La formación del cigarro

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Cigars Podcast

Nelson A. Rivera Oquendo

@legalmentenelson

Comencé a fumar cigarros en ocasiones especiales tales como: cumpleaños, aniversarios, despedidas de año y como un pasatiempo hasta transformarse en una pasión. Entiendo muchos se identificarán ya que pasamos por lo mismo. No obstante, mientras más consecutivas las fumadas más me adentraba a este mundo, mi paladar iba transformándose y me preguntaba qué tiene este cigarro de esta marca específica que cada vez que lo pruebo mantiene las mismas notas, aroma y combustión y qué hace esto posible.

Cambié mi perspectiva, me dediqué a descubrir y comencé a degustar. Comparémoslo con un mixólogo: él mismo mezcla sabores, texturas, colores y aromas a la hora de crear un coctel, en su mente tiene una idea de cuál será el resultado de su mezcla. Lo mismo sucede con el cigarro, pero esta vez es una mezcla de hojas de tabaco con características únicas y particulares. El cigarro se compone de capa, capote y tripa, para lograr esta mezcla se utilizan los grados puros.

¿Qué es un grado puro?

Hoy en día contamos con una gran variedad de distintos tabacos, podemos mencionar: habano, criollo 98, olor dominicano, corojo, entre otros. Un grado puro es una hoja de un tabaco en específico torcida como un cigarro. Una vez se forma el grado puro, el maestro de la mezcla o master blender comienza su aventura.

Primer paso. El maestro de la mezcla va con una idea en su mente de qué tipo y variedad de tabaco utilizará. Cabe recalcar que la planta se divide por pisos foliares, esto influye en la fortaleza, combustión y sabores del tabaco. Cada uno tiene sus características.

  1. Seco. Sabor más dulce, poco aceite, buena combustión y balanceado.
  2. Más fuerte que el seco, menos combustión, más sabor y más aroma.
  3. Menos sabor que el viso, pero mayor fuerza e impacto nicotínico.

Segundo paso. Ya seleccionado el tipo de tabaco a utilizar se forma el grado puro, el maestro comienza su cata. El tabaco comienza a hablar, expresa su fortaleza, su sabor, su aroma y su combustión. Según el tabaco va hablando se toma nota de estas características las cuales definirán el producto final.

Tercer paso. Una vez se obtienen estos datos comienza la aventura de darle forma a la liga, que se basa en las proporciones de las hojas y se divide en porcentajes hasta lograr el 100, esto conformará el cigarro. Ejemplo: 25 por ciento de cuatro hojas de tabaco distintas.

Usualmente para la mezcla y formación del cigarro se escoge una hoja para capa, una o dos hojas para capote y para la tripa tres o cuatro tipos de tabaco con sus características particulares.

Cuarto paso. Ya conformada la liga se procede a formar el cigarro en una o varias vitolas, depende el propósito del maestro de la mezcla. El cigarro pasa al cuarto de añejamiento por un periodo de 21-30 días. En este periodo la humedad de las hojas se homogeneiza y el cigarro tendrá una humedad pareja.

Quinto paso. El cigarro sale del cuarto de añejamiento y comienza la primera prueba, que busca complejidad, transiciones y que la mezcla haya homogenizado conforme a lo esperado por el maestro. Si al hacer la prueba no se obtiene los resultados esperados la aventura comienza de nuevo. El maestro determina dónde debe hacer cambios, que pueden ser en las proporciones, en la capa, en el capote o en la tripa.

En conclusión: es de suma importancia mantener una bitácora de las hojas utilizadas, así como sus proporciones para que haya una consistencia en la mezcla del cigarro. Qué mejor satisfacción que poder degustar un cigarro que mantenga las características como la primera vez que lo trataste. Esto se traduce en un producto de consistencia y calidad. Gracias a mi maestro, el master blender Luis J. Falto, he pasado por la experiencia de probar los grados puros y dar los primeros pasos en la formación de un cigarro.

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