecho que celebro. Los sabores son un poco más amables, oscilando entre los dulces y las maderas. Incluso el retronasal aminoró la marcha y se percibe bien definido el cedro y algunas nueces intermitentes entre caladas. El cuero ahora hace de base correctamente para que se desarrollen el resto de los sabores. La pimienta, antes enérgica, en este momento está de fondo, no sé si debido a que mis papilas gustativas se han acostumbrado o si ha sido una gran decisión del maestro ligador. En el retronasal se percibe chocolate negro realmente intenso dándole mas cuerpo a la fumada y algo de tierra seca.

Ya en el ultimo tercio el cuero vuelve a ser protagonista empujado por la pimienta negra que, aunque está presente, por ahora es menos intensa que en el primer tercio. Escoltando, van aromas de heno, pan tostado y nueces. A pesar de lo que uno tendería a intuir por la intensidad del primer tercio, este último no es tan potente y el cigarro sigue cargado de sabor.

A medida que avanzo el heno se va acrecentando y la pimienta negra ahora no tiene tanto picor pero si muchísimo sabor y definición. Como si fuese a propósito, el final está concluido por la cereza del postre, que es literalmente un sabor frutal como a cerezas que se aglutina en el after-taste. La mecánica de este puro se mantuvo impecable hasta el final, con una combustión pareja que no requirió de reencendidas ni correcciones con el torch. La ceniza de color gris pétreo, se mantuvo firme y compacta, lo que me permitió no preocuparme por ella por varios centímetros.

Un puro intenso para ir cerrando un año intenso. Un 2021 colmado de cambios tanto en lo personal como en lo laboral. Siempre es un placer compartir desde Humo Latino Magazine con expertos en tabaco, que además son eruditos en transformar cualquier situación en algo positivo. Mi mayor respeto y admiración para toda la gente de esta revista de la cual estoy orgulloso de pertenecer, principalmente por el grupo humano que se ha reunido y que tiene como bandera una sola consigna que es disfrutar.

Me sumo de por vida a esta cruzada del disfrute y termino con la frase de la anilla de este puro que proclama, como si fuera el papel dentro de una galleta de la fortuna: ¡Viva la Vida!

 

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